
Las últimas plantas de la Tierra podrían sobrevivir casi 1.900 millones de años, según un estudio.
- 🌿 Hasta 1.900 millones de años de vegetación terrestre.
- ☀️ Aumento gradual del brillo del Sol, principal causa.
- 🌍 Descenso del CO₂ y temperaturas extremas, factores decisivos.
- 🧪 Modelos climáticos más completos que estudios anteriores.
- 🦠 Vida microbiana, posible superviviente tras la desaparición de las plantas.
- 🌱 Nueva perspectiva sobre la evolución de la biosfera terrestre.
Un estudio calcula cuándo desaparecerán las últimas plantas de la Tierra… y la fecha está mucho más lejos de lo que se pensaba
Un horizonte mucho más lejano para el fin de la vegetación
Pensar en el último árbol o en la última hoja de la Tierra parece propio de la ciencia ficción. Sin embargo, es una pregunta que lleva décadas interesando a climatólogos, geólogos y astrobiólogos. Un nuevo estudio propone que las plantas podrían sobrevivir durante casi 1.900 millones de años, bastante más de lo que estimaban algunas investigaciones anteriores.

Los investigadores Jacob Haqq-Misra y Eric Wolf, de la organización científica Blue Marble Space, han desarrollado un modelo que combina la evolución del clima terrestre, los cambios en la radiación solar y la disponibilidad futura de dióxido de carbono (CO₂). El resultado apunta a que la biosfera vegetal todavía tendría un recorrido extraordinariamente largo, aunque inevitablemente limitado por la evolución del propio Sistema Solar.
No se trata de una predicción exacta, porque hablar de escalas temporales de miles de millones de años implica enormes incertidumbres. Aun así, estos modelos permiten comprender mejor cuáles son los procesos físicos que acabarán marcando el destino de la vida compleja en nuestro planeta.
El Sol será el verdadero responsable
Aunque hoy el cambio climático domina las preocupaciones ambientales, el fenómeno que terminará haciendo inhabitable la Tierra será muy distinto. Con el paso de los millones de años, el Sol aumenta lentamente su luminosidad como consecuencia natural de su evolución estelar.
Ese incremento apenas resulta perceptible en escalas humanas, aunque durante cientos de millones de años provoca un calentamiento progresivo del planeta. Según el estudio, la temperatura media terrestre aumentará algo más de 20 °C durante los próximos 1.500 millones de años, para después acelerar todavía más ese calentamiento.
En ese escenario, incluso las plantas más resistentes acabarán encontrando condiciones imposibles para mantener la fotosíntesis. El calor extremo alterará los ciclos del agua, incrementará la evaporación y reducirá de forma drástica la estabilidad de los ecosistemas.
Conviene recordar que el Sol todavía se encuentra aproximadamente a mitad de su vida. Los astrónomos estiman que dentro de unos 5.000 millones de años evolucionará hasta convertirse en una gigante roja, transformando completamente el entorno de los planetas interiores.
El dióxido de carbono también tiene la última palabra
El calor no es el único enemigo de la vegetación futura. Las plantas necesitan CO₂ para realizar la fotosíntesis, el proceso mediante el que producen materia orgánica y liberan oxígeno.
El estudio contempla un segundo escenario en el que los procesos geológicos eliminan progresivamente carbono de la atmósfera mediante la alteración de las rocas y otros mecanismos naturales. En ese caso, la concentración atmosférica descendería desde algo más de 400 partes por millón hasta apenas 30 partes por millón en aproximadamente 1.000 millones de años.
Con una disponibilidad tan baja de carbono, incluso muchas especies adaptadas a ambientes extremos tendrían enormes dificultades para sobrevivir. La desaparición de las plantas llegaría ligeramente antes, alrededor de 1.840 millones de años en el futuro.
Este aspecto resulta especialmente interesante porque demuestra que la habitabilidad de un planeta depende tanto de su temperatura como de su composición atmosférica. Ambos factores evolucionan de manera conjunta durante miles de millones de años.
La evolución podría cambiar parte del escenario
Los propios autores reconocen que estos cálculos incluyen una importante incertidumbre: la evolución biológica.
Hace cientos de millones de años no existían plantas terrestres, bosques, flores ni árboles. Todos ellos aparecieron gracias a innovaciones evolutivas que transformaron completamente la biosfera. Resulta imposible saber qué nuevas adaptaciones podrían surgir durante los próximos cientos de millones de años.
Quizá futuras plantas desarrollen mecanismos fotosintéticos mucho más eficientes o aprendan a sobrevivir con cantidades muy reducidas de CO₂. También podría ocurrir que organismos completamente diferentes ocupasen el papel ecológico que hoy desempeñan los vegetales.
Incluso una hipotética civilización tecnológica muy avanzada podría modificar deliberadamente el clima mediante técnicas de geoingeniería planetaria, prolongando durante más tiempo las condiciones favorables para la vida. Hoy esa posibilidad pertenece únicamente al terreno de la especulación científica, aunque sirve para ilustrar hasta qué punto el futuro lejano permanece abierto.
Un planeta muy distinto al que hoy conocemos
Mucho antes de que desaparezcan las últimas plantas, la Tierra ya habrá cambiado profundamente.
Los océanos comenzarán a evaporarse de forma gradual conforme aumente la radiación solar. Esa pérdida de agua reducirá el ciclo hidrológico y alterará por completo la dinámica atmosférica. Las regiones habitables serán cada vez más escasas y las condiciones ambientales favorecerán únicamente a organismos extremadamente resistentes.
Curiosamente, la desaparición de la vegetación no significaría necesariamente el final absoluto de la vida. Muchos científicos consideran probable que microorganismos capaces de vivir bajo tierra, protegidos del calor superficial, puedan persistir durante cientos de millones o incluso más de 1.000 millones de años adicionales.
Este tipo de organismos ya existen actualmente. Bacterias y arqueas sobreviven varios kilómetros bajo la superficie terrestre alimentándose de reacciones químicas entre minerales y agua, sin depender directamente de la luz solar.









Qué enseña este estudio sobre la habitabilidad de otros mundos
Este trabajo también resulta muy valioso para la búsqueda de vida fuera del Sistema Solar.
Cuando los astrónomos descubren un nuevo exoplaneta, uno de los primeros aspectos que analizan es si se encuentra dentro de la llamada zona habitable, donde podría existir agua líquida. Sin embargo, este estudio recuerda que la habitabilidad no depende únicamente de la distancia respecto a una estrella.
Factores como la evolución atmosférica, el ciclo del carbono, la actividad geológica o la estabilidad climática pueden ampliar o reducir enormemente el tiempo durante el que un planeta permanece apto para albergar vida compleja.

Cada nuevo modelo ayuda a interpretar mejor las observaciones realizadas por telescopios espaciales y acerca un poco más la posibilidad de identificar mundos con características parecidas a las de la Tierra.
Más información: Maximum Lifetime of the Vegetative Biosphere – Haqq‐Misra – 2026 – Journal of Geophysical Research: Atmospheres – Wiley Online Library



Deja una respuesta