
Tras 93 horas de observación, los científicos descubren una sorprendente excepción: una pequeña abeja silvestre capaz de imponerse a sus competidoras.
- 🐝 300 encuentros entre polinizadores analizados durante dos años de investigación.
- 🔬 93 horas de observación en cinco emplazamientos próximos a Cambridge, Reino Unido.
- 🌸 Hasta el 35,6 % de los encuentros estudiados en la hiedra mostraron comportamientos de evitación hacia las abejas melíferas.
- ⚠️ En al menos el 20 % de sus victorias, las abejas de la miel desplazaron o persiguieron a otros insectos.
- 🌿 Una excepción sorprendente: la abeja especializada en la hiedra consiguió imponerse con mayor frecuencia a las abejas melíferas.
Las abejas de la miel son fundamentales para la agricultura y la producción de miel, pero su presencia en grandes concentraciones puede perjudicar a otros insectos polinizadores. Una investigación realizada en Reino Unido ha documentado cómo las abejas melíferas desplazan, persiguen y dificultan el acceso a las flores de abejorros, abejas solitarias y sírfidos, especialmente cuando varios insectos compiten por las mismas fuentes de alimento.

Las abejas de la miel no solo compiten por el néctar: también expulsan a otros insectos
Durante décadas, buena parte de la investigación sobre la competencia entre abejas domésticas y polinizadores silvestres se ha centrado en el consumo de recursos. Cuando una colonia numerosa visita una zona con flores, puede recolectar grandes cantidades de néctar y polen, reduciendo el alimento disponible para otras especies.
Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista científica Ecological Entomology demuestra que existe otro mecanismo de competencia que podría estar infravalorado: la interferencia directa entre insectos que intentan alimentarse de las mismas flores.
La investigación, dirigida por Victoria A. Buckle, de la Universidad Anglia Ruskin, analizó cómo interactúan las abejas de la miel (Apis mellifera) con otros visitantes florales.
Los científicos observaron situaciones en las que una abeja melífera llegaba a una flor ocupada por otro insecto y conseguía que este abandonara el recurso. También documentaron persecuciones y comportamientos de evitación, en los que otros polinizadores renunciaban a acercarse a flores ocupadas por abejas melíferas.
El resultado es especialmente relevante porque demuestra que la competencia no depende únicamente de cuánto alimento consume cada especie, sino también de quién consigue acceder a él.
Dos años observando lo que sucede cuando diferentes insectos comparten las mismas flores
El equipo científico realizó sus observaciones durante dos años en cinco emplazamientos situados en Cambridge y sus alrededores, todos ellos a menos de 300 metros de colonias conocidas de abejas melíferas.
Los investigadores seleccionaron dos plantas especialmente importantes para los polinizadores británicos:
La zarzamora (Rubus fruticosus), que florece principalmente entre mayo y julio y proporciona recursos alimenticios a numerosos insectos durante la primavera y el verano.
La hiedra común (Hedera helix), cuya floración otoñal constituye una fuente de néctar y polen cuando muchas otras plantas ya han terminado su ciclo reproductivo.
Estas especies permitieron estudiar la competencia en dos momentos diferentes del año, cuando la disponibilidad de flores puede condicionar el comportamiento de los insectos.
Durante las 93 horas de trabajo de campo se registraron 300 interacciones entre parejas de polinizadores.
Cada encuentro se clasificó según su resultado: uno de los insectos conseguía acceder al alimento y el otro perdía la oportunidad, o ambos podían compartir el recurso sin interferirse.
Los científicos también analizaron la densidad de abejas melíferas y la frecuencia de los comportamientos competitivos.

Los resultados: hasta un 35,6 % de encuentros con comportamientos de evitación
Los datos revelaron que las abejas melíferas conseguían imponerse en más de la mitad de los encuentros con otros visitantes florales en ambas plantas estudiadas.
Uno de los resultados más llamativos fue la frecuencia con la que otros insectos evitaban a las abejas de la miel.
En la zarzamora, este comportamiento apareció en el 28,4 % de las interacciones, mientras que en la hiedra alcanzó el 35,6 %.
Además, en al menos el 20 % de los encuentros ganados por las abejas melíferas en ambas plantas, estas desplazaron físicamente o persiguieron a sus competidores.
La investigación también identificó diferencias entre grupos de insectos.
En las flores de zarzamora, las abejas solitarias perdieron el acceso al recurso en el 61,5 % de sus encuentros estudiados, mientras que los sírfidos lo hicieron en el 66,6 %.
En la hiedra, los sírfidos perdieron el 60,4 % de sus encuentros.
Los sírfidos son moscas que frecuentemente presentan una apariencia similar a la de las abejas o avispas. Aunque suelen recibir menos atención, muchas de sus especies desempeñan un papel importante en la polinización.
Otro resultado significativo fue la relación entre la abundancia de abejas melíferas y la presencia de otros insectos. En las zonas con mayor densidad de abejas de la miel se observaron menos polinizadores de otros grupos.
En las zarzamoras, esta asociación afectó especialmente a los abejorros. En la hiedra, se observó una menor abundancia de abejas solitarias y sírfidos.
Estos resultados describen lo ocurrido en las flores observadas, pero no permiten determinar por sí solos si las poblaciones silvestres disminuyeron a largo plazo.
La sorprendente excepción: una abeja silvestre capaz de plantar cara a las abejas de la miel
No todos los polinizadores reaccionaron de la misma manera.
Los investigadores identificaron una excepción especialmente interesante: la abeja de la hiedra (Colletes hederae), una especie solitaria estrechamente vinculada a la floración de esta planta.
A diferencia de otros insectos, esta abeja consiguió imponerse a las melíferas con una frecuencia superior a la esperada.
El hallazgo sugiere que determinadas características biológicas o de comportamiento podrían ayudar a algunas especies silvestres a mantener el acceso al alimento incluso cuando comparten flores con competidores numerosos.
Los investigadores consideran necesario profundizar en estos mecanismos para comprender por qué algunas especies resisten mejor la competencia.
Esta diferencia también demuestra que los efectos de las abejas melíferas no son necesariamente iguales para todos los polinizadores.

¿Significa esto que las colmenas son perjudiciales para la biodiversidad?
La investigación no plantea que las abejas de la miel deban desaparecer ni que toda actividad apícola resulte perjudicial para los ecosistemas.
Las abejas melíferas desempeñan funciones importantes en la producción agrícola y la apicultura constituye una actividad económica y cultural de gran tradición.
El problema aparece cuando la concentración de colmenas genera una presión excesiva sobre los recursos florales disponibles, especialmente en lugares donde la vegetación ofrece pocas alternativas alimenticias.
En estas circunstancias pueden actuar simultáneamente dos mecanismos:
- Competencia por explotación: las abejas melíferas consumen néctar y polen, dejando menos recursos para otros visitantes.
- Competencia por interferencia: las abejas melíferas impiden directamente que otros insectos accedan a determinadas flores, mediante desplazamientos, persecuciones o comportamientos que provocan evitación.
El estudio aporta pruebas directas del segundo mecanismo, que había recibido menos atención.
No obstante, existen limitaciones importantes. La investigación se realizó en cinco emplazamientos británicos, sobre dos especies vegetales y cerca de colmenas conocidas. Por tanto, sus resultados no pueden extrapolarse automáticamente a todos los paisajes, cultivos o densidades de colmenas.
Tampoco demuestra que las interacciones observadas provoquen necesariamente una reducción permanente de las poblaciones de polinizadores silvestres.
Cómo favorecer la convivencia entre abejas domésticas y polinizadores silvestres
Los resultados refuerzan la importancia de gestionar la apicultura teniendo en cuenta la disponibilidad de flores y las necesidades de los insectos silvestres.
Una de las medidas potencialmente más útiles consiste en aumentar la diversidad y continuidad de las floraciones a lo largo del año.
Los jardines, parques, márgenes agrícolas y espacios naturales pueden proporcionar recursos complementarios mediante la conservación de plantas autóctonas con distintos periodos de floración.
También resulta importante mantener zonas de nidificación para las abejas solitarias, muchas de las cuales dependen de suelos sin alterar, tallos huecos o pequeñas cavidades.
En lugares con elevada concentración de colmenas, evaluar la cantidad de recursos florales disponibles podría ayudar a evitar situaciones de competencia especialmente intensa.
Estas medidas son propuestas de gestión coherentes con los resultados y con los principios de conservación de polinizadores, pero no fueron ensayadas como intervenciones dentro del estudio.
¿Por qué importa este descubrimiento?
Las abejas de la miel suelen convertirse en el símbolo de las campañas de protección de polinizadores. Sin embargo, proteger a las abejas domésticas no equivale necesariamente a proteger toda la diversidad de insectos que polinizan las plantas.
Los ecosistemas dependen de comunidades formadas por numerosas especies, con diferentes tamaños, comportamientos, ciclos de vida y preferencias florales.
El estudio pone de manifiesto que una elevada abundancia de abejas melíferas puede alterar las interacciones entre estos organismos, incluso cuando aparentemente existe alimento disponible.
Los investigadores advierten también de que el calentamiento climático podría intensificar algunas situaciones de competencia en Reino Unido, aunque esta previsión requiere investigaciones adicionales.
El desafío no consiste en enfrentar la apicultura con la conservación de la naturaleza, sino en encontrar formas de compatibilizar ambas actividades.
La principal conclusión es que conservar la biodiversidad de polinizadores exige mirar más allá de las colmenas y prestar atención a todos los insectos que necesitan las flores para sobrevivir.
Más información: Honeybees directly outcompete other flower visitors through interference competition on shared resource

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