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Nuevo estudio descubre niveles inéditos de «químicos eternos» en ballenas y delfines, incluso en aguas profundas y remotas

3 diciembre, 2025 1 comentario

5/5 - (3 votos)
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Mamíferos marinos muestran acumulación masiva de PFAS: ni el océano profundo escapa a la huella química humana.

  • PFAS en todos los niveles del océano.
  • Contaminación profunda, silenciosa, acumulativa.
  • Químicos persistentes en ballenas y delfines.
  • Impactos reales en salud marina y humana.
  • Movilidad global: aire, lluvia, corrientes.
  • Necesidad urgente de regulación y vigilancia.

Químicos eternos encontrados en niveles sin precedentes en animales marinos

El océano suele imaginarse como un espacio intacto, un refugio inmenso donde la vida marina puede evadir la presión humana. Sin embargo, los nuevos datos desmontan esa mirada romántica. Los compuestos PFAS, diseñados para durar, han logrado infiltrarse incluso en animales que pasan su vida en capas oscuras, frías y remotas. Allí también llegan estos contaminantes invisibles, capaces de permanecer durante décadas.

PFAS en los entornos marinos

Investigaciones anteriores asumían que los grandes buceadores, lejos de la costa, vivían con menor exposición. La evidencia reciente contradice esa idea. Dr. Katharina Peters, ecóloga marina de la Universidad de Wollongong, lo resume con claridad: las ballenas y los delfines funcionan como espejos ecológicos, reflejando la calidad del entorno que habitan. Y ese reflejo no pinta bien.

La expectativa de que especies de aguas profundas estuvieran menos afectadas resultó equivocada. Las muestras muestran un patrón inquietante: no existe un lugar seguro en el océano moderno. Ni en aguas costeras, ni en zonas abisales.

Cómo llegan los PFAS al mar

Los PFAS viajan con una facilidad casi insultante. El viento los dispersa; la lluvia los deposita; los ríos los arrastran; las corrientes los distribuyen como si fueran parte natural del movimiento oceánico. Esto ocurre por una razón simple: su estructura química, tan estable, prácticamente les impide degradarse. Y esa misma estabilidad les permite fijarse a tejidos ricos en proteínas.

Las variaciones de salinidad, pH y dinámica vertical del agua facilitan que se desplacen entre capas, acumulándose en zonas que históricamente parecían impermeables a la contaminación humana. Además, los PFAS de cadena larga —los más persistentes— muestran una afinidad notable por órganos como el hígado, lo que refuerza su permanencia.

Aunque muchos países han restringido estos compuestos, siguen llegando al mar a través de plantas de tratamiento, escorrentías agrícolas e industriales y deposición atmosférica. En regiones remotas, lejos de cualquier emisario, siguen apareciendo en cantidades significativas. Y eso dice bastante sobre cómo funciona la contaminación en el siglo XXI.

Animales marinos expuestos a PFAS

El equipo analizó tejido hepático de 127 ejemplares varados, repartidos en 16 especies de cetáceos dentados. Muchos de ellos nunca habían sido evaluados a nivel global. Las muestras incluían animales de aguas costeras, medias, profundas y polares.

Los perfiles de PFAS no eran homogéneos. Algunas especies acumulaban altas concentraciones de PFSA, otras mostraban mayor presencia de PFCA o compuestos precursores. La dieta marcaba diferencias: los depredadores que consumen presas con alta carga química registraban mayores niveles. Y los animales con ralentización fisiológica en la excreción, especialmente los longevos, acumulaban PFAS a lo largo de toda su vida.

La edad introducía un patrón claro. Las crías y juveniles acumulaban cantidades elevadas debido a la transferencia materna, incluso antes de independizarse. Los machos adultos mostraban las mayores cargas al no poder transferir contaminantes, mientras que muchas hembras adultas —sobre todo en periodos de lactancia— mostraban niveles más bajos por la liberación hacia las crías.

Ningún hábitat marino es seguro

La idea de que las aguas costeras son las únicas zonas problemáticas ya está desfasada. El estudio liderado por el equipo internacional de investigación, incluido el Dr. Saltré, muestra que los patrones de profundidad no predicen la exposición. Ballenas de zonas mesopelágicas y especies que merodean en torno a fosas oceánicas presentaban valores comparables a los delfines costeros.

Los modelos estadísticos señalaron que sexo y edad influyen más que el hábitat. También la estrategia de alimentación, la movilidad y el tipo de presa. Incluso animales procedentes de regiones polares —supuestamente aisladas— cargaban cantidades relevantes de PFAS, un reflejo de su transporte atmosférico desde latitudes más cálidas.

Riesgos crecientes de los PFAS para los animales marinos

Los PFAS no son inocentes. Tienen la capacidad de alterar el sistema inmunológico, provocar desequilibrios hormonales y afectar la reproducción. En animales que ya enfrentan presiones enormes —ruido submarino, pérdida de presas, colisiones con barcos—, esta contaminación actúa como un estresor adicional.

Los cetáceos funcionan aquí como un primer aviso. Sus organismos, complejos y sensibles, muestran antes que nadie los efectos acumulados de lo que llega al océano. Lo alarmante es que algunos países sin actividad industrial ligada a PFAS han encontrado igualmente altas concentraciones en sus costas. La contaminación no entiende de fronteras.

El cambio climático amplifica este escenario. Los desplazamientos de corrientes, el deshielo y las alteraciones en patrones de viento podrían redistribuir —o incluso aumentar— la presencia de PFAS en zonas que hasta ahora parecían relativamente intactas.

Llamada global a la acción

Parte del desafío está en que los PFAS hacen exactamente lo que fueron diseñados para hacer: resistirlo todo. Esta resistencia química, tan valorada en la industria, se convierte en una carga ecológica monumental cuando llega al mar.

Las políticas de eliminación progresiva, los programas de seguimiento y las restricciones a los PFAS de nueva generación son pasos en la dirección correcta, pero el océano ya recibe la inercia de décadas de uso. Numerosos países están empezando a revisar normativas, impulsar sustitutos más seguros y mejorar el control de vertidos, aunque este cambio regulatorio aún avanza lento.

Los resultados recientes desmontan una creencia arraigada: que la inmensidad del mar diluye cualquier impacto humano. No lo hace. Los animales que se sumergen en capas remotas del océano llevan ahora, en sus propios tejidos, la prueba más contundente.

Qué impacto puede tener en el medio ambiente

La presencia persistente de químicos eternos no solo afecta a los grandes mamíferos marinos. La contaminación se desplaza a través de la cadena trófica, afectando peces, moluscos, aves marinas y, en última instancia, ecosistemas enteros. Los PFAS pueden alterar ciclos biogeoquímicos, debilitar poblaciones ya vulnerables y modificar patrones de comportamiento y reproducción.

Además, la exposición crónica a PFAS puede reducir la resiliencia natural del océano frente al calentamiento global, al dificultar procesos claves como la recuperación de poblaciones y la capacidad de las especies para adaptarse a condiciones cambiantes. Y como muchos países dependen del mar para alimentación, turismo y economía, el impacto puede llegar también a comunidades humanas sin que lo perciban inmediatamente.

Más información: No place to hide: Marine habitat does not determine per- and polyfluoroalkyl substances (PFAS) in odontocetes – ScienceDirect

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Publicado en: Contaminación, Medio Ambiente

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Comentarios

  1. WILFREDO JESÚS ORTIZ MONTERO dice

    3 diciembre, 2025 a las 14:34

    Nos enfrentamos al el último desafío y a mi entender irreversible destino, para poder mantener la vida en el planeta como la conocemos ya no es necesario una tercera guerra mundial para que esto no suceda por más programas de descontaminación en sus diferentes formas que se pongan o acuerdos internacionales a que se lleguen, por qué la ambición del hombre por querer sobrepasar el poder de la naturaleza nos llevará a la auto destrucción o quizás, finalmente lo único que sobrevivirá será la ambición desbocada y deshumanizada de su más exitoso descubrimiento, irónicamente para poder vivir de la mejor manera, la ciencia y la tecnología en sus diferentes formas.

    Responder

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