
El vehículo ha sido desarrollado por EVARM, basado en una plataforma ganadora del Dakar Rally en la categoría de energías alternativas. Consume solo 16 litros de diésel renovable y 3 kg de hidrógeno por cada 100 km, mucho menos que un camión convencional.
- Cerveza repartida con hidrógeno.
- Emisiones reducidas: 30 toneladas.
- Tracto híbrido: diésel renovable + H₂
- Ruta Zaragoza como laboratorio real.
- Aliados clave: Ambar, Carreras, Repsol, EVARM.
- Tecnología probada en Dakar.
- Primer piloto así en el sector bebidas en España.
Ambar y Carreras prueban reparto de cerveza con hidrógeno en España
Ambar, una de las cerveceras más emblemáticas de Aragón, ha iniciado un piloto de transporte con hidrógeno junto a la operadora logística Carreras, en colaboración con Repsol, Zoilo Ríos y el fabricante de vehículos EVARM. Durante tres meses, probarán un camión híbrido que combina diésel renovable e hidrógeno para repartir cerveza desde la fábrica de Ambar, en la carretera de Castellón, hasta el centro logístico de Carreras en la Plataforma Logística de Zaragoza (Plaza). El objetivo: reducir en 30 toneladas las emisiones de CO₂ equivalente durante esta fase de prueba.
Un banco de pruebas en ruta real
La falta de camiones de hidrógeno plenamente comerciales en el mercado ha obligado a innovar desde lo posible. El vehículo usado es una tractora híbrida adaptada por EVARM, capaz de funcionar con 16 litros de diésel renovable y 3 kilogramos de hidrógeno por cada 100 kilómetros. Comparado con los habituales 33–35 litros de gasóleo que consume un camión convencional en esa misma distancia, el ahorro es significativo.
Esta configuración no solo reduce el consumo total de combustibles, sino que permite mantener autonomía y operatividad, aspectos clave para cualquier empresa logística. Y no es cualquier vehículo: la base técnica del modelo ya ha demostrado su resistencia y eficiencia al ganar dos veces la categoría Mission 1000 del Rally Dakar, una competición diseñada para poner al límite las tecnologías energéticas alternativas en condiciones extremas.
Mucho más que cerveza
La iniciativa no solo busca repartir cerveza con menos emisiones. Representa un paso práctico hacia la descarbonización real del transporte pesado, uno de los sectores más difíciles de electrificar por sus exigencias de autonomía y carga útil. Este tipo de proyectos son imprescindibles para que la tecnología del hidrógeno salga del laboratorio y se enfrente a la realidad de la carretera: repostajes rápidos, fiabilidad, costes operativos y disponibilidad de infraestructuras.
Aragón, que ya apuesta por el hidrógeno verde como vector estratégico, suma así una experiencia tangible al ecosistema. El piloto conecta con otros desarrollos como el Valle del Hidrógeno de Aragón, donde instituciones públicas, centros tecnológicos y empresas privadas trabajan en conjunto para desplegar producción, distribución y uso de hidrógeno a gran escala.
Un test con implicaciones reales
Lo más valioso de esta prueba es que no se trata de una simulación ni de una demostración puntual en feria: es una operación logística diaria, con producto real, en condiciones reales. El aprendizaje será aplicable a futuros despliegues en otros sectores, desde la alimentación hasta la paquetería, o incluso el transporte interurbano de personas.
Además, este piloto puede acelerar la generación de marcos normativos más flexibles, fomentar incentivos fiscales específicos o incluso influir en los criterios ESG de las grandes empresas, que cada vez más exigen trazabilidad ambiental en sus cadenas logísticas.
Potencial
El uso de hidrógeno en el transporte de mercancías ofrece una alternativa concreta al diésel tradicional, sobre todo en rutas largas donde la electrificación total todavía presenta barreras técnicas y económicas.
¿Qué hace falta para escalar esta solución?
- Infraestructura de repostaje accesible y operativa en rutas clave.
- Apoyo institucional en forma de subvenciones y desgravaciones fiscales.
- Producción local de hidrógeno verde, procedente de fuentes renovables.
- Más proyectos piloto que validen la viabilidad en distintos sectores.
Este tipo de tecnología puede transformar gradualmente la forma en que se mueve la mercancía, no solo reduciendo emisiones, sino también creando empleos en sectores como la ingeniería verde, el mantenimiento de flotas limpias o la fabricación de componentes especializados.
Si se integra con visión a largo plazo, el hidrógeno no será solo un combustible alternativo: será una palanca de cambio para una economía más limpia, más local y más resiliente.



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