
Barocal impulsa sistema de refrigeración basado en presión de materiales sólidos que podría reemplazar la compresión de vapor tras más de un siglo.
- 🌍 Refrigeración sin gases → cambio de paradigma.
- ❄️ Material sólido comprimible → absorción y liberación de calor.
- ⚡ Menor consumo energético → potencial ahorro en edificios.
- 🧪 Inspirado en física de materiales → efecto mecano-calórico.
- 🚫 Sin fugas contaminantes → eliminación de refrigerantes peligrosos.
- 🏢 Aplicación inicial → sistemas HVAC y refrigeración comercial.
- 💡 Tecnología emergente → aún en fase de escalado.
Los frigoríficos actuales funcionan con la misma tecnología básica que hace más de 100 años. Uno pensaría que ya podríamos haber ideado algo mejor.
Y lo cierto es que sí, pero el dominio de la compresión de vapor no ha sido casual. Es barata, robusta y extremadamente optimizada. Cambiar eso no es trivial. Sin embargo, la propuesta de Barocal introduce un enfoque que no depende de fluidos volátiles, ni de ciclos termodinámicos clásicos. Va por otro camino, más directo, casi físico en estado puro.
Barocal puede enfriar tu comida y bebida exprimiendo un trozo de cristales de plástico
Barocal ha desarrollado una forma completamente nueva de calentar y enfriar usando únicamente un material sólido económico. Los primeros prototipos ya son tan efectivos como los compresores de frigorífico existentes, y la tecnología promete consumir significativamente menos energía. Ah, y no hay riesgo de fugas de gases que calientan el clima, algo que ha afectado a la compresión de vapor.
Este punto es clave. Hoy, incluso con refrigerantes modernos como los HFO (hidrofluoroolefinas), sigue existiendo un debate sobre su impacto real a largo plazo, especialmente en grandes instalaciones. La eliminación total de gases en el ciclo de refrigeración no es solo una mejora técnica. Es un cambio estructural.
Para preparar la tecnología para el mercado, Barocal ha recaudado una ronda semilla de 10 millones de dólares. Detrás hay inversores especializados en clima y transición energética, lo que indica algo importante: no es una curiosidad de laboratorio. Se percibe como una posible pieza del puzzle energético global.

Tecnología
La tecnología central de Barocal proviene de investigaciones realizadas por Xavier Moya, fundador de la startup. Su trayectoria en física de materiales le llevó a explorar alternativas a los sistemas térmicos convencionales. No desde la ingeniería clásica, más bien desde el comportamiento íntimo de la materia.
Como profesor en la Universidad de Cambridge, se centró en refrigerantes de todo tipo, aunque se fascinó especialmente por los materiales sólidos que podían capturar y liberar calor simplemente apretándolos y estirándolos.
Ese fenómeno, que puede parecer anecdótico al estirar un globo, responde a un principio físico bien definido: el efecto mecano-calórico. Y aquí es donde empieza lo interesante.
Ese mismo principio se aplica a la clase de materiales que ha desarrollado Barocal, que está relacionada con un material orgánico ampliamente utilizado en diversas industrias, desde plásticos hasta pinturas. Normalmente, las moléculas dentro del material giran libremente. Pero cuando se comprimen, las moléculas dejan de girar. Dado que el calor, en su nivel más básico, es el movimiento de átomos y moléculas, reducir ese movimiento hace que el material emita calor. Eliminar la presión permite que los materiales absorban calor.
Dicho de otra forma: no hay evaporación ni condensación. Hay control directo del estado energético molecular mediante presión mecánica. Más simple en concepto, aunque no necesariamente en implementación.
Barocal utiliza estos materiales para transferir calor. En un frigorífico, por ejemplo, el material bombea calor desde el interior del frigorífico hacia el exterior, bajando la temperatura de los alimentos que contiene. Para transferir el calor, la empresa hace fluir el agua más allá de los materiales y luego hacia un radiador.
Este uso de agua como fluido de transferencia también resulta interesante. Reduce riesgos, simplifica mantenimiento y evita la dependencia de sustancias químicas complejas. En entornos industriales o comerciales, esto puede traducirse en menos costes operativos y menos restricciones regulatorias.
Como los materiales son sólidos, las fugas de gas no suponen un problema. En los frigoríficos convencionales, los refrigerantes gaseosos degradan el ozono o contribuyen al calentamiento global, dependiendo del tipo. Algunos tienen un potencial de calentamiento global (GWP) extremadamente alto, superando en más de 1.000 veces al CO₂ en determinadas condiciones.
Aquí no hay fugas. Punto. Y eso cambia las reglas del juego, sobre todo en instalaciones grandes donde las pérdidas acumuladas sí tienen impacto.
Aunque la tecnología de Barocal puede funcionar a cualquier escala, la empresa está estudiando primero grandes sistemas HVAC y frigoríficos, sistemas en los que las ganancias de eficiencia afectarán notablemente los resultados del cliente. Es una estrategia lógica: empezar donde el impacto energético y económico es mayor.
En Europa, por ejemplo, los sistemas de climatización en edificios representan cerca del 40% del consumo energético total en algunos sectores. Cualquier mejora aquí se nota. Mucho.

Potencial
Si esta tecnología consigue escalar, podría integrarse en edificios de consumo casi nulo, combinándose con energías renovables como la solar fotovoltaica para cubrir necesidades de climatización con una huella muy baja.
También podría tener aplicaciones en cadena de frío alimentaria, un sector crítico donde las pérdidas energéticas y las emisiones son elevadas. Desde supermercados hasta transporte refrigerado. Hay margen de mejora, mucho.
En climas cálidos, donde la demanda de aire acondicionado no deja de crecer, soluciones más eficientes y sin gases podrían aliviar tanto el consumo energético como el impacto climático. Esto es especialmente relevante en regiones urbanas densas.
A medio plazo, no sería raro ver esta tecnología integrada en sistemas híbridos, conviviendo con soluciones tradicionales mientras se gana confianza y escala industrial. Poco a poco. Como suelen llegar los cambios importantes.
Porque al final, la refrigeración no es un lujo. Es infraestructura básica. Y reinventarla, aunque suene ambicioso, empieza a ser necesario.
Más información: Barocal



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