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Investigadores de Notre Dame desarrollan una tinta de refrigeración imprimible que podría eliminar los gases refrigerantes

28 junio, 2026 Deja un comentario

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Universidad de Notre Dame desarrolla dispositivos termoeléctricos imprimibles que podrían sustituir los refrigerantes tradicionales.

  • ❄️ Refrigeración sin gases refrigerantes.
  • 🖨️ Tecnología imprimible con tinta especial.
  • 🌍 Menor riesgo de emisiones contaminantes.
  • ⚡ Dispositivos compactos, silenciosos y eficientes.
  • 🏥 Aplicaciones en hospitales, vehículos eléctricos y centros de datos.
  • 🔬 Fabricación más sencilla y de menor coste.
  • 🌱 Paso importante hacia una refrigeración más sostenible.

Una tinta imprimible podría cambiar para siempre la refrigeración: adiós a los gases contaminantes en aires acondicionados y frigoríficos.

La refrigeración se ha convertido en una necesidad cotidiana. Está presente en los hogares, hospitales, supermercados, centros de datos, industrias y sistemas de transporte. Sin embargo, la mayor parte de los equipos actuales depende de gases refrigerantes que, aunque han evolucionado mucho durante las últimas décadas, continúan representando un reto ambiental cuando se producen fugas o llegan al final de su vida útil.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Notre Dame ha desarrollado una alternativa muy diferente. En lugar de utilizar fluidos refrigerantes, propone una tecnología basada en una tinta imprimible capaz de fabricar dispositivos termoeléctricos de forma sencilla, económica y adaptable a numerosas superficies.

Una forma distinta de producir frío

El funcionamiento de esta tecnología se basa en el efecto termoeléctrico, un fenómeno físico conocido desde hace décadas que permite transportar calor mediante electricidad. En otras palabras, el calor se desplaza de una cara del dispositivo hacia la otra sin necesidad de compresores, circuitos de gas o piezas mecánicas.

Aunque esta tecnología ya existía, su implantación comercial siempre había encontrado el mismo obstáculo: el elevado coste de fabricación de los materiales necesarios.

El nuevo trabajo cambia ese panorama gracias a una tinta formada por plata y selenio, dos materiales que reaccionan rápidamente al mezclarse. Después de imprimirse sobre una superficie mediante técnicas similares a la serigrafía textil, la tinta pasa por un proceso térmico que transforma la capa impresa en un material termoeléctrico de alto rendimiento.

Lo curioso es la simplicidad del proceso. Esa reacción química ocurre en apenas unos instantes, lo que reduce tiempos de fabricación y facilita una producción mucho más escalable.

Fabricación más sencilla y preparada para producirse a gran escala

Uno de los aspectos más prometedores del estudio no reside únicamente en el rendimiento obtenido, también en la forma de fabricar estos dispositivos.

La posibilidad de imprimir directamente los materiales funcionales abre la puerta a procesos industriales similares a los que ya utilizan sectores como la electrónica flexible o la impresión de circuitos sobre películas plásticas. Esto podría abaratar considerablemente la producción frente a los métodos tradicionales, que requieren procesos más complejos y costosos.

Además, los investigadores optimizaron cuidadosamente la proporción entre plata y selenio para obtener un equilibrio entre rendimiento térmico, estabilidad y facilidad de fabricación.

Otro avance importante ha sido la obtención tanto de materiales tipo P como tipo N, los dos componentes imprescindibles para construir módulos termoeléctricos completos capaces de generar refrigeración.

Refrigeración silenciosa y con menos mantenimiento

Los equipos tradicionales utilizan compresores, ventiladores y circuitos sellados que trabajan de forma continua. Con el paso de los años aparecen desgastes, vibraciones, fugas y necesidades de mantenimiento.

Los dispositivos termoeléctricos, por el contrario, no tienen piezas móviles. Eso reduce notablemente las posibilidades de avería y permite diseñar sistemas mucho más compactos.

También ofrecen otras ventajas interesantes:

  • Funcionamiento prácticamente silencioso.
  • Ausencia de fugas de gases refrigerantes.
  • Diseños mucho más pequeños y ligeros.
  • Mayor facilidad para integrarse en equipos electrónicos.
  • Menor necesidad de mantenimiento mecánico.

No significa que vayan a sustituir inmediatamente todos los sistemas actuales de climatización. Cada tecnología tiene su campo de aplicación. Sin embargo, existen muchos equipos donde estas ventajas pueden marcar una diferencia importante.

Mucho más que aire acondicionado

Las posibilidades de esta tecnología van bastante más allá del ámbito doméstico.

Uno de los sectores que más podría beneficiarse es el de la electrónica de alta potencia. Ordenadores, servidores de inteligencia artificial, procesadores avanzados y centros de datos generan enormes cantidades de calor que limitan su rendimiento y aumentan el consumo energético dedicado exclusivamente a refrigeración.

También aparecen aplicaciones muy interesantes en:

  • Vehículos eléctricos, para mejorar el control térmico de baterías y componentes electrónicos.
  • Equipos médicos, donde una refrigeración precisa resulta esencial para numerosos instrumentos de laboratorio.
  • Satélites y sistemas aeroespaciales, donde la ausencia de partes móviles supone una gran ventaja.
  • Sensores industriales y dispositivos electrónicos compactos.
  • Edificios inteligentes, incorporando soluciones de refrigeración localizadas en zonas concretas.

Incluso podría facilitar el desarrollo de nuevas generaciones de dispositivos electrónicos flexibles o integrados directamente en materiales constructivos.

La refrigeración también necesita reinventarse

A medida que aumentan las temperaturas debido al cambio climático, también crece la demanda mundial de refrigeración. La Agencia Internacional de la Energía lleva años advirtiendo de que el número de aparatos de aire acondicionado seguirá aumentando durante las próximas décadas, especialmente en regiones donde el calor extremo empieza a convertirse en un problema de salud pública.

Esto plantea un desafío importante: cada nuevo sistema de refrigeración ayuda a soportar las olas de calor, aunque también incrementa el consumo eléctrico y, en muchos casos, la utilización de refrigerantes con elevado impacto climático si llegan a liberarse a la atmósfera.

Por ese motivo, la búsqueda de tecnologías que reduzcan tanto el consumo energético como la dependencia de estos gases se ha convertido en una prioridad para investigadores y fabricantes.

En paralelo, la legislación internacional continúa impulsando la sustitución progresiva de los refrigerantes con mayor potencial de calentamiento global, favoreciendo alternativas más sostenibles y sistemas con menores emisiones durante todo su ciclo de vida.

Aún queda camino hasta llegar al mercado

Los investigadores destacan que el trabajo todavía se encuentra en fase de desarrollo.

El siguiente objetivo consiste en integrar todos los componentes impresos en un sistema completo de refrigeración, optimizando tanto su eficiencia energética como su capacidad para competir con las soluciones comerciales actuales.

Será necesario demostrar su durabilidad durante miles de horas de funcionamiento, su resistencia frente a cambios de temperatura y su comportamiento en aplicaciones reales antes de que pueda incorporarse a productos comerciales.

Aun así, los resultados obtenidos muestran que fabricar dispositivos termoeléctricos mediante impresión podría dejar de ser una curiosidad de laboratorio para convertirse en una opción industrial viable.

Potencial

La refrigeración será uno de los grandes retos energéticos del siglo XXI. El aumento de las temperaturas, la expansión de la informática de alto rendimiento y la electrificación del transporte hacen que cada vez sea necesario controlar mejor el calor generado por personas, edificios y equipos electrónicos.

Tecnologías como esta podrían ayudar a construir una nueva generación de sistemas de refrigeración más eficientes, compactos y respetuosos con el medio ambiente. Aunque todavía queda trabajo antes de su llegada al mercado, la posibilidad de fabricar dispositivos mediante impresión representa un cambio de enfoque muy prometedor.

Si estos avances consiguen trasladarse a la producción industrial, podrían facilitar equipos más accesibles, reducir la dependencia de refrigerantes convencionales y mejorar la eficiencia energética de numerosos sectores, desde la medicina hasta la movilidad eléctrica. Pequeños cambios tecnológicos, bien aplicados, terminan teniendo un efecto enorme sobre el consumo de recursos y las emisiones globales.

Vía Universidad de Notre Dame

Más información: Scalable, low-cost ink-based processing of high-performance silver selenide thermoelectrics – Materials Horizons (RSC Publishing)

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Publicado en: Eficiencia energética

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