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Envenenaron durante años a este animal por competir con el ganado: ahora descubren que puede ayudar a los yaks a ganar hasta un 42 % más de peso

13 septiembre, 2026 Deja un comentario

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Imagen representativa generada por IA

Investigadores chinos descubren que las pikas aumentan un 42% la ganancia de peso de los yaks al controlar plantas tóxicas.

  • 🐇 Pikas del altiplano, perseguidas durante décadas como plaga.
  • 🐂 Hasta un 42 % menos de ganancia de peso en yaks cuando desaparecen las pikas y permanece una planta tóxica.
  • 🌿 El doble de cobertura de Stellera chamaejasme en parcelas sin pikas.
  • 🥬 Un 14 % menos de proteína en los pastos aprovechables por el ganado.
  • 📍 Unas 200 madrigueras por hectárea, punto de máximo beneficio observado.
  • ⚠️ Más de 400 madrigueras por hectárea, posible cambio de aliado a competidor.

¿Por qué importa?

Durante décadas, una parte de la gestión de los pastizales del altiplano Qinghai-Tíbet se ha basado en una idea aparentemente lógica: si un pequeño herbívoro come vegetación que también necesita el ganado, eliminarlo debería dejar más alimento disponible.

Un experimento de campo realizado en China muestra que la realidad puede funcionar justo al revés. A densidades moderadas, la pika del altiplano (Ochotona curzoniae) modifica la vegetación de una forma que favorece a los yaks. Cuando desaparece, una planta venenosa gana terreno, los pastos aprovechables pierden calidad y los animales engordan menos.

La conclusión tiene bastante más recorrido que salvar a un pequeño mamífero. Plantea una cuestión de fondo para la ganadería extensiva: un animal considerado plaga puede estar prestando servicios ecológicos con valor productivo.

El pequeño animal que llevaba décadas señalado

La pika del altiplano es un pequeño lagomorfo, pariente de conejos y liebres, que vive en las praderas de gran altitud del Qinghai-Tíbet. Mide aproximadamente entre 12 y 19 centímetros y pesa entre 110 y 170 gramos.

Su tamaño engaña.

Excava madrigueras, corta vegetación y modifica pequeñas zonas del terreno continuamente. Esa actividad la convierte en lo que los ecólogos denominan un ingeniero del ecosistema.

Para muchos ganaderos, sin embargo, la lectura histórica ha sido bastante distinta. Miles de madrigueras y animales alimentándose en zonas utilizadas por yaks, ovejas y cabras parecían una competencia directa por recursos escasos.

De ahí surgieron campañas de control y envenenamiento.

El problema es que se estaba juzgando a la pika principalmente por lo que consumía, dejando fuera otra pregunta bastante más interesante: ¿qué ocurre con el pastizal cuando desaparece?

Los investigadores hicieron la prueba sobre el terreno

El equipo estudió una pradera alpina del condado de Menyuan, en la provincia china de Qinghai, situada aproximadamente a 3.200 metros de altitud.

Primero observó qué comían las pikas y qué seleccionaban los yaks. La supuesta competencia directa resultó menor de lo esperado.

Los yaks mostraban preferencia por gramíneas y ciperáceas, vegetación con valor forrajero. Las pikas utilizaban en mayor medida otras plantas de hoja ancha.

Entre ellas aparecía una particularmente importante: Stellera chamaejasme, una planta tóxica para el ganado que puede expandirse en pastizales degradados.

Y aquí apareció un comportamiento curioso.

Las pikas cortaban repetidamente esta planta, aunque apenas se la comían.

Ese pequeño gesto cambia bastante la historia.

¿Qué pasa cuando se retiran las pikas?

Para comprobarlo de forma experimental, los investigadores establecieron 16 parcelas de 150 × 150 metros.

Combinaron cuatro situaciones: parcelas con pikas y la planta tóxica, con pikas pero sin ella, sin pikas pero manteniendo la planta y sin ninguno de los dos elementos.

En las parcelas donde se retiraban las pikas, los investigadores continuaron capturándolas periódicamente. En otras eliminaron manualmente Stellera chamaejasme para reproducir el efecto de su corte.

El experimento se desarrolló durante las temporadas de crecimiento de 2022 y 2023, entre junio y agosto.

El resultado permitió reconstruir una cadena ecológica bastante clara.

Sin pikas, la planta venenosa ocupa el terreno

Cuando desaparecieron las pikas, la cobertura de Stellera chamaejasme llegó aproximadamente a duplicarse.

No era simplemente una planta más en el prado. Su expansión afectaba a la vegetación que necesitaban los yaks.

La cobertura de gramíneas cayó aproximadamente a la mitad y la de ciperáceas disminuyó alrededor de un 15 %. Además, las plantas forrajeras que permanecieron tenían cerca de un 14 % menos de proteína bruta.

Tiene lógica ecológica. Una planta alta que ocupa más espacio también compite por luz, agua y nutrientes. Al mantenerla controlada, las pikas estaban modificando indirectamente la cantidad y la calidad del alimento disponible para animales muchísimo mayores que ellas.

El efecto terminó apareciendo en el peso de los yaks

Los investigadores siguieron también el comportamiento de los animales mientras pastaban.

Sin pikas, los yaks daban menos bocados a las plantas aprovechables y obtenían menos alimento por cada paso que daban. En otras palabras, tenían que moverse por un pastizal peor para conseguir comida de menor calidad.

La diferencia acabó reflejándose en la báscula.

En las parcelas sin pikas donde permanecía Stellera chamaejasme, los yaks registraron hasta un 42 % menos de ganancia diaria de peso que los animales que compartían el pastizal con las pikas.

Hay una comprobación experimental especialmente interesante: cuando los investigadores retiraban también la planta tóxica, la ventaja asociada a las pikas prácticamente desaparecía.

Eso permite identificar el mecanismo con bastante precisión. El beneficio no procede simplemente de tener pikas alrededor. Depende de su capacidad para controlar esa planta concreta.

Tampoco conviene convertir a las pikas en heroínas

El resultado tiene un límite muy claro.

La relación entre número de pikas y rendimiento del ganado no es lineal. Los investigadores encontraron una especie de curva: al principio, más pikas podían beneficiar a los yaks; después se alcanzaba un máximo y finalmente aparecía la competencia.

El mayor beneficio se observó alrededor de 200 madrigueras activas por hectárea.

Cuando la densidad superaba aproximadamente las 400 madrigueras por hectárea, la relación cambiaba. A esas concentraciones, las pikas comenzaban a competir con el ganado por los recursos.

Durante explosiones poblacionales pueden alcanzarse más de 500 madrigueras activas por hectárea, e incluso valores mucho mayores.

Así que las observaciones históricas de los ganaderos no eran necesariamente absurdas. Una población excesiva puede convertirse realmente en un problema. Lo que cuestiona el estudio es la eliminación indiscriminada de poblaciones moderadas.

Una especie pequeña que sostiene muchas más cosas

El nuevo trabajo encaja con investigaciones anteriores que llevan años advirtiendo de que la pika cumple funciones que no aparecen cuando únicamente se calcula cuánto pasto consume.

Sus madrigueras crean refugios utilizados por pequeñas aves y reptiles. La alteración localizada del suelo genera microhábitats que pueden favorecer una mayor diversidad vegetal.

También ocupa una posición fundamental en la cadena alimentaria del altiplano. Es presa de zorros tibetanos, águilas reales, halcones sacres, ratoneros y otras especies depredadoras.

Incluso sus túneles pueden modificar la forma en que el agua penetra en el terreno y reducir la escorrentía superficial después de lluvias intensas.

Un estudio publicado en 2026, basado en 14 años de seguimiento, 1.460 parcelas y 22 ecorregiones, añade otra pieza: la supresión prolongada de pikas no produjo una mejora general de los pastizales y mostró un efecto indirecto negativo, aunque débil, sobre su estabilidad.

La fotografía que empieza a formarse es bastante diferente a la de una simple plaga.

Qué impacto puede tener en el medio ambiente

Reducir el uso indiscriminado de venenos tendría una primera consecuencia evidente: evitar la eliminación de una especie nativa que forma parte de la red alimentaria del altiplano.

Pero hay más.

Un programa de envenenamiento no afecta ecológicamente solo al animal que se pretende controlar. Cuando desaparece una presa abundante también cambia la disponibilidad de alimento para los depredadores. Y cuando desaparece un animal excavador, se pierden las pequeñas perturbaciones del suelo y refugios que aprovechan otras especies.

Mantener poblaciones moderadas podría contribuir además a conservar pastizales más heterogéneos, con menos dominio de determinadas plantas tóxicas.

Esto no convierte la conservación de las pikas en una herramienta climática directa. Sería exagerado presentarlo así. La conexión climática aparece a través de algo más amplio: pastizales funcionales, biodiversos y resistentes a la degradación conservan mejor los procesos del suelo, el agua y la vegetación de los que dependen las comunidades ganaderas.

La ganadería puede aprender a trabajar con los herbívoros silvestres

El caso recuerda a otros ecosistemas donde los herbívoros han pasado de considerarse competidores a estudiarse como herramientas de gestión.

Los bisontes de Yellowstone, por ejemplo, modifican la estructura y calidad nutricional de los pastizales mediante ciclos repetidos de pastoreo. En Europa se estudia cada vez más el papel del pastoreo extensivo con caballos, vacas, ovejas y grandes herbívoros para mantener paisajes abiertos.

La idea común es sencilla, aunque gestionarla no lo sea: un pastizal no es una fábrica de hierba. Es una comunidad formada por plantas, microorganismos, herbívoros y depredadores que lleva miles de años funcionando mediante interacciones.

Buscar la máxima cantidad posible de vegetación eliminando cualquier animal que parezca competir con el ganado puede terminar reduciendo la calidad del propio sistema productivo.

Datos clave del estudio

Cómo funciona

La pika del altiplano corta Stellera chamaejasme, una planta tóxica que compite con gramíneas y ciperáceas. Al limitar su expansión quedan más recursos disponibles para vegetación aprovechable por los yaks. El ganado encuentra más alimento, de mayor calidad, y mejora su eficiencia durante el pastoreo.

En cifras

  • 16 parcelas experimentales de 150 × 150 m.
  • Experimentos durante los veranos de 2022 y 2023.
  • Aproximadamente 14 % menos de proteína bruta en plantas forrajeras al retirar las pikas.
  • Hasta 42 % menos de ganancia diaria de peso de los yaks en determinadas parcelas sin pikas.
  • Alrededor de 200 madrigueras activas/ha, densidad asociada al máximo beneficio observado.
  • Por encima de aproximadamente 400 madrigueras activas/ha, la relación comienza a convertirse en competencia.

Qué tiene de diferente

El estudio no se limita a observar que hay más o menos ganado donde viven pikas. Los investigadores manipularon experimentalmente tanto la presencia de pikas como la presencia de la planta tóxica, permitiendo comprobar el mecanismo que conecta ambos fenómenos.

Comparación directa con la gestión convencional

Enfoque convencional: considerar a las pikas competidoras del ganado y reducir o eliminar sus poblaciones.

Enfoque propuesto por los resultados: tolerar poblaciones moderadas cuando proporcionan servicios ecológicos beneficiosos y actuar cuando las densidades alcanzan niveles donde aparece competencia real.

Limitaciones

El experimento se realizó en un ecosistema concreto del altiplano Qinghai-Tíbet y durante la temporada de crecimiento, entre junio y agosto. No está demostrado que el mismo beneficio se mantenga durante otoño e invierno.

Tampoco puede suponerse que los resultados sean idénticos a mayor altitud, donde cambia la comunidad vegetal, ni que puedan trasladarse directamente a ovejas o cabras.

La cifra de 200 madrigueras por hectárea tampoco debe interpretarse como un umbral universal. Es el óptimo observado en las condiciones estudiadas.

Finalmente, las densidades elevadas continúan siendo potencialmente perjudiciales. El estudio cuestiona la eliminación indiscriminada, no cualquier control de poblaciones.

Quién está detrás

La investigación está encabezada por Zhiwei Zhong y un equipo de investigadores chinos, con participación del Northeast Institute of Geography and Agroecology de la Academia China de Ciencias y otras instituciones académicas de China.

Fuente de los datos

Los principales resultados proceden de un estudio científico publicado en eLife y evaluado mediante revisión científica. Se apoyan además en trabajos previos sobre la función ecológica de Ochotona curzoniae en los pastizales del altiplano Qinghai-Tíbet.

Más información: Small mammalian herbivores at moderate densities facilitate livestock growth by improving vegetation composition in grasslands

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Publicado en: Medio Ambiente

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