
Diseñado por Ramón Larramendi, este laboratorio móvil aprovecha los fuertes vientos polares y la energía solar para explorar algunas de las regiones más inaccesibles del planeta.
- 🌬️ Propulsión: grandes cometas aprovechan el viento antártico para arrastrar el vehículo.
- ☀️ Energía: paneles fotovoltaicos suministran electricidad a los instrumentos científicos.
- 🛷 Longitud: unos 15 m, distribuidos en cuatro módulos.
- 📦 Capacidad: puede transportar hasta 2.100 kg de carga.
- 🪁 Cometas: llevará 20 unidades con superficies comprendidas entre 5 y 150 m².
- 🧊 Ruta prevista: aproximadamente 3.400 km por el interior de la Antártida.
Recorrer miles de kilómetros por el interior de la Antártida normalmente exige vehículos pesados, combustible y una compleja cadena logística. El explorador español Ramón Larramendi propone una alternativa radicalmente distinta: un vehículo modular que aprovecha directamente el viento mediante grandes cometas y utiliza paneles solares para alimentar su equipamiento científico.
El denominado Trineo de Viento será utilizado durante la expedición científica Antártida 2026-2027 para recorrer aproximadamente 3.400 km por algunas de las regiones más remotas del continente. La travesía forma parte de la XL Campaña de Investigación Antártica española y transportará instrumentación para desarrollar 16 proyectos científicos.
Un vehículo polar que no necesita motor para avanzar
La idea que diferencia al Trineo de Viento de prácticamente cualquier vehículo utilizado en las grandes expediciones polares está en su sencillez. No incorpora un motor de combustión para desplazarse. En su lugar, aprovecha uno de los recursos más abundantes del continente: el viento.

El vehículo está formado por plataformas modulares montadas sobre patines y utiliza grandes cometas de tracción. Dependiendo de la intensidad y las características del viento, los expedicionarios pueden seleccionar diferentes superficies de vela.
Para esta campaña dispondrán de 20 cometas de entre 5 y 150 m². En condiciones favorables, el sistema puede alcanzar puntualmente alrededor de 80 km/h, aunque su velocidad media adecuada para la expedición se sitúa aproximadamente en 25 km/h.
No se trata, por tanto, de competir en velocidad. El objetivo es disponer de una plataforma capaz de transportar personas, alimentos e instrumentación durante largas distancias reduciendo enormemente la dependencia del combustible.

Cuatro módulos y hasta 2,1 toneladas de carga
La configuración preparada para esta expedición tiene aproximadamente 15 m de longitud y está formada por cuatro módulos.
Uno estará dedicado al trabajo científico, otro servirá para gobernar las cometas, un tercero proporcionará alojamiento a los cuatro integrantes de la expedición y el restante se utilizará principalmente para transportar carga.
En conjunto, el vehículo puede transportar hasta 2.100 kg, mientras que inicialmente llevará unos 250 kg de instrumentación científica.
Esta capacidad es especialmente interesante en la Antártida porque permite convertir el vehículo en una especie de laboratorio científico móvil capaz de adentrarse en regiones extremadamente alejadas de las bases permanentes.
El concepto no parte de cero. Larramendi lleva aproximadamente 25 años desarrollando y perfeccionando el sistema, y diferentes versiones del Trineo de Viento han recorrido ya más de 28.000 km sobre el hielo.

Paneles solares para alimentar la ciencia
El viento resuelve la propulsión, mientras que la electricidad necesaria para los instrumentos científicos procede principalmente de energía fotovoltaica.
Esta combinación permite separar dos necesidades energéticas que normalmente dependen de combustibles: mover la expedición y mantener funcionando sus equipos.
Conviene, no obstante, precisar qué significa aquí «sin emisiones». Las fuentes oficiales indican que el recorrido se realizará sin combustibles fósiles para la propulsión. Eso no significa que absolutamente todas las actividades de la expedición carezcan de cualquier combustible: está previsto utilizar combustible para cocinar.
Aun así, eliminar el combustible destinado a mover un vehículo pesado durante miles de kilómetros puede reducir drásticamente tanto el impacto ambiental como las necesidades logísticas.
Como referencia del enorme coste energético de la exploración polar convencional, Euronews compara el proyecto con una expedición científica transantártica realizada en 2011-2012 que recorrió una distancia similar empleando camiones de orugas, motos de nieve y trineos y consumió alrededor de 170.000 litros de combustible en dos meses.

Una ruta de 3.400 km por el corazón de la Antártida
La expedición comenzará cerca de la base rusa de Novolazárevskaya, en Tierra de la Reina Maud, y terminará en la estación científica franco-italiana Concordia, situada en Domo C.
El recorrido atravesará aproximadamente 3.400 km y pasará por lugares excepcionalmente remotos, incluido el Polo de Inaccesibilidad, situado a unos 3.700 m de altitud, además de las proximidades de Vostok y del denominado Polo del Frío.
Está previsto realizar cinco grandes estaciones científicas durante la travesía, donde los expedicionarios permanecerán más tiempo para recoger muestras, efectuar mediciones y desarrollar experimentos.
La misión estará formada por cuatro integrantes: Ramón Larramendi, Hilo Moreno, Mariusz Potocki y Javier Selva. La expedición salió de España el 18 de octubre y su regreso está previsto para comienzos de febrero de 2027.
Dieciséis investigaciones viajando sobre el hielo
El Trineo de Viento no pretende únicamente demostrar otra forma de desplazarse por los polos. Su principal función será científica.
Transportará los equipos correspondientes a 16 proyectos de investigación, seleccionados mediante una convocatoria coordinada por el Comité Polar Español.
Participan instituciones como el CSIC, CIEMAT e INTA, seis universidades españolas y organizaciones internacionales entre las que se encuentran la NASA, la Universidad de Maine y el Consiglio Nazionale delle Ricerche de Italia.
Las investigaciones estudiarán, entre otras cuestiones, la composición del hielo, los microplásticos y contaminantes persistentes, posibles formas de vida microbiana en ambientes extremos, el magnetismo terrestre, el cambio climático y el comportamiento de los sistemas europeos de navegación Galileo.
Uno de los proyectos utilizará georradar para estudiar aproximadamente los 10 primeros metros de nieve, obteniendo información sobre la acumulación y movimiento de sus diferentes capas. Otro investigará las condiciones que permiten la presencia de agua líquida microscópica y potencial vida microbiana dentro de rocas salinas sometidas al ambiente extremo antártico.
La propia tripulación también será objeto de estudio
Vivir durante casi tres meses con otras tres personas, completamente aislado y sometido a frío extremo, constituye en sí mismo un experimento.
El proyecto WindSled Mind, dirigido desde la Universidad de Cádiz, analizará las respuestas psicológicas de los integrantes, su sueño y las interacciones sociales durante el aislamiento prolongado.
La investigación tiene interés más allá de la exploración polar. Las condiciones de confinamiento, aislamiento y dificultad de evacuación convierten a la Antártida en un laboratorio natural para estudiar algunos de los problemas que podrían aparecer durante futuras misiones espaciales de larga duración.
Otros experimentos de la expedición también emplearán tecnologías relacionadas con la exploración planetaria, aprovechando las condiciones extremas de la meseta antártica como análogo de determinados entornos de Marte y de otros mundos helados.

Una alternativa a las expediciones polares convencionales
El aspecto más interesante del Trineo de Viento puede estar precisamente en lo que elimina.
Los grandes vehículos polares convencionales necesitan transportar combustible para recorrer enormes distancias. Transportar ese combustible requiere a su vez infraestructura y energía, y en determinadas campañas puede ser necesario recurrir a depósitos intermedios o apoyo aéreo.
Un vehículo capaz de obtener directamente del entorno la energía necesaria para desplazarse rompe parcialmente ese círculo logístico.
Tiene limitaciones evidentes: depende de las condiciones meteorológicas, no proporciona la capacidad de movimiento bajo demanda de un vehículo motorizado y obliga a diseñar cuidadosamente las rutas en función de los vientos.
Pero la Antártida también proporciona precisamente el recurso que necesita para funcionar durante largas distancias.
Tras alcanzar Concordia, el Trineo de Viento permanecerá allí desmontado. El objetivo es poder utilizarlo posteriormente en una segunda expedición que realizaría el recorrido en sentido contrario.
Si estas campañas consiguen repetir mediciones científicas a lo largo de los años, el invento español podría evolucionar de vehículo experimental a una plataforma estable para observar zonas del continente a las que resulta extraordinariamente caro y complejo acceder con los sistemas tradicionales.
Más información: tierraspolares.es

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