
La plantación en los trópicos tiene el mayor impacto positivo. Los árboles en zonas cálidas y húmedas enfrían más el clima y son más resistentes al fuego. La evapotranspiración (similar al sudor en humanos) enfría el aire y la superficie terrestre.
- Árboles tropicales: más eficaces.
- Enfriamiento local real, medible.
- Más humedad, más nubes, menos sol.
- Fuego: menos en sabanas, más en zonas frías.
- Plantar con cabeza, no en cualquier sitio.
Los árboles tropicales enfrían más y arden menos
Plantar árboles es una de las estrategias más conocidas para combatir el cambio climático. Pero no todos los árboles, ni todas las regiones, ofrecen los mismos beneficios. Un nuevo estudio de la Universidad de California en Riverside deja claro que el mayor impacto positivo se da cuando se plantan árboles en los trópicos. Allí, no solo capturan más carbono, sino que también enfrían el entorno de forma mucho más efectiva.
Plantar sí, pero con estrategia
El estudio, publicado en npj Climate and Atmospheric Science, analizó los efectos físicos —más allá del secuestro de carbono— de plantar árboles en distintas latitudes. En lugares cálidos y húmedos, como la Amazonía, el Congo o el sudeste asiático, los árboles crecen todo el año, liberan más vapor de agua y enfrían más. En cambio, en zonas frías o secas, el efecto puede ser el contrario: aumento de temperatura local por absorción solar y menor evapotranspiración.

Este fenómeno se explica por un proceso natural: la evapotranspiración, o “sudoración vegetal”. Al absorber agua del suelo y liberarla en forma de vapor, los árboles enfrían el aire de forma parecida a cómo el sudor enfría el cuerpo humano. En los trópicos, donde hay disponibilidad continua de agua, este efecto se amplifica.
Además, el vapor de agua generado favorece la formación de nubes, lo que reduce la radiación solar directa. Este efecto secundario, aunque menos conocido, contribuye significativamente al enfriamiento local.
Enfriamiento medible, aunque desigual
Aunque a nivel global el enfriamiento directo por evapotranspiración es modesto (aproximadamente 0,005 °C, o 0,01 °F), en ciertas regiones tropicales puede llegar a ser considerable. En el centro de África, por ejemplo, se han registrado descensos de hasta 0,45 °C (0,8 °F) en la temperatura superficial gracias a la densificación arbórea.

Sumando el secuestro de carbono, el efecto total de reforestar zonas tropicales puede contribuir a reducir la temperatura media global hasta en 0,1 °C a 0,2 °C. Aunque parecen cifras pequeñas, son relevantes a escala climática global, especialmente cuando se combinan con otras medidas de mitigación.
Menos incendios donde importa
Otro beneficio no menor es la reducción del riesgo de incendios en ecosistemas como las sabanas tropicales. En estos entornos, los árboles actúan como barrera frente a los fuegos, que suelen propagarse más fácilmente en pastizales secos. Esto tiene implicaciones directas para países como Brasil, Zambia o Indonesia, donde el fuego ligado a actividades agrícolas es una amenaza recurrente.
Por el contrario, plantar árboles en ciertas regiones del hemisferio norte puede tener el efecto opuesto. En zonas como el noreste de Estados Unidos o el sur de Canadá, la reforestación mal planificada puede aumentar la retención de calor y favorecer incendios debido a la mayor absorción de radiación solar y a la acumulación de biomasa seca.

¿Dónde plantar, entonces?
El estudio no propone una plantación masiva indiscriminada, sino una estrategia selectiva. Utilizando datos de 12 modelos climáticos internacionales, los investigadores priorizaron áreas donde hubo deforestación reciente, evitando terrenos agrícolas o habitados. Este enfoque más realista permite maximizar los beneficios sin comprometer la producción de alimentos ni el acceso a la tierra.
En línea con esto, iniciativas como el Gran Muro Verde en África, que busca restaurar 8.000 kilómetros de sabana degradada desde Senegal hasta Yibuti, están alineadas con esta lógica: recuperar ecosistemas funcionales donde los árboles pueden prosperar sin desplazar comunidades.
Vía ucr.edu
Más información: www.nature.com



Miguel Cárdenas dice
Excelente información que debería ser más divulgada
Santiago dice
Me encantan las investigaciones sobre lo obvio. Cualquiera que haya visitado un bosque tropical se daba cuenta. Algunos árboles crecen tan rápido por la abundancia de calor, luz y humedad que literalmente los ves crecer y con la humedad permanente difícilmente se incendien.
Aelfy dice
o sea… más que cuidar las selvas que ya existen y que a todas luces son insuficientes para frenar el problema, hay que sembrar más árboles donde no los hay. Crear bosques donde ml o los hay…
Rosa dice
¿Por qué los Gobiernos a nivel global no ponen en marcha planes urgentes de reforestacion? en China ya se hacen. Sólo tenemos que copiar esas iniciativas.¿ Por qué siempre hacemos las cosas tarde y mal?.Las frases que oigo como – » A mí no me va a tocar» o – «los que vengan por detrás ya se moverán o – «ya se apañarán los que queden», que acaso no somos culpables? o acaso Usted no tiene un hijo o una nieta a quien quiere? ¿qué mundo les dejamos? Usted y yo no nos vamos a escapar de sufrirlo porque el cambio ya está aquí y desgraciadamente el dinero no se puede comer.
Verónica Lagos dice
Excelente descubrimiento, qué bueno saber estas nuevas informaciones. Traté de compartir pero me salió otra página.
Many dice
Solamente regresar los arboles que hubieron antes de ser deforestado, asi mejora el porcentaje de exito ya que ese suelo tiene las bacteriasnpara esa plantas uy arboles de la zona. No maezclar nininventar el hilo negro.
Hugo dice
excelente descubrimiento. podrán compartir por favor la referencia de dónde y quien publicó este estudio?