
Una comunidad de Bután aprovecha la energía fotovoltaica para llevar agua a tierras agrícolas en altura, reduciendo la dependencia energética del riego.
- ☀️ 22,4 kW de paneles fotovoltaicos.
- 💧 Bomba de agua de 15 kW.
- 🚰 448 metros de tubería.
- 🌾 Agua elevada desde el río hasta las zonas agrícolas.
- 🏘️ Gestión directa por la comunidad local.
- 🔌 Sin necesidad de alimentar el bombeo con combustibles fósiles.
- ⛰️ Una solución pensada para terrenos donde el agua queda por debajo de los cultivos.
¿Por qué importa?
En muchas regiones montañosas el problema agrícola resulta paradójico: hay agua, pero está en el lugar equivocado. Los ríos discurren por el fondo de los valles mientras los campos ocupan cotas superiores. Llevar el agua hasta ellos exige energía.
En Tshangchutham, una comunidad del distrito de Samdrup Jongkhar, en Bután, se ha optado por aprovechar el Sol. Una instalación fotovoltaica de 22,4 kW alimenta una bomba de corriente continua de 15 kW encargada de elevar el agua desde el río y conducirla mediante una tubería de 448 metros. Una infraestructura relativamente sencilla que ataca a la vez dos problemas rurales: el acceso al agua y la energía necesaria para moverla.
Cuando el río está demasiado abajo
El riego por gravedad funciona estupendamente mientras la topografía ayuda. El agua se capta a una cota superior y desciende por canales o tuberías prácticamente sin gasto energético.
La montaña cambia las reglas.
Buena parte de las tierras agrícolas de Bután se encuentra en pendientes y terrazas, mientras ríos y arroyos circulan a cotas inferiores. En esas condiciones, el agua debe vencer un desnivel antes de poder utilizarse para regar.
Eso es precisamente lo que hace un sistema de riego por elevación: captar el agua abajo y bombearla hasta un punto más alto desde el que pueda almacenarse o distribuirse.
La instalación de Tshangchutham incorpora un sumidero de captación en el río, la bomba de 15 kW, los paneles solares, una sala de control, una tubería de impulsión y un depósito colector equipado con válvulas.
No hay demasiada sofisticación escondida detrás. Y quizá ahí esté parte de su interés.
22,4 kW de fotovoltaica para mover una bomba de 15 kW
El corazón energético de la instalación son los 22,4 kW de potencia fotovoltaica.
La electricidad generada alimenta una bomba de corriente continua de 15 kW, evitando que el funcionamiento ordinario dependa de un generador diésel o de extender una red eléctrica hasta el punto de captación.
El agua recorre después 448 metros por una tubería PN 8 de 160 mm de diámetro exterior hasta alcanzar el sistema de almacenamiento y distribución.
El dimensionamiento resulta interesante. La potencia fotovoltaica instalada es superior a la potencia nominal de la bomba, algo lógico en un bombeo solar: los paneles rara vez trabajan durante todo el día a su potencia máxima y la radiación cambia continuamente con las nubes, la temperatura, la orientación y la hora.
El objetivo no consiste únicamente en acumular muchos vatios sobre el terreno. Lo importante es disponer de suficiente energía durante las horas útiles para elevar el volumen de agua requerido.
El agua puede hacer parte del trabajo de una batería
Existe otra ventaja en este tipo de instalaciones. El agua almacenada puede desacoplar parcialmente la generación solar del momento exacto del riego.
En lugar de guardar electricidad en grandes baterías electroquímicas, el sistema puede aprovechar las horas de buena radiación para bombear agua hacia un depósito. Esa reserva puede utilizarse posteriormente según las necesidades agrícolas, siempre que la instalación esté diseñada con capacidad suficiente.
Es una forma muy sencilla de almacenamiento indirecto: se almacena agua a mayor altura en vez de electricidad.
Este principio tiene aplicaciones mucho mayores. En España, por ejemplo, investigadores de la Universidad de Córdoba han estudiado el aprovechamiento de embalses agrícolas como sistemas de almacenamiento energético, combinando bombeo fotovoltaico y recuperación hidroeléctrica.
La escala es completamente diferente, pero la lógica de fondo se parece: utilizar las horas solares para mover agua cuando la energía está disponible y aprovechar después ese recurso almacenado.

Una necesidad especialmente importante en Bután
El proyecto cobra más sentido al observar la situación agrícola del país.
Datos difundidos en 2026 por el Ministerio de Energía y Recursos Naturales de Bután e ICIMOD indican que solo alrededor del 20 % de las tierras cultivables del país dispone de riego.
La dependencia de canales abiertos alimentados por gravedad también crea vulnerabilidad frente a cambios en las precipitaciones, reducción del caudal de algunos manantiales y temporadas secas más difíciles de predecir.
La respuesta del país no se limita a Tshangchutham.
Durante 2026 se han puesto en funcionamiento otros sistemas solares de elevación de agua en Humpathang y Tempakha, en el distrito de Punakha, dentro del proyecto WERELIS, impulsado por ICIMOD junto al Departamento de Energía de Bután, la Bhutan Ecological Society y financiación canadiense del International Development Research Centre.
Estos proyectos están explorando distintos modelos de propiedad y gestión. Uno de ellos es individual y otro comunitario. Incluso se han incorporado soluciones de control remoto para accionar las bombas mediante teléfonos móviles.
La dirección parece clara: convertir el bombeo solar en una herramienta replicable para las comunidades agrícolas de montaña.
No basta con instalar paneles y una bomba
Tshangchutham introduce un detalle menos vistoso que los paneles solares, pero probablemente igual de importante.
Tras terminar la infraestructura se elaboró un conjunto de normas comunitarias para su operación y mantenimiento. Las reglas fueron discutidas y aprobadas por consenso, y el sistema quedó bajo la gestión del Tshangchutham Water User Group.
Ese modelo intenta resolver uno de los puntos débiles de muchas infraestructuras rurales: quién se ocupa de ellas después de la inauguración.
Paneles, bombas, válvulas y tuberías necesitan inspecciones. La captación puede acumular sedimentos. Las conducciones pueden sufrir fugas. Una bomba terminará necesitando mantenimiento. También hay que decidir cómo se reparte el agua cuando la disponibilidad es limitada.
La sostenibilidad del proyecto, por tanto, no depende únicamente de la fotovoltaica. También depende de una organización local capaz de mantener la infraestructura y repartir el recurso.
El riego solar está pasando de proyecto aislado a estrategia
Bután lleva varios años probando este enfoque.
Un programa apoyado por el Green Climate Fund y el PNUD construyó o rehabilitó 36 sistemas de riego e incorporó un sistema de elevación alimentado con energía solar. En conjunto, las actuaciones de riego de aquel programa mejoraron el acceso al agua en 6.366 hectáreas y beneficiaron a más de 31.000 agricultores.
Es importante no atribuir esas cifras al proyecto de Tshangchutham. Sirven para entender la escala de la estrategia de adaptación que se está desarrollando en el país.
Además, la experiencia empieza a institucionalizarse. Los proyectos recientes impulsados junto a ICIMOD incluyen formación de operadores, mantenimiento preventivo y capacitación de ingenieros para diseñar sistemas de bombeo solar adaptados específicamente a zonas montañosas.
La tecnología ya existía. Lo interesante ahora es la creación de conocimiento local para mantenerla y replicarla.

Cómo funciona
Los paneles fotovoltaicos de 22,4 kW producen electricidad durante las horas de radiación solar. Esa energía alimenta una bomba de corriente continua de 15 kW instalada en el sistema de captación.
La bomba toma agua del río y la impulsa cuesta arriba a través de 448 metros de tubería. El agua llega posteriormente al depósito colector, equipado con válvulas para controlar su distribución.
El esquema básico es:
Río → sumidero de captación → bomba DC → paneles solares y control → tubería de impulsión → depósito → distribución para riego
En cifras
- 22,4 kW de potencia fotovoltaica instalada.
- 15 kW de potencia de la bomba DC.
- 448 m de tubería de impulsión.
- 160 mm de diámetro exterior de la conducción.
- PN 8, presión nominal especificada para la tubería.
- 37 hogares y representantes comunitarios participaron en el acto de entrega; la fuente oficial no especifica que los 37 hogares sean necesariamente todos los beneficiarios directos.
Más información: Administración de Samdrup Jongkhar

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