
La demanda de minerales para vehículos eléctricos y energías renovables impulsa una deforestación sin precedentes en África, advierten científicos.
- 🌍 187.000 hectáreas de bosque perdidas por actividad minera.
- 🚜 Carreteras, asentamientos y agricultura asociada.
- 🔋 Cobre y cobalto, principales responsables.
- 🌳 Hasta 34 hectáreas adicionales deforestadas por cada hectárea minera.
- 🚗 Demanda creciente por vehículos eléctricos y renovables.
- 🦍 Amenaza para ecosistemas de alta biodiversidad.
- ⚖️ Necesidad de cadenas de suministro sin deforestación.
- ♻️ Transición energética con criterios ambientales más amplios.
La cara menos visible de los minerales para la energía limpia
La transición hacia una economía baja en carbono suele asociarse con paneles solares, aerogeneradores y vehículos eléctricos. Sin embargo, detrás de estas tecnologías existe una enorme demanda de materias primas cuya extracción está dejando una huella ambiental mucho mayor de lo que se pensaba.
Un nuevo estudio internacional ha revelado que la expansión minera en África está provocando una pérdida masiva de bosques que va mucho más allá de los límites físicos de las minas. Los investigadores estiman que entre 2001 y 2020 desaparecieron unas 187.000 hectáreas de cobertura forestal asociadas a la actividad minera en el continente africano.
Lo más llamativo es que la mayor parte de la deforestación no ocurre dentro de las explotaciones mineras, sino en las zonas que las rodean.
Cuando una mina transforma todo el territorio
La imagen habitual de una mina a cielo abierto apenas muestra una parte del problema. Para que una explotación funcione se necesitan carreteras, líneas eléctricas, infraestructuras logísticas, viviendas para trabajadores, almacenes, estaciones de combustible y nuevas áreas agrícolas destinadas a abastecer a las comunidades que crecen alrededor de los proyectos extractivos.
Los investigadores calcularon que por cada hectárea ocupada directamente por una mina se pierden otras 34 hectáreas de bosque debido a estos impactos indirectos.
Se trata de un fenómeno que transforma paisajes enteros. Una carretera abierta para acceder a un yacimiento puede convertirse en una puerta de entrada para nuevas actividades económicas, asentamientos humanos y explotación forestal, multiplicando la presión sobre ecosistemas que hasta entonces permanecían relativamente intactos.
El precio ambiental del cobre y el cobalto
Entre todos los minerales analizados, el cobre y el cobalto aparecen como los principales impulsores de la deforestación.
No resulta sorprendente. Ambos materiales son esenciales para fabricar baterías, motores eléctricos, sistemas de almacenamiento energético, redes eléctricas y numerosas tecnologías vinculadas a la descarbonización.
La República Democrática del Congo, que alberga algunas de las mayores reservas mundiales de cobalto, concentra una parte importante de esta problemática. Allí coinciden explotaciones mineras de gran escala con algunas de las selvas tropicales más biodiversas del planeta.
La paradoja es evidente: minerales necesarios para reducir las emisiones globales pueden estar contribuyendo al deterioro de ecosistemas fundamentales para absorber dióxido de carbono y conservar la biodiversidad.
África en el centro de la nueva carrera por los recursos
El continente africano posee cerca del 30% de los recursos minerales conocidos del planeta, lo que lo sitúa en una posición estratégica para la transición energética mundial.
La extracción de minerales metálicos en África se ha multiplicado durante las últimas décadas impulsada por la demanda global de tecnología, infraestructuras energéticas y movilidad eléctrica.
Las previsiones internacionales apuntan a que la demanda de minerales críticos podría aumentar hasta cuarenta veces antes de 2040 en algunos segmentos vinculados a las energías limpias.
Esta tendencia está generando importantes oportunidades económicas para numerosos países africanos, aunque también plantea desafíos complejos relacionados con la protección de la naturaleza, la gobernanza de los recursos y los derechos de las comunidades locales.
Más allá de las emisiones: una transición realmente sostenible
Durante años, gran parte del debate climático se ha centrado en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Ese objetivo sigue siendo prioritario, pero cada vez resulta más evidente que la sostenibilidad debe contemplar otros factores.
Una tecnología no puede considerarse plenamente sostenible si su cadena de suministro provoca una destrucción significativa de hábitats naturales, contaminación del agua o conflictos sociales.
Por este motivo, organismos internacionales, empresas tecnológicas y fabricantes de automóviles están comenzando a incorporar criterios más estrictos de trazabilidad y abastecimiento responsable de minerales.
La futura legislación europea sobre materias primas críticas y las exigencias crecientes de diligencia debida ambiental podrían acelerar este cambio durante los próximos años.
Qué impacto puede tener en el medio ambiente
La expansión minera mal gestionada puede generar consecuencias profundas y duraderas.
La pérdida de bosques reduce la capacidad natural de capturar carbono atmosférico, acelerando indirectamente el cambio climático. Además, la fragmentación de hábitats dificulta la supervivencia de numerosas especies animales y vegetales.
También pueden aparecer problemas relacionados con la erosión del suelo, la alteración de los cursos de agua y la contaminación por sedimentos o residuos mineros.
En regiones tropicales especialmente biodiversas, estos impactos adquieren una dimensión aún mayor. Muchas de estas áreas albergan especies endémicas que no existen en ningún otro lugar del mundo.
La situación resulta especialmente delicada cuando la expansión minera coincide con zonas protegidas o corredores ecológicos fundamentales para la fauna.
La importancia de las cadenas de suministro libres de deforestación
Un concepto que está ganando protagonismo es el de las cadenas de suministro con deforestación cero.
La idea consiste en garantizar que los productos finales, desde un coche eléctrico hasta un teléfono móvil, no estén asociados a la destrucción de bosques naturales.
En el sector alimentario ya existen iniciativas similares para productos como el aceite de palma, el cacao o la soja. Los expertos consideran que el sector minero podría avanzar en la misma dirección mediante sistemas de certificación, monitorización por satélite y auditorías independientes.
La tecnología actual permite rastrear cada vez mejor el origen de los minerales, algo que hace apenas unos años era mucho más complicado.
Más información: Mining triggers extensive additional deforestation in sub-Saharan Africa | Nature



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