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Nuevo estudio descubre que los arrecifes de coral han regulado el clima terrestre durante más de 250 millones de años

8 diciembre, 2025 Deja un comentario

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Imagen: Borisoff – Depositphotos.

Científicos descubren que los arrecifes de coral controlan el ritmo de recuperación climática tras crisis de CO₂

  • Arrecifes como estabilizadores del clima.
  • Carbono retenido o liberado según la extensión de las plataformas tropicales.
  • Cambios geológicos que activan o frenan la “bomba biológica”.
  • Relevancia actual: océanos más cálidos, más ácidos, más vulnerables.
  • Riesgo real: entrar en un modo de recuperación más rápido… pero devastador.
  • Urgencia: reducción de emisiones y protección directa de ecosistemas marinos.

Los arrecifes de coral han regulado el clima de la Tierra durante millones de años

Durante siglos, la humanidad ha admirado los arrecifes como esos laboratorios vivientes rebosantes de peces, corales y colores. Un nuevo estudio propone una lectura mucho más amplia: estos ecosistemas no solo han acogido biodiversidad, sino que también han marcado el ritmo del clima global durante más de 250 millones de años. Casi como un metrónomo natural.

Los investigadores muestran que las expansiones y colapsos de los arrecifes poco profundos no fueron simples reflejos de los cambios del planeta. Durante largos periodos, actuaron como interruptores biogeoquímicos, modulando la velocidad a la que la Tierra era capaz de recuperarse tras grandes acumulaciones de CO₂ en la atmósfera.

Modificando la velocidad de recuperación del planeta

El estudio identifica dos grandes modos de funcionamiento del ciclo del carbono a escala geológica. Cuando los estantes continentales tropicales se ensanchaban y los mares someros se multiplicaban, la superficie disponible para formar sedimentos carbonatados aumentaba enormemente. Esa enorme “fábrica” poco profunda retenía parte del carbono que, en condiciones normales, viajaría hacia las profundidades marinas.

Como consecuencia, la bomba biológica marina —el sistema que transporta carbono desde la superficie al fondo— se debilitaba. Y con una bomba más lenta, cualquier exceso de CO₂ tardaba mucho más en ser absorbido por el océano global. En otras palabras: recuperación climática más lenta.

El segundo modo aparece cuando esas plataformas tropicales se reducen o desaparecen. Descensos del nivel del mar, cambios tectónicos, desplazamientos de continentes… cualquiera de estas fuerzas geológicas puede hundir o desconectar los hábitats donde florecen los arrecifes. Entonces ocurre lo contrario: menos sedimentos atrapados en zonas someras, más calcio y alcalinidad libres en el océano, y un aumento del enterramiento carbonatado en aguas profundas. Esto activa una expansión del nanoplancton productor de carbonato y reactiva la bomba biológica.

El resultado: recuperación climática acelerada.

“Estos cambios alteran profundamente el equilibrio biogeoquímico” recordó Laurent Husson, coautor principal. Y no exagera. Parte del auge del plancton calcáreo que dominó océanos posteriores coincide precisamente con momentos en que los arrecifes quedaron “reducidos al mínimo”.

Cómo los arrecifes de coral controlan el clima

El trabajo combinó múltiples disciplinas: reconstrucción de placas tectónicas para saber dónde existieron estantes tropicales en los últimos 250 millones de años, modelos de erosión y transporte de sedimentos, simulaciones climáticas que ajustaron temperatura y química oceánica, y hasta cálculos ecológicos para estimar la producción de carbonatos en cada escenario.

Al superponer todas las líneas de evidencia, el patrón emergió de forma consistente. En épocas con vastas plataformas bañadas por aguas cálidas y estables, el enterramiento somero dominaba y el planeta perdía parte de su capacidad de enfriar la atmósfera tras grandes emisiones de CO₂ volcánico.

Por el contrario, cuando las plataformas colapsaban, las aguas profundas tomaban el relevo y la bomba biológica se fortalecía, permitiendo una absorción más eficaz del exceso de carbono.

Los arrecifes de coral como reguladores del clima

Durante mucho tiempo, los arrecifes se veían como cronistas pasivos: prosperaban en épocas benévolas y desaparecían cuando las condiciones empeoraban. Esta visión queda desmontada. El nuevo trabajo muestra que actuaban como reguladores activos, capaces de redistribuir dónde se enterraba el carbono y, por tanto, cómo se amortiguaban las perturbaciones climáticas.

Ese control geológico influía en la vida misma. En etapas de enterramiento profundo más intenso, prosperaban organismos planctónicos capaces de formar microconchas carbonatadas, reforzando aún más la bomba biológica e influyendo en la composición química del océano.

Lo que el pasado dice sobre nuestro futuro

La lección para el mundo actual es inquietante. Los arrecifes modernos están retrocediendo por el calentamiento del mar, la acidificación, la contaminación local y el aumento de eventos de estrés térmico. Si estos ecosistemas colapsan masivamente, podría activarse de nuevo el “modo de recuperación acelerada” del océano.

Pero aquí aparece un problema serio: los organismos que impulsan el enterramiento profundo —incluidos los pequeños calcificadores— también sufren con un océano más ácido. Si la acidez continúa aumentando, no habrá ni arrecifes someros ni una comunidad profunda plenamente funcional. El sistema podría quedar sin su engranaje más importante para estabilizar el clima.

Los autores del estudio lo expresan con claridad. La Tierra tiene capacidad de recuperación, sí, pero su escala temporal es gigantesca: miles o cientos de miles de años. Nada que pueda solucionar la crisis climática en curso.

La conclusión es contundente: proteger los arrecifes no solo evita la pérdida de biodiversidad. También mantiene operativo un mecanismo regulador del clima que, si se desconecta, empuja al planeta hacia modos de funcionamiento que la humanidad solo experimentaría como degradación y pérdida.

Más información: Carbonate burial regimes, the Meso-Cenozoic climate, and nannoplankton expansion | PNAS

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Publicado en: Cambio Climático

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