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Suecia inaugura el primer aparcamiento de Europa construido con palas de aerogenerador recicladas

17 diciembre, 2025 1 comentario

3.5/5 - (12 votos)
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Nuevo aparcamiento en Lund reutiliza 57 palas eólicas desechadas y se convierte en símbolo de arquitectura sostenible.

  • Palas eólicas reutilizadas.
  • Arquitectura circular visible.
  • Infraestructura urbana con energía limpia.
  • Electromovilidad integrada.
  • Mensaje ambiental sin discurso vacío.

Inaugurado el primer aparcamiento de Europa construido con palas de aerogeneradores

Luminoso, amplio y con una estética poco habitual para un aparcamiento. Así es el nuevo aparcamiento Niels Bohr, inaugurado recientemente en la ciudad sueca de Lund, y que ya ha pasado a la historia como el primer edificio de Europa construido parcialmente con palas de aerogeneradores fuera de uso. Un proyecto que convierte un residuo complejo en arquitectura cotidiana, sin alardes tecnológicos innecesarios, pero con mucha intención.

El edificio incorpora en su fachada palas procedentes del parque eólico Nørre Økse Sø, propiedad de Vattenfall y ya desmantelado. Elementos que durante décadas captaron viento en el mar del Norte ahora funcionan como piel arquitectónica en pleno entorno urbano. No es solo reutilización: es un cambio de relato.

“Es una idea muy inteligente y, además, un edificio realmente bonito”, explica Anne Mette Traberg, responsable de Vattenfall en Dinamarca. Y no suele decirse eso de un parking.

Aparcamiento de varias plantas

El aparcamiento pertenece a Lunds kommunala parkeringsbolag (LKP) y se sitúa en el nuevo distrito de Brunnshög, una zona en expansión a las afueras de Lund. Cuenta con 365 plazas distribuidas en cinco plantas, 40 puntos de recarga para vehículos eléctricos y un sistema de almacenamiento en baterías que permite cargar los coches por la noche con energía generada durante el día.

Vattenfall ha donado 57 palas de aerogenerador, utilizadas como muros cortina, es decir, elementos no estructurales que cubren buena parte de la fachada. Su función no es soportar peso, sino proteger, dar sombra, filtrar luz y contar una historia. Y lo hacen.

Llamada de atención

La idea surgió casi por casualidad. El arquitecto Jonas Lloyd leyó un artículo sobre el problema creciente de las palas eólicas fuera de uso en Estados Unidos. Diseñadas para resistir viento, salinidad y radiación solar durante décadas, están fabricadas con materiales compuestos como fibra de vidrio y fibra de carbono. Extremadamente duraderas. Y, precisamente por eso, difíciles de reciclar.

“Leí que en Estados Unidos muchas palas acaban enterradas. Pensé que podían tener una segunda vida. No es solo un problema ambiental, también es puro desperdicio”, explica.

Cuando LKP encargó un nuevo aparcamiento, Lloyd y su equipo lo vieron claro. El edificio debía ser un manifiesto de arquitectura sostenible, no solo en el discurso, sino en cada decisión. A las palas reutilizadas se suman plantas favorables a polinizadores en la fachada, una cubierta solar fotovoltaica y la integración directa con la movilidad eléctrica. Todo conectado. Todo visible.

“Lo mejor es que el edificio se ha convertido en un símbolo. De esos que te hacen parar un segundo y pensar: si esto es posible aquí, ¿Qué podría hacerse en otros sitios?”, dice Lloyd. Justo eso.

Prueba visible y concreta

Con más de 1.400 aerogeneradores repartidos por varios países, Vattenfall es uno de los mayores promotores eólicos de Europa. Para la compañía, la economía circular aplicada a la energía eólica ya no es un concepto teórico, sino una necesidad operativa.

Según Anne Mette Traberg, reutilizar, reacondicionar y reciclar componentes como palas, carenados o conos de nariz forma parte del ADN del negocio. Por eso, cuando surgió la oportunidad, ceder palas al proyecto fue casi obvio.

“Es una prueba visible y concreta de que la sostenibilidad puede cumplir plazos, costes y requisitos de seguridad”, afirma.

La empresa ya trabaja en múltiples líneas de reaprovechamiento: palas convertidas en estructuras para paneles solares, material aislante, incluso equipamiento deportivo como esquís. Además, Vattenfall ha establecido una prohibición interna de enviar palas a vertedero y se ha marcado el objetivo de que el 100 % de palas y componentes principales se reutilicen o reciclen antes de 2030. Ambicioso, sí. Pero cada vez más viable.

Aparcamiento interior

Para LKP, que gestiona 28.000 plazas de aparcamiento en el municipio, el proyecto es motivo de orgullo. Su director general, Paul Myllenberg, lo reconoce entre risas durante la inauguración, celebrada con temperaturas cercanas a los 0 °C dentro del edificio.

“El resultado ha superado las expectativas”, admite. Aunque reconoce que, al ver los primeros bocetos de un aparcamiento hecho con palas eólicas, no todo el mundo lo tuvo claro. “Por suerte, tenemos un consejo valiente”.

La experiencia ha abierto la puerta a futuros proyectos similares. De hecho, no todas las palas donadas se han utilizado aún. LKP ha lanzado un concurso ciudadano para proponer nuevos usos. El premio: un mes de aparcamiento gratuito. Pequeño incentivo. Gran conversación.

Potencial

La reutilización de palas eólicas en arquitectura abre un campo enorme para infraestructuras públicas, desde marquesinas y pasarelas hasta edificios industriales o agrícolas. Es una solución especialmente interesante para municipios cercanos a parques eólicos en proceso de renovación.

Más allá del impacto material, el verdadero valor está en el cambio cultural. Mostrar que la economía circular puede ser funcional, segura y estéticamente atractiva ayuda a normalizarla. Y cuando se normaliza, escala.

No es la solución a todos los problemas climáticos. Pero suma. Y en la transición ecológica, sumar bien importa.

Vía Vattenfall

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Publicado en: Arquitectura sostenible, Energía eólica, Reciclando

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Comentarios

  1. Ismael Hernán Riaño Gutiérrez dice

    17 diciembre, 2025 a las 14:07

    estoy en un proyecto que revolucionará los costos y beneficios de la construcción, volviendo un residuos en material con valor agregado.
    y como dice la experiencia arriba, si podemos mejorar.

    Responder

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