
Una compleja intervención veterinaria en Países Bajos consigue un resultado sorprendente en apenas 24 horas y abre nuevas posibilidades para la conservación de especies.
- 🐦 Un caso pionero: el animal había perdido buena parte de las mitades superior e inferior del pico, lo que dificultaba su alimentación y sus comportamientos naturales.
- 🖨️ Dos prótesis personalizadas: se fabricaron mediante impresión 3D a partir de imágenes de tomografía y fragmentos conservados del pico original.
- 🔩 Fijación con titanio: las piezas de plástico se sujetaron mediante componentes de titanio y tornillos.
- 🐁 Recuperación sorprendente: al día siguiente de la operación, el ave consiguió recoger un ratón del suelo y alimentarse sin ayuda.
- 🌍 Nuevas posibilidades: si las prótesis funcionan a largo plazo, esta experiencia podría servir para desarrollar tratamientos similares en otras aves.
Un cálao terrestre del sur que había perdido gran parte de las dos mitades de su pico ha protagonizado un avance extraordinario en medicina veterinaria. Un equipo de especialistas de Países Bajos ha conseguido reconstruir su pico mediante dos prótesis fabricadas con impresión 3D, diseñadas específicamente para adaptarse a su anatomía. El resultado ha sorprendido incluso a los responsables de la intervención: apenas un día después de la operación, el animal ya era capaz de recoger alimento del suelo por sí mismo.
La intervención, realizada en colaboración con el zoológico ARTIS de Ámsterdam y la Universidad de Utrecht, constituye, según sus responsables, el primer caso conocido en el mundo en el que se reconstruyen simultáneamente las dos partes del pico de un ave mediante prótesis impresas en 3D.
Un ave que había perdido una herramienta fundamental para sobrevivir
El protagonista de esta historia es un macho de cálao terrestre del sur (Bucorvus leadbeateri), una gran ave africana que pasa buena parte de su vida caminando por el suelo en busca de alimento.
A diferencia de otras especies, que utilizan principalmente el pico para capturar comida, estos cálaos también lo emplean para remover el terreno, explorar su entorno y mantener sus plumas en buenas condiciones.
El ejemplar del zoológico ARTIS había sufrido la rotura de las dos partes de su pico. Aunque conservaba dos pequeños muñones y había aprendido a desenvolverse con ellos, su capacidad para realizar actividades cotidianas estaba considerablemente limitada.
Los veterinarios observaron que el animal podía seguir alimentándose, pero tenía dificultades para recoger determinados alimentos y cuidar adecuadamente su plumaje.
La situación planteaba una cuestión importante: ¿era suficiente que el ave pudiera sobrevivir o debía intentarse recuperar su capacidad para comportarse como lo haría en condiciones normales?
Para los responsables veterinarios, mejorar su bienestar justificaba estudiar una solución más ambiciosa.

Cómo consiguieron reconstruir el pico con una impresora 3D
El principal desafío consistía en fabricar dos piezas que reprodujeran con precisión la forma del pico original.
No bastaba con crear una estructura visualmente parecida. Las prótesis debían encajar sobre los restos del pico, permitir su apertura y cierre y soportar los esfuerzos derivados de la alimentación y el contacto con el suelo.
Los especialistas recurrieron a una combinación de tomografía computarizada, reconstrucción digital e impresión tridimensional.
El procedimiento se desarrolló en varias etapas.
1. Reconstrucción de la anatomía original
El equipo realizó una tomografía computarizada de la cabeza del animal, incluyendo los restos del pico.
Además, contaba con una ventaja decisiva: se habían conservado los fragmentos desprendidos de las dos mitades.
Esta información permitió reconstruir digitalmente la geometría original y diseñar unas prótesis prácticamente idénticas en su forma a las partes perdidas.
2. Fabricación de dos piezas de plástico
A partir del modelo digital, se fabricaron dos prótesis mediante impresión 3D.
Una sustituiría la parte superior del pico y la otra, la inferior.
La fabricación aditiva permitió producir componentes personalizados, adaptados a las dimensiones y características anatómicas del animal.
Esta capacidad de personalización es una de las principales ventajas de la impresión 3D en medicina: permite fabricar piezas específicas para cada paciente sin depender de prótesis estandarizadas.
3. Fijación mediante componentes de titanio
El siguiente desafío era conseguir que ambas piezas permanecieran firmemente sujetas durante los movimientos del ave.
Para ello se utilizaron componentes de titanio fabricados específicamente para la intervención y fijados mediante tornillos.
El titanio es un material ampliamente utilizado en implantes médicos por su resistencia mecánica y su buena biocompatibilidad.
La combinación de prótesis de plástico y elementos de fijación metálicos permitió reconstruir las dos partes del pico.
La intervención fue realizada por los cirujanos veterinarios Bjorn Meij y Lucinda van Stee, de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Utrecht.
El diseño de las prótesis corrió a cargo de Joëll Magré, del UMC Utrecht, mientras que la empresa Amnovis fabricó los componentes de titanio.
Al día siguiente ya podía recoger un ratón del suelo
Una de las principales preocupaciones de los veterinarios no estaba relacionada con la fabricación de las prótesis, sino con la reacción del propio animal.
Un pico artificial no proporciona las mismas sensaciones que uno natural. El plástico carece de sensibilidad, por lo que existía el riesgo de que el ave no reconociera las nuevas estructuras como parte funcional de su cuerpo.
También debía acostumbrarse a una forma y un peso diferentes.
El equipo había preparado un procedimiento alternativo por si el animal rechazaba las prótesis. Los componentes se habían diseñado de manera que pudieran retirarse si resultaban perjudiciales.
Sin embargo, la respuesta fue mucho más rápida de lo esperado.
El mismo día de la operación, el cálao comenzó a utilizar su nuevo pico.
A la mañana siguiente consiguió recoger un pequeño ratón del suelo y alimentarse de forma autónoma.
Pocos días después empezó también a utilizarlo para arreglarse las plumas, otro comportamiento fundamental para su bienestar.
Estas primeras observaciones indican que el animal ha sido capaz de adaptarse funcionalmente a las nuevas piezas, aunque todavía necesita tiempo para perfeccionar su manejo.
Una operación que podría abrir nuevas posibilidades en veterinaria
La utilización de prótesis para reconstruir picos dañados no es completamente nueva.
Existen antecedentes de aves que han recibido una prótesis para sustituir una de las dos partes del pico.

La diferencia de esta intervención es que se han reconstruido simultáneamente la parte superior y la inferior, una combinación que, según ARTIS y los especialistas participantes, no se había documentado anteriormente en la literatura científica.
La complejidad aumenta porque ambas estructuras deben funcionar de manera coordinada.
Además, la anatomía del pico varía considerablemente entre especies. Una solución adecuada para un cálao terrestre no tiene por qué funcionar directamente en un loro, un tucán o un ave rapaz.
Cada especie presenta diferentes exigencias mecánicas, hábitos alimentarios y características anatómicas.
Por tanto, esta intervención no demuestra todavía que la técnica pueda aplicarse de forma generalizada, pero sí aporta una experiencia valiosa para el desarrollo de nuevas soluciones veterinarias personalizadas.
La impresión 3D permite fabricar repuestos para el futuro
Otro aspecto interesante del proyecto es que las prótesis no tienen por qué considerarse piezas definitivas.
Los responsables han previsto la posibilidad de que alguno de los componentes de plástico se rompa debido al uso.
Por ello, se han preparado piezas de repuesto que permitirían sustituir una prótesis dañada sin necesidad de reconstruir todo el diseño desde cero.
Este planteamiento ilustra una ventaja de la fabricación digital: una vez obtenido y validado el modelo tridimensional, es posible reproducir componentes personalizados cuando sea necesario.
En aplicaciones médicas y veterinarias, esta característica puede facilitar reparaciones, ajustes y nuevas intervenciones.
Sin embargo, la fabricación de repuestos no elimina la necesidad de controles veterinarios. La fijación, el desgaste, la adaptación del animal y la respuesta de los tejidos deben seguir evaluándose.

Una tecnología que también puede contribuir a la conservación de especies
El cálao terrestre del sur es una especie africana amenazada por diferentes presiones, entre ellas la pérdida de hábitat y la persecución humana en algunas regiones.
Se trata de un ave de reproducción lenta, por lo que la supervivencia y el bienestar de los individuos pueden tener especial importancia en los programas de conservación.
En este caso, los responsables del zoológico también esperan que la recuperación del pico favorezca las interacciones del macho con su pareja y, potencialmente, su comportamiento reproductivo.
No obstante, todavía es pronto para determinar si las prótesis tendrán efectos positivos sobre la reproducción.
La experiencia también plantea una limitación importante: intervenir sobre un animal en un zoológico no es lo mismo que hacerlo sobre uno que vive en libertad.
En ARTIS es posible observar continuamente su evolución, administrar tratamientos, ofrecer alimentación adaptada y sustituir las piezas si aparece algún problema.
En la naturaleza, la captura, la intervención y el seguimiento de un ave podrían resultar mucho más complejos y estresantes.
Por ello, cualquier aplicación futura tendría que valorar cuidadosamente los beneficios reales para el animal.
El verdadero éxito dependerá de cómo funcione el pico con el paso del tiempo
Aunque los primeros resultados son prometedores, los veterinarios consideran que todavía queda una fase fundamental: comprobar la durabilidad de las prótesis.
Será necesario observar cómo responden los materiales al uso cotidiano, si aparecen problemas de fijación y hasta qué punto el ave recupera sus comportamientos habituales.
Los especialistas también quieren comparar su actividad antes y después de la operación, así como estudiar su interacción con la hembra con la que convive.
Si los resultados a largo plazo son satisfactorios, el equipo espera publicar científicamente la experiencia para que otros profesionales puedan conocer el procedimiento, los materiales utilizados y las dificultades encontradas.
El caso demuestra cómo la colaboración entre veterinarios, especialistas en imagen médica, ingenieros y expertos en fabricación aditiva puede ofrecer soluciones a problemas que hace pocos años resultaban extraordinariamente difíciles de abordar.
Por ahora, el resultado más importante no está en la tecnología utilizada, sino en lo que ha conseguido el animal: volver a recoger su alimento y cuidar sus plumas con un pico reconstruido especialmente para él.
Vía ARTIS, comunicado oficial del 16 de octubre de 2026 y Universidad de Utrecht, información sobre la intervención.

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