
Científicos de UC San Diego identifican una capa de sedimentos bajo Groenlandia que acelera el deshielo y eleva el riesgo de aumento del nivel del mar.
- 🪨 Bajo el hielo de Groenlandia hay sedimentos blandos que permiten que el hielo se deslice más rápido hacia el mar.
- 🌡️ Esto hace que la isla sea más vulnerable al calentamiento y acelera la subida del nivel del mar.
- 📡 Científicos usaron señales sísmicas de terremotos para mapear estos sedimentos sin perforar.
- 💧 El agua de deshielo que llega al fondo reduce la fricción y acelera aún más el movimiento del hielo.
- 🌍 Conocer el tipo de base (roca o sedimento) es clave para mejorar las predicciones de aumento del nivel del mar.
El talón de Aquiles del hielo de Groenlandia
Bajo la inmensa superficie blanca de Groenlandia, donde todo parece sólido e inmutable, se esconde una debilidad inesperada. Una capa de sedimentos blandos y húmedos, a veces de hasta 200 metros de espesor, actúa como una alfombra deslizante que permite a los glaciares moverse con mayor rapidez hacia el océano. No es un detalle geológico menor. Es uno de los mecanismos que puede acelerar la subida del nivel del mar en buena parte del planeta.
Durante décadas, la atención se centró en el aire más cálido, las olas de calor árticas y el retroceso visible de los frentes glaciares. Ahora, el foco se desplaza hacia abajo, literalmente. Lo que ocurre en la base del hielo, lejos de la vista y de los satélites ópticos, resulta igual de decisivo para entender el futuro de las costas.
Glaciares, hielo y suelo que se mueve
Investigadores de la Universidad de California en San Diego han utilizado una herramienta poco habitual en estudios de glaciares: ondas sísmicas de terremotos lejanos. Estas vibraciones, al atravesar el hielo y el terreno, cambian su velocidad según el material que encuentran. La diferencia entre roca dura y sedimento blando se vuelve detectable en milisegundos.
Al analizar datos de 373 estaciones sísmicas distribuidas por Groenlandia, el equipo ha podido trazar un mapa subterráneo que revela una base muy heterogénea. En lugar de una plataforma de roca sólida, aparecen zonas extensas cubiertas por capas de sedimentos saturados de agua, especialmente en regiones que alimentan glaciares rápidos que desembocan en el mar.
Ese contraste importa. La roca ofrece resistencia. Los sedimentos, cuando están húmedos, se deforman. Y cuando el hielo se apoya sobre algo que cede, la fricción disminuye. Resultado: más velocidad, más hielo en movimiento, más descarga hacia el océano.

El papel del agua de deshielo
El verano ártico ya no es lo que era. En muchas zonas de Groenlandia, el agua superficial del deshielo encuentra grietas y conductos naturales, llamados moulins, por los que se precipita hasta la base del glaciar. Allí abajo, ese agua actúa como un lubricante.
La presión aumenta, la fuerza que “aprieta” el hielo contra el suelo se reduce, y los sedimentos se vuelven todavía más inestables. Es un proceso silencioso, invisible desde el espacio, pero con consecuencias globales. Cada pulso de calor en la superficie puede traducirse, semanas o meses después, en un acelerón bajo kilómetros de hielo.
Un mosaico térmico bajo el casquete
No toda la base de Groenlandia está a la misma temperatura. Algunas zonas permanecen congeladas al contacto con el suelo, lo que limita la deformación del sedimento. Otras están en estado descongelado, favoreciendo el deslizamiento.
Los modelos térmicos coinciden en gran parte con las áreas donde se han detectado sedimentos más gruesos, pero también aparecen sorpresas: bolsas blandas en regiones que, en teoría, deberían estar frías y estables. Esa mezcla revela que la realidad subterránea es más compleja que cualquier mapa general.
Qué significa esto para las costas del mundo
Entre 1992 y 2018, Groenlandia contribuyó a una subida global del nivel del mar de alrededor de 1,1 centímetros. Puede parecer poco, pero para ciudades costeras y deltas densamente poblados, esa cifra se traduce en más inundaciones, salinización de acuíferos y daños en infraestructuras.
Los modelos climáticos dependen en gran medida de cómo se represente la base del hielo. Asumir que todo descansa sobre roca sólida puede subestimar la velocidad real a la que los glaciares pueden responder al calentamiento futuro. Saber dónde hay suelo blando y deformable permite afinar previsiones y mejorar los planes de adaptación en regiones vulnerables.
Huecos en la red de observación
Aunque 373 estaciones suenan a muchas, Groenlandia es inmensa. En algunos puntos, la diferencia entre un terreno estable y otro inestable puede darse en pocos kilómetros. Los investigadores señalan la necesidad de una red sísmica más densa y permanente, capaz de captar cambios estacionales, especialmente los asociados a la llegada de agua de deshielo en verano.
Estos datos ya empiezan a combinarse con mapas de espesor del hielo como los del proyecto BedMachine, y con mediciones por satélite de la velocidad de los glaciares. La idea es cruzar lo que se mueve arriba con lo que cede abajo. Ahí aparece la verdadera historia.
Qué impacto puede tener en el medio ambiente
El hallazgo no solo afecta a proyecciones numéricas. Tiene implicaciones directas para ecosistemas costeros, humedales y comunidades humanas. Una aceleración inesperada del deshielo puede alterar corrientes marinas, aumentar la erosión de playas y modificar la distribución de nutrientes en zonas pesqueras del Atlántico Norte.
Además, una mayor descarga de agua dulce en el océano puede influir en sistemas de circulación como la corriente del Atlántico Norte, con posibles efectos en el clima europeo. Groenlandia no es un bloque aislado de hielo. Está conectada, por agua y energía, con el resto del planeta.
Más información: Seismic evidence of widespread sediments beneath the Greenland Ice Sheet | Geology | GeoScienceWorld



Beni dice
El polo magnético ha cambiado su posición. ¿Qué información hay sobre el eje de rotación de la tierra? ¿También ha variado? Las explosiones fuertes (pruebas nucleares) hacen variar la dirección del eje de rotación de la tierra provocando deshielos e inundaciones por el aumento de agua (no necesariamente del nivel del mar porque efectivamente el polo sur no tiene tierra) disponible para evaporarse (aumento de la presión de vapor del agua).