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Nuevo estudio descubre que aplicar el champú dos veces puede aumentar hasta un 27 % el consumo de agua durante la ducha

3 agosto, 2026 1 comentario

5/5 - (4 votos)
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Imagen: Slayer87 – Depositphotos

Investigadores descubren que los hábitos al usar el champú influyen más en el consumo de agua que el tamaño del hogar o el número de habitantes.

  • 💧 Hasta un 27 % más de agua por una segunda aplicación de champú.
  • 🚿 Las rutinas, principal factor de consumo.
  • ⏱️ Más pausas, duchas más largas.
  • 🧴 Una sola aplicación, suficiente en muchos casos.
  • 🌍 Sequías más frecuentes, importancia de cada litro.
  • 📊 Sensores inteligentes, análisis de hábitos reales.
  • 🏡 Pequeños cambios, gran impacto colectivo.

Cómo influyen los hábitos en la ducha sobre el consumo de agua

Cuando se habla del consumo doméstico de agua, la atención suele centrarse en gestos muy conocidos, como cerrar el grifo mientras se cepillan los dientes o sustituir la bañera por la ducha. Sin embargo, una investigación reciente pone el foco en un aspecto mucho más cotidiano y menos evidente: la forma en la que se desarrolla la propia ducha, especialmente durante el lavado del cabello.

El estudio analizó 319 hogares y más de 8.500 duchas registradas mediante sensores inteligentes durante 40 días, lo que permitió observar el comportamiento real de los usuarios sin depender únicamente de encuestas o recuerdos. Los resultados muestran que el consumo está condicionado sobre todo por los hábitos adquiridos, mucho más que por las características de la vivienda o de quienes viven en ella.

El champú puede marcar la diferencia

Uno de los resultados más llamativos es que quienes aplican dos o más dosis de champú permanecen bajo la ducha alrededor de un 27 % más de tiempo que quienes realizan un único lavado.

Ese incremento puede parecer pequeño cuando se observa una sola ducha. Pero basta hacer un cálculo sencillo para entender su dimensión. Si millones de personas prolongan apenas dos o tres minutos su aseo diario, el volumen adicional de agua utilizado alcanza cifras enormes a lo largo de un año.

Conviene recordar, además, que no siempre es necesario lavar el cabello dos veces. Dermatólogos y especialistas en cuidado capilar coinciden en que, para la mayoría de personas que se lavan el pelo con frecuencia, una única aplicación resulta suficiente para eliminar suciedad y grasa. El segundo lavado suele recomendarse únicamente en situaciones concretas, como cabellos con abundantes productos de fijación o largos periodos sin lavado.

¿Cerrar el agua siempre ayuda?

Otro resultado rompe una idea muy extendida. Las personas que abrían y cerraban el agua tres o más veces durante la ducha acababan dedicando, de media, cerca de un 20 % más de tiempo al proceso completo.

Eso no significa que cerrar el grifo mientras se enjabona sea una mala práctica. De hecho, mantener el agua cerrada durante varios minutos sigue siendo una de las formas más eficaces de ahorrar. Lo que revela el estudio es otra cosa: cuando las interrupciones son muy frecuentes y breves, pueden alterar el ritmo de la ducha y hacer que el tiempo total aumente sin que el usuario llegue a percibirlo.

En otras palabras, la forma en que se organiza la rutina importa tanto como la intención de ahorrar.

La edad influye más que el tipo de vivienda

Los investigadores también detectaron diferencias relacionadas con la edad. Los adultos jóvenes y de mediana edad tendían a permanecer más tiempo bajo el agua que las personas mayores de cincuenta años.

En cambio, variables que podrían parecer determinantes, como el sexo, el número de habitantes del hogar o incluso el tipo de vivienda, tuvieron una influencia mucho menor.

Este resultado apunta hacia una idea interesante: los patrones de comportamiento pueden pesar más que los factores demográficos tradicionales cuando se trata de reducir el consumo doméstico de agua.

Agua dura y agua blanda: una sensación que también cambia los hábitos

La investigación encontró otro detalle curioso relacionado con la dureza del agua.

En las zonas donde el agua contiene menos minerales —lo que se conoce como agua blanda— las duchas fueron aproximadamente un 23 % más largas.

La explicación propuesta por los investigadores tiene bastante sentido. El agua blanda genera más espuma con menos cantidad de jabón y deja una sensación de suavidad que puede hacer más agradable la ducha. Esa experiencia más confortable podría llevar a prolongarla sin que exista una decisión consciente de hacerlo.

Aunque el usuario no sea plenamente consciente, la percepción del confort también modifica el consumo.

La tecnología ayuda a comprender cómo se consume el agua

Uno de los aspectos más interesantes del trabajo es la utilización de sensores inteligentes instalados en las duchas.

Tradicionalmente, muchos estudios sobre hábitos domésticos se basaban en cuestionarios. El problema es que las personas suelen recordar mal cuánto tiempo permanecen bajo la ducha o tienden a responder de acuerdo con lo que consideran socialmente aceptable.

Los sensores permiten registrar datos objetivos sobre duración, interrupciones del flujo y otros parámetros, ofreciendo una imagen mucho más fiel del comportamiento cotidiano.

Este tipo de herramientas ya empieza a emplearse en proyectos de gestión inteligente del agua dentro de edificios, hoteles y municipios, donde ayudan a detectar consumos anómalos, fugas y oportunidades de ahorro sin afectar al confort de los usuarios.

Cambiar hábitos puede ser tan importante como cambiar la tecnología

Durante años, buena parte de las políticas de ahorro hídrico se han centrado en instalar grifos de bajo caudal, rociadores eficientes o sistemas de reutilización del agua.

Todas esas medidas siguen siendo fundamentales. Pero esta investigación recuerda que la tecnología, por sí sola, no basta.

Una ducha eficiente pierde parte de su ventaja si se prolonga innecesariamente. Del mismo modo, un cabezal convencional puede consumir bastante menos agua cuando la persona ha desarrollado hábitos más conscientes.

Cada pequeño gesto suma:

  • Utilizar una única aplicación de champú cuando sea suficiente.
  • Preparar todo antes de abrir el agua, evitando interrupciones innecesarias.
  • Reducir unos minutos la duración de la ducha.
  • Aprovechar alcachofas de ducha eficientes, que mantienen una sensación de confort utilizando menos caudal.

No parecen grandes cambios. En conjunto, sí lo son.

Qué impacto puede tener en el medio ambiente

El agua dulce disponible representa una fracción muy pequeña del agua existente en el planeta y, además, su distribución es desigual. En regiones mediterráneas como buena parte de España, la combinación de sequías más frecuentes, aumento de las temperaturas y crecimiento de la demanda hace que cada litro cobre más valor.

Reducir el consumo durante la ducha no solo disminuye la extracción de agua de embalses y acuíferos. También reduce la energía necesaria para bombear, potabilizar, distribuir y depurar el agua, así como la empleada para calentarla.

Esto supone una disminución indirecta de las emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente en viviendas donde el agua caliente se produce mediante gas natural o electricidad procedente parcialmente de combustibles fósiles.

Cuando millones de hogares incorporan pequeñas mejoras en sus rutinas, el efecto acumulado puede aliviar la presión sobre las infraestructuras hidráulicas y contribuir a una gestión más sostenible del recurso.

Vía Universidad de Surrey

Más información: David Morizet et al, Event-level modelling of showering behaviour in German households: Triangulating smart-meter, in-situ survey and contextual public data, Journal of Environmental Management (2026). DOI: 10.1016/j.jenvman.2026.130596

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Publicado en: Reducir

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Comentarios

  1. da dice

    3 agosto, 2026 a las 15:42

    De verdad hay que hacer un estudio para certificar que enjuagarse dos veces el cabello gasta más agua que un solo enjuagado?

    Y que ocurre si te enjabonas dos veces como escusa, simplemente porque quieres estar más rato en la ducha calentito pero te sientes mal viendo el agua correr sin hacer nada…
    XD

    Responder

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