
Diseñan un sistema de lana que desaliniza agua con el sol y evita usar materiales que pueden liberar microplásticos.
- ☀️ Energía solar como única fuente de calor.
- 🐑 Lana natural como material evaporador.
- 💧 Hasta 2,43 litros por m² y hora.
- 🧂 10 horas continuas sin acumulación visible de sal.
- 🦠 Sin estructuras plásticas ni nanomateriales añadidos al evaporador.
- 🌍 Pensado para desalinización descentralizada y zonas sin red eléctrica.
Lana ultranegra para convertir agua salada en agua potable usando únicamente la energía del sol
¿Por qué importa?
La desalinización suele asociarse a grandes instalaciones, bombas de alta presión y un consumo energético considerable. Investigadores de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, han probado una vía radicalmente distinta: utilizar un tejido de lana tratado para absorber la radiación solar, llevar agua hasta su superficie y evaporarla. El vapor puede condensarse después como agua dulce.
La propuesta todavía está lejos de sustituir a una desalinizadora convencional. Su interés está en otro lugar: producir pequeñas cantidades de agua limpia mediante materiales sencillos, energía solar y una infraestructura mínima, especialmente allí donde instalar una planta convencional carece de sentido.
De una lana extremadamente negra a un pequeño destilador solar
El punto de partida resulta curioso. El equipo dirigido por Larissa M. Shepherd, de la Universidad de Cornell, llevaba tiempo investigando cómo fabricar tejidos extremadamente negros inspirándose en las estructuras microscópicas de las plumas de algunas aves del paraíso.
En 2025 consiguió transformar lana merina convencional en un material con una reflectancia media de apenas el 0,13 % de la luz visible. Dicho de otra forma, prácticamente toda la luz que llega al tejido deja de reflejarse.
Aquella propiedad tenía aplicaciones ópticas y textiles, pero también sugería otra posibilidad: aprovechar toda esa radiación absorbida para producir calor.
El nuevo trabajo convierte esa idea en un sistema de generación interfacial de vapor solar. En lugar de calentar un depósito completo de agua, la energía se concentra justo donde interesa: en la fina capa de agua situada sobre el material absorbente.
Ahí está buena parte de la eficiencia del concepto.
La lana hace más trabajo del que parece
La elección de la lana no responde únicamente a que sea biodegradable.
Su estructura fibrosa permite que el agua ascienda por capilaridad, algo parecido a lo que ocurre cuando una toalla entra en contacto con un charco. El tejido puede mantenerse parcialmente introducido en agua mientras sus fibras la transportan continuamente hacia la zona iluminada.
Los investigadores tiñeron la lana con polidopamina (PDA), un polímero con buenas propiedades de absorción de la radiación y conversión fototérmica. La luz absorbida termina transformándose en calor.
La versión más avanzada incorpora además un tratamiento con plasma que modifica microscópicamente la superficie de las fibras. Se forman pequeñas estructuras capaces de atrapar todavía más luz y mejorar el transporte de humedad, dando lugar a la denominada lana ultranegra.
El ciclo completo queda así: el tejido absorbe agua, la radiación solar calienta su superficie, el agua se evapora y posteriormente ese vapor se condensa en otra superficie, separándose de las sales y de numerosos contaminantes no volátiles.
No es un filtro convencional. Es, en esencia, un destilador solar basado en tejido.
Colocarla en vertical cambia bastante las cosas
Uno de los resultados más interesantes del estudio no está únicamente en el material. También está en la geometría.
El equipo probó tres disposiciones: horizontal, vertical iluminada por una cara y vertical con iluminación por las dos caras mediante espejos.
La última configuración permite aprovechar ambas superficies del tejido como zonas de evaporación. Bajo una iluminación equivalente a un sol, la lana teñida con polidopamina alcanzó una tasa de evaporación de 2,21 kg/m²/h, mientras que la lana ultranegra llegó a 2,43 kg/m²/h.
Como la densidad del agua es aproximadamente de un kilogramo por litro, puede interpretarse de forma sencilla: en las condiciones del experimento, un metro cuadrado de tejido ultranegro evaporó alrededor de 2,43 litros de agua por hora.
Es una cifra de laboratorio. No significa que un dispositivo instalado al aire libre vaya a proporcionar 2,43 litros cada hora durante todo el día. Nubes, humedad, temperatura ambiente, viento, ángulo solar, pérdidas durante la condensación y horas reales de irradiación modificarían el rendimiento.
Y hay otro detalle interesante: hacer la lana ultranegra aporta alrededor de un 10 % más de evaporación respecto a utilizar únicamente polidopamina. No es una diferencia enorme.

La versión más sencilla podría terminar siendo la más interesante
Aquí aparece una de las cuestiones más prácticas del trabajo.
El tratamiento con plasma necesario para fabricar la lana ultranegra añade una etapa al proceso. La propia investigación plantea que quizá no siempre compense fabricar la versión más sofisticada, porque la lana tratada únicamente con polidopamina ya ofrece un rendimiento elevado.
Para un sistema económico destinado a comunidades rurales, emergencias o instalaciones aisladas, eliminar un proceso industrial puede resultar más valioso que conseguir ese incremento adicional de producción.
En lugares con menor radiación solar, por contra, la mayor capacidad de absorción de la lana ultranegra podría resultar útil. Los cálculos realizados por el equipo apuntan precisamente a una ventaja mayor de esta versión en regiones con menor disponibilidad solar.
No hay una ganadora absoluta. El clima, el coste de fabricación y la vida útil terminarán determinando qué variante tiene más sentido.
El problema de la sal no apareció durante las primeras 10 horas
Un evaporador destinado a trabajar con agua marina tiene un enemigo bastante previsible: la sal.
A medida que desaparece agua por evaporación, las sales quedan atrás y su concentración aumenta. Si cristalizan sobre la superficie absorbente pueden bloquear los poros, reducir el transporte de agua y hacer caer el rendimiento.
En las pruebas realizadas por Cornell, el sistema mantuvo una tasa de evaporación estable durante 10 horas de funcionamiento continuo sin acumulación de sal sobre el tejido.
Es una señal prometedora, aunque todavía limitada. Diez horas permiten demostrar el principio, pero una instalación real tendría que trabajar durante semanas, meses o años. Habrá que estudiar ciclos repetidos de secado, exposición al agua marina real, materia orgánica, suciedad, radiación ultravioleta y mantenimiento.
¿Y el agua obtenida realmente se puede beber?
La evaporación separa físicamente el agua de las sales disueltas. Cuando el vapor vuelve a condensarse, se obtiene agua con una concentración salina mucho menor.
Los ensayos del equipo consiguieron agua cuya salinidad se situó por debajo de los límites establecidos para agua potable.
Conviene introducir aquí una precaución. Un sistema de este tipo no debería interpretarse como una máquina universal capaz de convertir cualquier agua contaminada en agua segura.
La destilación elimina sales y muchos contaminantes no volátiles, pero la calidad final depende de los compuestos presentes en el agua de entrada, del sistema de condensación y de las condiciones higiénicas del dispositivo. Determinados contaminantes volátiles pueden requerir tratamientos adicionales.
Precisamente por eso el siguiente paso resulta interesante: el grupo de Cornell quiere probar la tecnología también con agua de lluvia y aguas residuales, además de desarrollar mejores diseños para recoger el agua condensada.
Una tecnología más apropiada para pequeñas escalas que para grandes ciudades
La comparación con la ósmosis inversa necesita contexto.
Las grandes plantas desalinizadoras actuales pueden producir enormes cantidades de agua de manera continua y controlada. Un tejido dependiente del sol difícilmente puede competir con ellas cuando una ciudad necesita cientos de miles de metros cúbicos diarios.
Tampoco parece esa la batalla que pretende librar esta tecnología.
Su espacio natural podría estar en sistemas descentralizados, comunidades costeras aisladas, islas pequeñas, explotaciones agrícolas remotas, situaciones de emergencia o regiones donde transportar combustible, electricidad y repuestos resulta complicado.
Un dispositivo construido alrededor de un material flexible también podría ser modular. Más superficie, más capacidad de evaporación. Menos superficie, un sistema doméstico o portátil.
Antes de llegar ahí falta resolver una pieza fundamental: recoger eficientemente todo el vapor producido. Evaporar mucha agua en laboratorio sirve de poco si posteriormente el diseño pierde una parte importante antes de condensarla.
Potencial
La investigación abre una línea especialmente interesante porque no intenta resolver la escasez de agua añadiendo más maquinaria. Hace justo lo contrario: traslada funciones al propio material.
La lana transporta el agua. La polidopamina captura radiación. La estructura ultranegra mejora esa absorción. El sol proporciona la energía.
Ese enfoque podría facilitar sistemas de purificación con pocas piezas móviles, mantenimiento reducido y fabricación relativamente sencilla. En zonas aisladas, esas características pueden importar tanto como la eficiencia energética.
También existe margen para utilizar materiales textiles recuperados o subproductos de la industria lanera, siempre que futuras investigaciones demuestren que mantienen las propiedades necesarias. Sería una forma interesante de conectar tratamiento de agua y economía circular, aunque todavía no forma parte de lo demostrado por este trabajo.
El siguiente salto tendrá que producirse fuera del simulador solar. Agua marina real, meses de funcionamiento, condensadores completos, costes por litro y análisis ambiental de todo el sistema. Ahí se verá si una pieza de lana negra puede pasar de experimento llamativo a herramienta útil para producir agua potable.

Datos esenciales de la tecnología
Cómo funciona
El sistema utiliza lana teñida con polidopamina como material fototérmico. La estructura fibrosa absorbe agua por capilaridad y la transporta hasta la superficie expuesta al sol. La radiación se transforma en calor, provocando evaporación localizada. Posteriormente, el vapor debe condensarse para recuperar agua dulce mientras las sales permanecen en el agua original.
En cifras
- 2,43 kg/m²/h: tasa máxima de evaporación de la lana ultranegra bajo iluminación equivalente a un sol.
- 2,21 kg/m²/h: tasa obtenida con lana teñida con polidopamina sin convertirla en ultranegra.
- ≈10 %: mejora aproximada de la versión ultranegra respecto a la lana con polidopamina.
- 10 horas: funcionamiento continuo probado sin acumulación de sal sobre el evaporador.
- 0,13 %: reflectancia media en el espectro visible obtenida previamente para el tejido ultranegro desarrollado por el mismo grupo.
- 2 caras: configuración vertical utilizada para aumentar la superficie activa de evaporación.
Qué tiene de diferente
Utiliza un tejido natural como evaporador, sistema de transporte capilar y soporte fototérmico al mismo tiempo. Frente a muchos evaporadores solares experimentales fabricados con polímeros, espumas o nanomateriales, la estructura principal es lana.
Comparación directa con la tecnología convencional
La ósmosis inversa fuerza agua salada a través de membranas mediante bombas de alta presión y ofrece producción continua a gran escala. El sistema de Cornell emplea calor solar directo para evaporar agua en la superficie de un tejido, reduciendo la infraestructura necesaria, aunque con una producción dependiente de la radiación solar y todavía demostrada a escala experimental.
No son sustitutos directos. La ósmosis inversa resulta mucho más madura para abastecimiento urbano; el evaporador textil podría resultar atractivo en sistemas pequeños, autónomos y descentralizados.
Limitaciones
La tecnología no se encuentra comercializada y los principales resultados proceden de condiciones controladas con un simulador solar.
Las pruebas continuas publicadas alcanzan 10 horas, insuficientes para conocer la degradación tras meses o años.
La tasa de evaporación no equivale automáticamente a producción neta de agua potable: la eficiencia del condensador y de la recuperación del vapor será decisiva.
El tratamiento con plasma aumenta la complejidad de fabricación y aporta una mejora relativamente moderada respecto a la lana tratada únicamente con polidopamina.
Todavía deben evaluarse de forma exhaustiva ensuciamiento biológico, contaminantes presentes en aguas reales, durabilidad exterior, mantenimiento, coste por litro, tratamiento de la salmuera y análisis de ciclo de vida.
En qué fase se encuentra
Laboratorio / demostración experimental de concepto.
El trabajo demuestra el funcionamiento del material y compara distintas configuraciones bajo iluminación controlada. Todavía no se ha presentado como producto comercial ni como sistema de desalinización desplegado de forma prolongada sobre el terreno.
Quién está detrás
La investigación procede de la Universidad de Cornell, Estados Unidos, y está liderada por Larissa M. Shepherd. El primer autor del trabajo es Kyuin Park, junto con Jintong Gao, Hansadi Jayamaha, Yipu Wang, Mia Bressler y Lenan Zhang.
Participan investigadores del área de Human Centered Design de Cornell y de la Sibley School of Mechanical and Aerospace Engineering.
Fuente de los datos
Los resultados proceden del artículo científico “Polydopamine-Wool Textiles for Sustainable Interfacial Solar Vapor Generation”, publicado en septiembre de 2026 en la revista científica Advanced Science. La información complementaria sobre el proyecto procede de la Universidad de Cornell.
Más información: Kyuin Park et al, Polydopamine‐Wool Textiles for Sustainable Interfacial Solar Vapor Generation, Advanced Science (2026). DOI: 10.1002/advs.77609

Luis Martinez dice
Este estudio, tiene una corrección importante…en lugar de eliminar la Sal, o verla como un “ problema “ a resolver deberían investigar la propuesta de Salud de el Sistema Unani, propuesto por el Dr. David Duarte…el cual enfatiza que el agua para ser Útil de beber debería ser con un contenido de sal mínimo de 7 gr. x litro, o mejor de 9 gr…y explica que el suero fisiológico tiene esa cantidad de electrolitos…el agua sin Sal es solo un solvente….Esto, habla a Favor de esta propuesta.