
La minería de estaño y la expansión de las plantaciones amenazan los últimos refugios de este pequeño animal nocturno, capaz de producir una mordedura venenosa.
- 🐒 Más de 90 ejemplares fueron documentados entre 2015 y 2025.
- 🌳 86 animales pudieron recuperarse y regresar a la naturaleza.
- 📍 Los rescates se produjeron en las cuatro regencias de la isla de Bangka y en la ciudad de Pangkal Pinang.
- ☠️ Es uno de los animales más singulares del planeta: los loris lentos son los únicos primates conocidos capaces de producir una mordedura venenosa.
- ⚠️ La minería de estaño, la expansión de las plantaciones de palma aceitera, las carreteras y los tendidos eléctricos amenazan su supervivencia.
- 🔬 El redescubrimiento no significa que esté a salvo: los investigadores reclaman censos de población, estudios genéticos y protección urgente de los bosques que todavía conserva Bangka.
Un pequeño primate nocturno que llevaba casi un siglo sin aparecer en la literatura científica sigue vivo en Indonesia. El loris lento de Bangka (Nycticebus bancanus), considerado en peligro crítico y posiblemente extinto, ha sido documentado de nuevo gracias a los registros acumulados durante una década por un centro local de rescate de fauna.
Lo más sorprendente es que el animal no estaba escondido únicamente en algún remoto fragmento de selva. Durante años ha aparecido en jardines, viviendas, carreteras, plantaciones e incluso tendidos eléctricos, mientras los habitantes de la isla de Bangka avisaban a los equipos locales para que acudieran a rescatarlo.

Un primate desaparecido de los registros científicos desde los años 30
El loris lento de Bangka es un pequeño primate de hábitos nocturnos caracterizado por sus enormes ojos, su pelaje rojizo y una máscara facial clara. Fue descrito científicamente por primera vez en 1906, aunque no fue reconocido como una especie independiente hasta 2013.
Los últimos registros científicos históricos analizados por los investigadores se remontaban al periodo comprendido entre 1930 y 1932. La ausencia posterior de información fiable llegó a plantear dudas sobre si todavía sobrevivía en la isla. En 2020, la Lista Roja de la UICN lo clasificó como en peligro crítico y posiblemente extinto.
Re también lo había incluido entre sus primates perdidos más buscados. Paradójicamente, mientras para la ciencia prácticamente había desaparecido, los habitantes de Bangka seguían encontrándose con estos animales.
La clave estaba en unos registros que hasta ahora no habían llegado a la literatura científica.
Más de 90 ejemplares encontrados en diez años
El Alobi Wildlife Rescue Center lleva años recibiendo avisos de ciudadanos y autoridades cuando aparece uno de estos primates. Al analizar sus registros correspondientes al periodo 2015-2025, los investigadores comprobaron que había documentados más de 90 loris lentos de Bangka.
Los animales procedían de diferentes zonas de la isla y habían sido encontrados en situaciones muy distintas. Algunos aparecieron en casas y jardines; otros, cerca de carreteras, plantaciones o infraestructuras eléctricas.
La distribución de los rescates resulta especialmente importante. Se localizaron ejemplares en las cuatro regencias de Bangka y en Pangkal Pinang, lo que indica que la especie podría continuar presente en una parte considerable de la isla, aunque todavía no existe un censo que permita conocer el tamaño real de la población.
De los más de 90 ejemplares atendidos, 86 pudieron recuperarse y fueron liberados en siete lugares diferentes de Bangka. Para ello se seleccionaron algunos de los fragmentos forestales de mayor tamaño que todavía ofrecen un hábitat adecuado y cierto grado de protección.
El único grupo de primates conocido con una mordedura venenosa
Su aspecto puede resultar engañoso. Los loris lentos tienen grandes ojos adaptados a la actividad nocturna y se desplazan lentamente y de manera silenciosa entre las ramas, pero cuentan con un mecanismo defensivo excepcional entre los primates.
Estos animales poseen una glándula situada en la parte interior del brazo. Cuando lamen su secreción y esta se mezcla con la saliva, pueden producir una mordedura venenosa, capaz de provocar dolor e inflamación.
Sus movimientos pausados también forman parte de su estrategia para desenvolverse entre la vegetación durante la noche. Sin embargo, muchas de las características que les permiten vivir discretamente en los árboles no sirven frente a la rápida transformación de su hábitat.
Minería de estaño y palma aceitera amenazan sus últimos refugios
Que la especie haya sido redescubierta científicamente no significa que haya dejado de estar amenazada. De hecho, los responsables de su conservación advierten de que continúa muy cerca de la extinción.
Bangka es una isla fuertemente marcada por la explotación de estaño. A esta presión se suma la eliminación de vegetación para ampliar las plantaciones de palma aceitera. El resultado es una progresiva fragmentación de los bosques donde estos primates encuentran alimento y refugio.
Las infraestructuras humanas generan además nuevos peligros. Los investigadores señalan las carreteras, los asentamientos y las líneas eléctricas entre las amenazas que afectan a la especie. El comercio de animales como mascotas supone otra presión para los loris lentos en diferentes regiones de Asia.
Encontrarlo es solo el principio
Los autores consideran que ahora es necesario pasar de los rescates oportunistas a un programa de conservación a largo plazo.
Entre las prioridades figuran realizar estudios sistemáticos para determinar cuántos ejemplares quedan realmente, analizar su genética, proteger los fragmentos de bosque más importantes y hacer un seguimiento de los animales liberados para comprobar su supervivencia.
También se plantea desarrollar un programa de reproducción para conservación que permita conocer mejor la biología y el comportamiento de una especie sobre la que existe muy poca información científica.
El caso del loris lento de Bangka deja además una lección relevante para la conservación de la biodiversidad: una especie puede desaparecer durante décadas de los registros científicos sin haber desaparecido necesariamente del territorio.
En este caso, el conocimiento local y más de diez años de rescates permitieron reunir las pruebas que faltaban. La ciencia ya sabe que el loris de Bangka sigue vivo. El siguiente reto es conseguir que este inesperado redescubrimiento no preceda a una extinción definitiva.
Vía www.rewild.org
Más información: Neglected but still alive: Further evidence for the continued existence of the Bangka Slow Loris (Nycticebus bancanus) on Bangka Island, Indonesia

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