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Sídney duplicará el récord actual, tendrá el rascacielos híbrido de madera más alto del mundo, con 183 metros y 39 plantas

7 marzo, 2026 Deja un comentario

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El rascacielos de madera más alto del mundo ya es una realidad. Con 183 m de altura, Atlassian Central redefine cómo podrían construirse las ciudades sostenibles.

  • Rascacielos híbrido de madera.
  • Altura total: 183 metros.
  • 39 plantas en pleno centro de Sídney.
  • Estructura con madera laminada, acero y hormigón.
  • 10.000 m³ de madera estructural.
  • Ventilación natural y fachada inteligente.
  • Terrazas verdes integradas en el diseño.
  • Nueva generación de arquitectura baja en carbono.

El rascacielos de madera más alto del mundo rompe récords de altura

La arquitectura urbana está viviendo una transformación silenciosa. Durante más de un siglo, los rascacielos han sido sinónimo de acero y hormigón. Sin embargo, una nueva generación de edificios está cambiando esa lógica. El ejemplo más ambicioso hasta la fecha es Atlassian Central, un rascacielos híbrido que se levanta en el corazón de Sídney y que aspira a convertirse en el edificio de madera más alto del planeta.

Con 183 metros de altura y 39 plantas, este proyecto prácticamente duplica al anterior referente mundial: el edificio Ascent, en Milwaukee (Estados Unidos), que alcanza 86,6 metros. El salto es enorme y refleja hasta qué punto la ingeniería con madera estructural ha avanzado en los últimos años.

Pero no se trata solo de un récord arquitectónico. Detrás hay algo más interesante: un cambio profundo en la manera de construir ciudades.

Un rascacielos híbrido de nueva generación

El proyecto está diseñado por BVN y SHoP Architects y forma parte de una gran operación de regeneración urbana en el centro de Sídney. La torre combina madera estructural, acero y hormigón, una mezcla que permite alcanzar grandes alturas sin comprometer la estabilidad del edificio.

El corazón del diseño es una estructura de madera laminada encolada (glulam) y madera contralaminada (CLT). Estos materiales, fabricados mediante la unión de capas de madera maciza, ofrecen una resistencia estructural comparable al hormigón, pero con una huella de carbono mucho menor.

En total se utilizarán aproximadamente 10.000 metros cúbicos de madera estructural, una cifra considerable para un rascacielos de esta escala.

La elección de una estructura híbrida responde a un enfoque pragmático. Los núcleos estructurales y ciertos elementos críticos siguen utilizando hormigón y acero, mientras que los espacios de oficinas se organizan alrededor de módulos estructurales de madera, lo que permite reducir peso, acelerar la construcción y disminuir el impacto ambiental.

No es un edificio de madera pura, pero tampoco pretende serlo. Es un ejemplo de arquitectura híbrida inteligente.

Un diseño pensado para parecerse a un ecosistema

Uno de los aspectos más interesantes del edificio es su organización interior. Los arquitectos han diseñado siete módulos de cuatro plantas, que funcionan como pequeños “hábitats” verticales.

Cada uno de estos espacios cuenta con terrazas ajardinadas, zonas abiertas y acceso a ventilación natural. La idea es recrear dentro del edificio algunas de las condiciones de un entorno natural: luz, aire, vegetación y espacios de interacción.

Este enfoque responde a una tendencia creciente en arquitectura corporativa: el diseño biofílico, que busca mejorar el bienestar de las personas mediante la conexión con la naturaleza.

Diversos estudios en entornos laborales han mostrado que la presencia de vegetación, luz natural y materiales orgánicos puede reducir el estrés y mejorar la productividad. No es magia. Es simplemente biología humana.

Una fachada que respira

Otro elemento clave del edificio es su fachada climática avanzada. En lugar de depender exclusivamente de sistemas de climatización artificial, el diseño incorpora ventilación natural controlada, paneles solares y un sistema automatizado que regula la temperatura interior.

Esto permite reducir significativamente la necesidad de refrigeración mecánica, algo especialmente importante en ciudades cálidas como Sídney.

La automatización del sistema está gestionada por la empresa especializada EBSA, que ha desarrollado soluciones de control climático para grandes edificios comerciales.

En esencia, la fachada funciona como una segunda piel inteligente que responde a las condiciones exteriores.

Más sombra cuando hace calor.
Más ventilación cuando el aire exterior es favorable.

Pequeños ajustes que, sumados, pueden ahorrar grandes cantidades de energía.

Integrar lo nuevo sin borrar lo antiguo

El proyecto también incluye un gesto poco habitual en desarrollos de gran escala: la integración de un edificio existente en el nuevo complejo.

En lugar de demolerlo, se ha optado por restaurarlo e incorporarlo al vestíbulo principal del rascacielos. Esta decisión no es solo estética. La reutilización de estructuras existentes evita emisiones asociadas a nuevas construcciones y reduce residuos de demolición.

Los primeros niveles del edificio también incluirán un hostel urbano, mientras que el resto de las plantas se destinarán principalmente a oficinas.

La torre está pensada como sede central de la empresa tecnológica Atlassian, aunque el edificio albergará también otros espacios de trabajo y zonas públicas.

La madera vuelve a las ciudades

Durante siglos, la madera fue el material dominante en la construcción urbana. Sin embargo, los incendios urbanos del siglo XIX y el auge del hormigón armado la relegaron a un segundo plano.

Hoy está regresando, pero de una forma muy distinta.

La madera estructural industrializada ofrece propiedades que hace apenas dos décadas parecían impensables: gran resistencia, estabilidad dimensional, comportamiento predecible frente al fuego y una excelente relación peso-resistencia.

Además, a diferencia del acero o el cemento, la madera almacena carbono durante toda la vida útil del edificio. Cada metro cúbico puede retener aproximadamente una tonelada de CO₂ equivalente, dependiendo del tipo de madera y su procesamiento.

Esto convierte a los edificios de madera en reservorios de carbono a largo plazo.

No es una solución mágica. Pero sí una pieza interesante del puzzle climático.

Qué impacto puede tener en el medio ambiente

La construcción es responsable de aproximadamente el 37 % de las emisiones globales de carbono, según datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Gran parte de esas emisiones provienen de la fabricación de cemento y acero.

Reducir ese impacto es uno de los grandes retos climáticos del siglo XXI.

El uso de madera estructural certificada puede ayudar a disminuir esas emisiones por varias razones.

Primero, porque la madera requiere menos energía para su producción que materiales como el acero o el cemento.

Segundo, porque los bosques gestionados de forma sostenible capturan carbono mientras crecen. Si esa madera se utiliza en edificios duraderos, ese carbono queda almacenado durante décadas o incluso siglos.

Tercero, porque la construcción con madera permite prefabricación industrial, lo que reduce residuos, transporte y tiempos de obra.

Ahora bien, todo esto solo funciona si la madera proviene de bosques gestionados de manera responsable. La deforestación nunca puede formar parte de la ecuación climática.

En el caso de Atlassian Central, la madera utilizada procede de Europa, donde la gestión forestal sostenible está ampliamente regulada.

Vía SHoP

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Publicado en: Arquitectura sostenible

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