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Los incendios de Canadá emitieron mucho más carbono del esperado… porque el suelo también ardió

29 julio, 2026 Deja un comentario

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No fueron solo los árboles: el suelo liberó la mayor parte del carbono en los incendios récord de Canadá.

  • 🔥 15,1 millones de hectáreas calcinadas.
  • 🌍 554 millones de toneladas de carbono liberadas.
  • 🌱 76 % de las emisiones, procedentes del suelo y las turberas.
  • 💨 Cerca de una cuarta parte de las emisiones mundiales de incendios en 2023.
  • 🧱 Carbono acumulado durante miles de años, liberado en pocos meses.
  • 🌡️ Turberas más secas, mayor riesgo de incendios persistentes.
  • 🌲 Cambio de enfoque: proteger el suelo, además del bosque.

Un estudio de la McMaster University concluye que más de tres cuartas partes del carbono liberado durante la histórica temporada de incendios de Canadá en 2023 procedieron de la combustión de turberas y suelos orgánicos, no únicamente de la vegetación. Esto implica que los grandes incendios pueden liberar reservas de carbono acumuladas durante siglos.

Los incendios de Canadá revelan una amenaza invisible: el suelo liberó más carbono que los propios árboles en la devastadora temporada de 2023

El verdadero combustible estaba bajo tierra

Cuando se habla de incendios forestales, la imagen habitual es la de árboles envueltos en llamas. Sin embargo, una nueva investigación de la Universidad McMaster, publicada en la revista Geophysical Research Letters, muestra que la mayor parte del carbono liberado durante la histórica temporada de incendios de Canadá en 2023 no procedía de la vegetación visible, sino del suelo.

Los investigadores calcularon que el 76 % de las emisiones tuvo su origen en la combustión de suelos orgánicos y turberas, enormes depósitos naturales donde el carbono permanece almacenado desde hace miles de años. En total, los incendios afectaron a 15,1 millones de hectáreas, una superficie equivalente a varias comunidades autónomas españolas juntas y unas siete veces superior a la media registrada en Canadá durante las dos décadas anteriores.

Como consecuencia, se liberaron alrededor de 554 millones de toneladas de carbono, convirtiendo aquella campaña en una de las mayores emisiones de origen natural registradas en las últimas décadas.

Las turberas: uno de los grandes almacenes de carbono del planeta

Las turberas son ecosistemas húmedos formados por materia vegetal parcialmente descompuesta. Aunque ocupan una parte relativamente pequeña de la superficie terrestre, desempeñan un papel fundamental en el ciclo global del carbono.

En condiciones normales permanecen saturadas de agua, lo que dificulta la descomposición de la materia orgánica y permite que enormes cantidades de carbono queden almacenadas bajo tierra durante milenios. Es una especie de caja fuerte climática natural.

Canadá alberga aproximadamente 1,1 millones de kilómetros cuadrados de turberas, incluyendo las Hudson Bay Lowlands, el segundo complejo de turberas más grande del mundo. Solo esta región almacena alrededor de 30.000 millones de toneladas de carbono, una cifra que ilustra la magnitud de este gigantesco reservorio natural.

Cuando el suelo también arde

El problema aparece cuando las temperaturas aumentan y las precipitaciones disminuyen durante largos periodos.

Las turberas pierden humedad, dejan de actuar como barrera frente al fuego y comienzan a comportarse como un combustible de combustión lenta. A diferencia de un incendio superficial, estas llamas pueden avanzar bajo tierra durante semanas o incluso meses, consumiendo lentamente capas profundas de materia orgánica.

Este tipo de incendios resulta especialmente difícil de detectar y extinguir. En muchos casos permanecen activos bajo la superficie incluso después de que las llamas visibles hayan desaparecido, reavivándose cuando cambian las condiciones meteorológicas.

Según el estudio, una tercera parte de todas las emisiones de carbono generadas por los incendios de 2023 estuvo relacionada exclusivamente con las turberas.

Un círculo climático cada vez más difícil de romper

La investigación pone de manifiesto un proceso preocupante.

Durante miles de años, estos ecosistemas actuaron como sumideros naturales de carbono, retirando dióxido de carbono de la atmósfera y almacenándolo bajo tierra. Sin embargo, los incendios extremos están invirtiendo ese papel.

Cuando ese carbono acumulado durante milenios se libera en cuestión de días o semanas, aumenta la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Ese calentamiento favorece temporadas más secas, prolonga las olas de calor y crea condiciones todavía más favorables para nuevos incendios de gran intensidad.

Es un mecanismo de retroalimentación climática que preocupa especialmente a la comunidad científica porque acelera el cambio climático incluso aunque las emisiones humanas comiencen a reducirse.

Mucho más que un problema canadiense

Aunque el estudio se centra en Canadá, la situación tiene implicaciones internacionales.

Las grandes regiones de bosques boreales y turberas repartidas entre Canadá, Alaska, Escandinavia y Siberia forman parte de uno de los mayores almacenes de carbono terrestre del planeta. Si estos ecosistemas empiezan a perder estabilidad de forma recurrente, el impacto puede reflejarse en el balance climático global.

Durante 2023, el humo procedente de los incendios canadienses cruzó el Atlántico y llegó a Europa, mientras que millones de personas en Norteamérica convivieron durante semanas con niveles muy elevados de contaminación atmosférica. Aquella temporada demostró que los efectos de un gran incendio ya no permanecen dentro de las fronteras del país donde se produce.

La gestión forestal ya no puede centrarse únicamente en los árboles

Los resultados del estudio también plantean un cambio de perspectiva para las políticas de prevención.

La gestión forestal continúa siendo esencial para reducir la carga de combustible en muchas zonas, aunque gran parte de los incendios canadienses se desarrolla en regiones remotas donde apenas existe intervención humana. Allí, conservar la humedad del terreno y proteger los ecosistemas de turbera adquiere una importancia creciente.

En los últimos años, distintos programas internacionales de restauración están recuperando turberas degradadas mediante el bloqueo de canales de drenaje, la recuperación del nivel freático y la revegetación con especies adaptadas a ambientes húmedos. La Unión Europea, por ejemplo, impulsa proyectos de restauración de humedales dentro de la Ley de Restauración de la Naturaleza, aprobada en 2024, con el objetivo de recuperar ecosistemas capaces de almacenar carbono y aumentar la resiliencia frente al cambio climático.

Al mismo tiempo, los sistemas de observación por satélite, las imágenes térmicas y los modelos de inteligencia artificial permiten localizar incendios subterráneos con mayor rapidez, facilitando intervenciones antes de que el fuego alcance grandes extensiones.

Qué impacto puede tener en el medio ambiente

Las consecuencias van mucho más allá de la pérdida de superficie forestal.

La liberación masiva de carbono almacenado en el suelo acelera el calentamiento global y reduce la capacidad futura de estos ecosistemas para actuar como sumideros de carbono. Al mismo tiempo, la destrucción de las turberas altera el régimen hidrológico, modifica los hábitats de numerosas especies y dificulta la regeneración natural de la vegetación.

Los incendios profundos también transforman las propiedades físicas y químicas del suelo. En algunos casos disminuye su capacidad para retener agua, aumenta el riesgo de erosión y se ralentiza la recuperación del ecosistema durante décadas.

Además, las enormes columnas de humo liberan partículas finas y otros contaminantes que afectan a la calidad del aire a miles de kilómetros del incendio, con consecuencias sobre la salud humana y los ecosistemas.

Mirar bajo nuestros pies cambia la forma de entender los incendios

Durante mucho tiempo, la atención se concentró casi exclusivamente en la pérdida de árboles. Este trabajo recuerda que una parte muy importante del problema permanece oculta bajo la superficie.

Los suelos ricos en materia orgánica representan uno de los mayores patrimonios climáticos del planeta. Cuando permanecen húmedos ayudan a regular el clima; cuando se secan y arden, pueden liberar en una sola temporada el carbono acumulado durante miles de años.

Comprender este proceso resulta esencial para diseñar estrategias de adaptación climática realmente eficaces, especialmente en un contexto donde las olas de calor, las sequías prolongadas y los grandes incendios son cada vez más frecuentes.

Vía McMaster University

Más información: Three‐Fourths of Carbon Emissions From 2023 Record‐Breaking Wildfires in Canada Traced to Soil and Peat Combustion – Zhong – 2026 – Geophysical Research Letters – Wiley Online Library

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Publicado en: Medio Ambiente, Contaminación

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