
Investigadores canadienses crean batería de sodio más estable y reciclable que el litio, ideal para almacenamiento de energía renovable.
- Baterías más seguras, sin líquidos inflamables.
- Sodio abundante, menor dependencia del litio.
- Costes potencialmente más bajos, cadena de suministro más estable.
- Almacenamiento renovable más fiable para la red eléctrica.
- Electromovilidad accesible, especialmente en gamas medias y flotas.
Científicos crean una nueva batería de sodio en estado sólido
Durante años, la conversación sobre baterías ha girado alrededor de un mismo eje: el litio. Ha permitido electrificar el transporte, impulsar el almacenamiento renovable y reducir emisiones, pero también ha revelado sus límites. Riesgos de incendio, tensiones geopolíticas, minería intensiva y costes crecientes. En ese contexto, el avance logrado con las baterías de sodio en estado sólido abre una vía alternativa que merece atención, no como promesa futurista, sino como una pieza más del puzle energético.
El nuevo desarrollo, presentado en dos estudios científicos recientes, apunta a una combinación poco habitual hasta ahora: mayor seguridad, coste reducido y rendimientos electroquímicos cercanos a los del litio, sin recurrir a electrolitos líquidos inflamables. No es un detalle menor.
Una tecnología de baterías revolucionaria podría mejorar de forma notable la seguridad de las baterías utilizadas en los vehículos eléctricos y, al mismo tiempo, reforzar la estabilidad de las redes eléctricas, según afirman los investigadores.
Uno de los grandes problemas de las baterías actuales es el llamado thermal runaway, una reacción en cadena que puede desencadenarse tras un golpe, un defecto interno o una sobrecarga. El resultado ya se conoce: incendios difíciles de extinguir, especialmente preocupantes en vehículos eléctricos y en sistemas de almacenamiento estacionario conectados a la red.
Al sustituir el electrolito líquido por un electrolito sólido no inflamable, esta nueva batería de sodio reduce de forma drástica ese riesgo. No lo elimina del todo, pero lo rebaja hasta niveles mucho más manejables. Para infraestructuras críticas, eso cambia las reglas del juego.
El avance se ha logrado durante el desarrollo de baterías de sodio en estado sólido (Na-ion), una tecnología que en el futuro podría complementar e incluso sustituir a las actuales baterías de iones de litio (Li-ion) empleadas hoy en numerosos dispositivos de uso cotidiano.
El sodio no es nuevo en electroquímica, pero siempre había jugado en desventaja frente al litio. Menor densidad energética, ciclos de vida más cortos, degradación acelerada. Eso lo relegó durante años a prototipos de laboratorio. El avance actual rompe parte de ese techo tecnológico al introducir un material sólido basado en azufre y cloro que permite el paso de los iones con una eficiencia sorprendentemente alta.
El resultado: una eficiencia coulómbica del 99,26 % tras 600 ciclos, muy cerca de los valores comerciales del litio. No es aún un récord absoluto, pero sí una señal clara de madurez.
Las baterías de iones de litio pueden sufrir un proceso conocido como «fuga térmica»
Este punto cobra especial relevancia en un momento en el que los sistemas de almacenamiento en baterías a gran escala están bajo lupa. En lugares como California, varios incendios en instalaciones BESS han obligado a endurecer protocolos, añadir costosos sistemas de extinción y retrasar proyectos clave para integrar renovables.
Aquí, las baterías de sodio en estado sólido encajan bien. Menor riesgo implica tramitaciones más ágiles, menos sobrecostes y mayor aceptación social. Y eso, en transición energética, importa tanto como la química.
Las baterías de sodio podrían ser una alternativa más segura porque contienen materiales de cátodo más estables…
El sodio juega además con una ventaja estructural: abundancia. No depende de salares andinos, ni de complejas cadenas de refinado concentradas en pocos países. Está presente en todo el planeta, lo que reduce tensiones geopolíticas y hace más predecible el suministro a largo plazo.
Desde una perspectiva industrial, esto puede traducirse en baterías más baratas, especialmente relevantes para vehículos eléctricos urbanos, transporte público, micromovilidad o almacenamiento estacionario, donde la densidad extrema no es prioritaria.
El inconveniente es que las baterías de sodio tienen una densidad energética relativamente baja…
Ese límite sigue ahí. Estas baterías no están pensadas, al menos por ahora, para competir con el litio en vehículos de gran autonomía o aplicaciones aeroespaciales. Pero no todo necesita 600 kilómetros por carga. En muchos usos reales, seguridad, coste y durabilidad pesan más.
Aquí aparece una idea clave: diversificación tecnológica. No sustituir todo por sodio, sino usar cada química donde mejor encaja.
Pero, tal como se detalla en la nueva investigación, los científicos han desarrollado un material sólido…
El uso de infraestructuras avanzadas como el Canadian Light Source ha permitido observar con precisión cómo se mueven los iones dentro del electrolito sólido. Este tipo de análisis, invisible con herramientas convencionales, acelera el desarrollo y reduce errores en fases posteriores de escalado.
No es solo ciencia básica. Es ingeniería aplicada con impacto real.
Desafiando el dominio del litio
La hegemonía del litio no se rompe de un día para otro, pero sí se erosiona. Mientras el sector energético concentra más del 90 % de la demanda global de baterías recargables, la presión por soluciones más seguras y sostenibles va en aumento.
En paralelo, grandes actores industriales ya se están moviendo. CATL ha anunciado producción en masa de baterías de sodio bajo su plataforma Naxtra, con aplicaciones previstas a partir de 2026. BYD explora su uso en almacenamiento para red. No son apuestas marginales.
Because sodium is plentiful compared with lithium…
La reciclabilidad es otro punto a favor. Al contener menos materiales peligrosos y evitar metales pesados, las baterías de sodio simplifican procesos de recuperación y reducen impactos ambientales al final de su vida útil. En un mundo que empieza a enfrentarse al tsunami de residuos de baterías, esto no es secundario.
Potencial
Esta tecnología puede contribuir de forma tangible a la transición energética si se integra con criterio: almacenamiento seguro para renovables, electrificación del transporte urbano, redes eléctricas más resilientes y cadenas de suministro menos frágiles. Combinada con políticas que prioricen la seguridad, el reciclaje y el uso responsable de recursos, el sodio puede convertirse en un aliado silencioso pero decisivo.
No hará ruido. No saldrá ardiendo. Y eso, en el mundo de las baterías, ya es mucho decir.
Vía Live Science
Más información: Novel Sulfide‐Chloride Solid‐State Electrolytes with Tunable Anion Ratio for Highly Stable Solid‐State Sodium‐Ion Batteries – Dong – 2025 – Design of Sodium Chalcohalide Solid Electrolytes with Mixed Anions for All‐Solid‐State Sodium‐Ion Batteries – Dong – Advanced Functional Materials



Lic. Alejandro Mendoza Ramírez dice
Grandioso invento y avance en el desarrollo de las químicas de las baterías de iones de sodio, con esté gran pasó se puede seguir sustituyendo las baterías de iones de litio.
Lo que estábamos esperando.
Felicidades investigadores canadienses.
Atentamente.
Lic. Alejandro Mendoza Ramírez.
Fundador y Presidente Ejecutivo.
Bimoelectrico S.A.de C.V.
Paco dice
las baterías de litio no son inflamables ni arden ,es falso,son las empresas de venta de vehículos de combustion que le pagan para que le metan fuego….acaso los móviles arden!!!…fuerte catetos los que digan eso…