
Nueva línea de acero en Zhanjiang sustituye coque por hidrógeno y reduce hasta un 80% las emisiones de carbono.
- Reducción directa del hierro (DRI).
- Gas natural como etapa de transición.
- Planta preparada para hidrógeno.
- Un millón de toneladas anuales.
- Menos emisiones que el alto horno.
China consolida una línea industrial de acero de bajas emisiones en Zhanjiang
China opera desde principios de 2024 una línea industrial de acero de bajas emisiones en la ciudad de Zhanjiang, al sur del país. No es una inauguración reciente ni una tecnología experimental. Es una instalación en funcionamiento que refleja un cambio importante en cómo la industria siderúrgica china empieza a alinearse con trayectorias de menor huella de carbono.
Hay que entender el proyecto como un paso intermedio necesario dentro de una transición industrial compleja y gradual.
Una tecnología conocida, aplicada a gran escala
La planta se basa en reducción directa del hierro (DRI), un proceso utilizado desde hace décadas en distintas regiones del mundo. En 2024, esta ruta tecnológica produjo alrededor de 144 millones de toneladas de acero, frente a una producción global cercana a 1.900 millones de toneladas. No es nueva. Pero sí cada vez más relevante.
La diferencia frente al alto horno tradicional es clara: el DRI evita el uso de coque y permite reducir el mineral de hierro mediante gases, lo que rebaja de forma significativa las emisiones de CO₂, incluso cuando se emplean combustibles fósiles.
Gas natural hoy, hidrógeno mañana
Un matiz importante: la planta no está funcionando actualmente con hidrógeno verde. Utiliza gas natural (metano) como gas reductor. Esto no la convierte en neutra en carbono, pero sí en menos intensiva en emisiones que los altos hornos convencionales.
Lo relevante es que el diseño del sistema es “hydrogen-ready”. Puede operar con mezclas de metano e hidrógeno y, en el futuro, con hidrógeno puro cuando exista disponibilidad suficiente y a costes razonables procedentes de fuentes renovables. Es una apuesta por la flexibilidad tecnológica, no por una solución inmediata perfecta.
Electricidad y eficiencia como piezas clave
El hierro de reducción directa se integra después en hornos eléctricos de alta eficiencia, que permiten mejorar el rendimiento energético global del proceso. El impacto climático final depende, en gran medida, del mix eléctrico que alimente estos hornos. Cuanto más limpia sea la red, menor será la huella total del acero producido.
En comparación con rutas tradicionales, esta línea puede reducir las emisiones de carbono entre un 50 % y un 80 %, según las condiciones operativas y energéticas. No elimina el problema, pero lo reduce de forma tangible ya.
Menos emisiones locales, efectos inmediatos
Más allá del CO₂, la implantación de este tipo de procesos ha contribuido a una reducción clara de contaminantes atmosféricos. Entre 2021 y 2025, las emisiones de dióxido de azufre, partículas y óxidos de nitrógeno descendieron de forma notable, con caídas superiores al 25 % en todos los casos.
Esto tiene consecuencias directas sobre la calidad del aire, la salud pública y la presión ambiental en zonas industriales densamente pobladas. A veces se olvida, pero estos beneficios locales son tan importantes como los climáticos.
Un encaje claro en la estrategia industrial china
Durante el 14.º Plan Quinquenal (2021–2025), China ha priorizado la modernización y la eficiencia del sector siderúrgico. Entre 2021 y 2024 se certificaron 126 nuevas plantas calificadas como “verdes”, muchas de ellas vinculadas a mejoras energéticas, electrificación y rutas DRI.
Además, las iniciativas de eficiencia energética extrema permitieron en 2024 ahorros equivalentes a 10,5 millones de toneladas de carbón estándar, evitando alrededor de 27,5 millones de toneladas de CO₂. Son cifras grandes, sí, pero coherentes con una estrategia de acumulación de mejoras pequeñas y medianas.
Potencial
El valor real de esta línea no está en prometer acero “cero carbono” inmediato, sino en preparar el terreno. Infraestructuras que ya funcionan hoy con menos emisiones y que mañana podrán hacerlo mejor.
Si se combina con hidrógeno renovable, redes eléctricas más limpias y políticas que favorezcan el acero de menor huella, este modelo puede escalarse y replicarse. La transición industrial no avanza con saltos épicos, sino con decisiones técnicas acertadas, una detrás de otra.
No es el final del camino. Es una curva descendente. Y eso, en industria pesada, ya es mucho decir.
Vía CGTN



Hernan dice
Gabuloso, emprendimientos cuidando el medio ambiente.
Argimiro dice
¿Quién nos iba a decir a los niños que antaño, cada 12 de Octubre, hacíamos cuestaciones para ayudar económicamente a los «chinitos» que conoceríamos a China como la primera potencia industrial del mundo?
hidroxigeno dice
La narrativa sobre la primacía de China en el acero verde es técnicamente válida pero requiere una disección política. China no solo busca la eficiencia energética, sino la soberanía tecnológica para romper la dependencia de las importaciones de carbón de alta calidad y mineral de hierro de Australia y Brasil. La validez de su «acero verde» depende de la transparencia en la fuente de energía: si el electrolizador se alimenta de la red eléctrica general (que aún depende del carbón en China), el beneficio neto se diluye.
Sin embargo, el avance de HBIS es superior a los proyectos europeos (como HYBRIT en Suecia) en términos de escala de producción masiva inmediata. Mientras los medios occidentales presentan estos avances como «metas para 2030», China ha pasado de la fase piloto a la producción de miles de toneladas mensuales. Esta velocidad evidencia que el capital estatal chino está priorizando la transición energética como una herramienta de dominio industrial, dejando atrás la «sedación» de los acuerdos climáticos internacionales que permiten a las corporaciones occidentales postergar inversiones críticas mientras el genocidio climático continúa afectando las regiones que proveen las materias primas.
ISAIAS CHAPA RENTERIA dice
Esas tecnologías tanto la de Hybrit, como las chinas (HZBX y Baowu) tienen su origen y fueron desarrolladas con tecnologia mexicana (Tecnología Tenova-HYL), les dejo el dato…
ISAIAS CHAPA RENTERIA dice
Solo como aclaratoria, la tecnología que ellos no utilizan es de origen chino, es tecnología mexicana, lo mismo pasa con la tecnología Hybrit … esa tecnología se desarrolló en México por Tenova-HYL, los proyectos chinos de HBZX, Baowu así como la sueca Hybrit fueron desarrolladas en México y como dato a mí me tocó participar en la ingeniería eléctrica de todos esos proyectos al igual que los que se están en fase de arranque para Salsgitter Alemania, nipón Steel en Japón y mucho otros más, México es pionero en tecnología de DRI tanto para usar gases ricos en metano (como el gas natural) como en el uso de hidrógeno como gas reductor. Les comparto el dato