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Estudiantes españoles diseñan una plataforma para cultivar alimentos en el mar utilizando solo agua salada y sol

19 septiembre, 2026 Deja un comentario

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Un sistema modular combina desalinización solar, hidroponía y microorganismos marinos para convertir el agua del océano en cultivos y aprovechar la salmuera.

  • 🌊 Agua de mar como materia prima.
  • ☀️ Energía solar como fuente energética.
  • 🥬 Cultivos hidropónicos sin suelo fértil.
  • 🧂 Salmuera aprovechada en lugar de descartada.
  • 🦠 Microorganismos adaptados a ambientes salinos.
  • ♻️ Tres procesos conectados en un mismo ciclo.
  • 🧪 Primer prototipo integrado previsto para finales de 2026.

¿Por qué importa?

La agricultura concentra alrededor del 72 % de las extracciones mundiales de agua dulce, mientras numerosas regiones agrícolas afrontan una disponibilidad hídrica cada vez menos predecible. Eden Blue plantea atacar el problema desde otro ángulo: llevar parte de la producción de agua y alimentos hacia un recurso que prácticamente nunca se considera apto para la agricultura, el agua del mar.

La propuesta no consiste únicamente en desalarla. Su elemento más interesante está en intentar encadenar desalinización solar, hidroponía y biotecnología marina, de manera que un residuo problemático como la salmuera pueda convertirse en materia prima para otra parte del sistema.

Cultivar donde prácticamente no existen ni suelo ni agua dulce

Eden Blue nació en la Universitat Politècnica de València (UPV) a partir de una pregunta bastante sencilla: ¿por qué la producción de alimentos continúa dependiendo tanto del suelo fértil y del agua dulce en regiones que disponen de enormes cantidades de agua marina y radiación solar?

El proyecto, impulsado por Mario Ribelles Casas, estudiante del doble grado en Biotecnología y Química, intenta responder mediante una plataforma modular que, en una etapa futura, podría instalarse sobre el mar.

La idea combina tres tecnologías que por separado están bastante desarrolladas: desalinización, hidroponía y cultivo de microorganismos marinos. Lo novedoso está en intentar conectarlas para que funcionen como partes de un único ecosistema productivo.

El planteamiento resulta especialmente interesante para regiones costeras áridas. Ahí aparece lo que el propio proyecto denomina la “paradoja costera”: territorios con escasez de agua situados literalmente frente a una reserva gigantesca que no puede emplearse directamente para regar la mayoría de los cultivos.

Del agua de mar a una planta cultivada sin tierra

El proceso comenzaría introduciendo agua marina en una unidad de desalinización alimentada por energía solar. El objetivo es separar parte del agua de las sales y obtener agua dulce utilizable posteriormente por el módulo agrícola.

Esa agua alimentaría un sistema de cultivo hidropónico, donde las plantas crecerían sin suelo agrícola y recibirían agua y nutrientes de manera controlada.

No es una combinación puramente teórica. La utilización conjunta de hidroponía y agua marina desalinizada lleva años estudiándose precisamente en regiones con escasez hídrica. Investigaciones realizadas en el sureste español han encontrado mejoras en productividad hídrica mediante sistemas hidropónicos, aunque también han advertido de un aspecto fundamental: desalar agua añade demanda energética al cultivo.

Ahí cobra sentido la integración con energía solar propuesta por Eden Blue.

Pero queda otro problema.

La desalinización no hace desaparecer la sal. La concentra.

La parte más interesante puede estar en lo que normalmente se desecha

Una planta desalinizadora convencional genera una corriente de agua con una concentración de sales superior a la del mar. Gestionar esa salmuera constituye uno de los principales retos ambientales de la desalinización.

Eden Blue propone darle una segunda función.

La salmuera procedente del módulo de desalación se utilizaría para alimentar un fotobiorreactor con microorganismos halófilos, organismos capaces de desarrollarse en ambientes con elevadas concentraciones salinas.

La intención es obtener de ellos compuestos de interés y biomasa, convirtiendo una corriente residual en el punto de partida de otro proceso productivo.

Ahí está, probablemente, la idea más potente del proyecto. No se busca inventar cada tecnología desde cero. Se intenta crear una cascada de aprovechamiento:

agua de mar → agua dulce → cultivo vegetal → salmuera → microorganismos → bioproductos.

El residuo de una etapa pasa a ser el recurso de la siguiente.

Un pequeño ecosistema controlado por sensores

Coordinar todos esos procesos exige saber continuamente qué está ocurriendo dentro del sistema.

Por eso Eden Blue contempla incorporar sensores y tecnologías IoT para monitorizar variables del agua, los cultivos y los distintos módulos.

En una instalación de este tipo podrían resultar especialmente relevantes parámetros como salinidad, temperatura, humedad, pH, disponibilidad de nutrientes o producción de agua.

La automatización también tendría otra función: reducir la necesidad de intervención constante. Si algún día una plataforma de este tipo opera lejos de tierra, la autonomía dejará de ser una comodidad para convertirse en una condición básica de funcionamiento.

Del dibujo conceptual al primer experimento completo

Conviene poner el proyecto en perspectiva. Eden Blue todavía no es una explotación agrícola flotante operativa.

En septiembre de 2026 se encuentra entre la prueba de concepto y la validación en laboratorio de sus distintos componentes.

El equipo ya ha diseñado su primera unidad para obtener agua dulce y ha comenzado a trabajar en su montaje. Paralelamente, prepara experimentos destinados a comparar sustratos, sistemas de riego y microorganismos beneficiosos para las plantas.

El verdadero salto llegará con el primer ensayo integrado.

La intención es producir agua de manera continua, utilizarla para cultivar plantas y conducir después la salmuera obtenida hacia un fotobiorreactor. Es decir, comprobar por primera vez que la cadena completa puede funcionar.

El equipo pretende presentar públicamente ese primer prototipo a finales de 2026.

Y eso será bastante más importante que construir una plataforma visualmente espectacular. Antes de pensar en llevarla al mar habrá que conocer rendimientos, balances energéticos, estabilidad del sistema y calidad del agua obtenida.

De 16 estudiantes a una posible plataforma marina

Eden Blue está desarrollado actualmente por 16 estudiantes de diferentes titulaciones de la UPV, bajo la tutorización de la profesora Claudia Gabriella Palloti Sagripanti, del campus de Gandia.

El proyecto ya ha recibido el Premio Talento Joven de la Comunitat Valenciana 2026 en la categoría de Ciencia y ha sido seleccionado para recibir apoyo de ARI HUB, iniciativa de innovación y emprendimiento vinculada al grupo alimentario Vicky Foods.

También ha sido elegido Proyecto Innovador Ciudad de Gandia 2026 y representará a la ciudad en Innpulso Emprende, celebrado en Terrassa.

El Premio Talento Joven aportó además 4.000 € destinados a continuar desarrollando la idea y avanzar hacia el prototipo.

Es una cantidad modesta para desarrollar infraestructura marina, claro. Pero la fase actual tampoco pretende construir todavía una explotación comercial. Su objetivo inmediato es mucho más razonable: obtener datos experimentales que permitan comprobar si la integración funciona.

La salmuera será una de las pruebas decisivas

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente lleva años señalando la salmuera como uno de los grandes impactos asociados a la expansión de la desalinización.

Cuando se vierte de manera inadecuada puede aumentar localmente la salinidad y afectar al oxígeno disponible y a organismos marinos sensibles. También puede contener restos de sustancias utilizadas durante determinados tratamientos.

Eden Blue intenta abordar precisamente ese punto mediante su biorrefinería marina.

Es una dirección que coincide con otra tendencia de investigación: dejar de considerar la salmuera únicamente un residuo y empezar a buscar materiales, biomasa o productos aprovechables dentro de ella.

Ya existen investigaciones sobre recuperación de sales, minerales y otros compuestos procedentes de corrientes salinas. Incluso se están desarrollando sistemas de desalinización solar capaces de recuperar materiales que antes terminaban en el vertido.

Cerrar completamente el ciclo será bastante más difícil. Pero reducir progresivamente la corriente residual ya supondría una mejora.

Tampoco toda la agricultura puede trasladarse al mar

Hay que evitar una lectura demasiado optimista.

Una plataforma flotante puede tener sentido para cultivos de alto valor, hortalizas, producción local en islas, regiones costeras áridas o lugares donde transportar agua y alimentos resulte caro.

Resulta mucho más difícil imaginar el mismo modelo sustituyendo grandes superficies dedicadas a cereales, leguminosas u otros cultivos extensivos.

También existe una cuestión económica elemental: cultivar sobre una infraestructura marina exige materiales resistentes a la corrosión, sistemas de seguridad, mantenimiento especializado y protección frente al oleaje. Todo ello tendrá que competir con el coste extraordinariamente bajo de una hectárea de terreno agrícola en muchas regiones.

El valor de Eden Blue puede estar precisamente en otro sitio: producir allí donde la agricultura convencional empieza a dejar de ser viable, no intentar sustituirla donde funciona bien.

Potencial

La evolución más interesante de Eden Blue sería convertir el concepto en pequeños sistemas productivos modulares adaptados a lugares concretos.

Una isla con fuerte dependencia de alimentos importados podría combinar energía solar, producción local de agua y pequeños cultivos hidropónicos. Una región costera árida podría reducir la presión sobre acuíferos. Determinadas instalaciones de desalinización podrían incorporar módulos biológicos capaces de valorizar una fracción de sus corrientes salinas.

La modularidad permitiría además empezar pequeño.

Primero una unidad de desalación. Después el cultivo. Luego el fotobiorreactor. Cada módulo podría dimensionarse según los recursos y necesidades locales, evitando construir grandes infraestructuras antes de comprobar su utilidad.

También existe una línea interesante de investigación alrededor de microalgas, bacterias halófilas y otros microorganismos capaces de transformar corrientes salinas en biomasa o compuestos aprovechables. Si esa parte llega a generar productos con valor económico, podría ayudar a financiar el tratamiento de un residuo que actualmente cuesta dinero gestionar.

El escenario más realista, por tanto, no pasa por cubrir los océanos de invernaderos flotantes. Pasa por comprobar si agua, energía, producción vegetal y biotecnología pueden integrarse de forma suficientemente eficiente para crear pequeños nodos de producción de alimentos y agua allí donde ambos recursos escasean.

Primero toca demostrarlo. El prototipo previsto para finales de 2026 debería empezar a dar algunas respuestas.

Ficha técnica

Cómo funciona

Eden Blue plantea captar agua de mar, desalarla utilizando energía solar y emplear el agua dulce obtenida en cultivos hidropónicos. La corriente salina resultante alimentaría un fotobiorreactor con microorganismos halófilos destinado a generar biomasa o compuestos aprovechables. Sensores e IoT permitirían monitorizar los diferentes procesos.

En cifras

  • 16 estudiantes integran actualmente el equipo.
  • 3 grandes subsistemas: desalinización, hidroponía y biorrefinería marina.
  • 4.000 € aportados por el Premio Talento Joven para continuar el desarrollo.
  • Finales de 2026: fecha prevista para presentar el primer prototipo integrado.
  • 72 %: proporción aproximada de las extracciones mundiales de agua dulce correspondiente a la agricultura, según FAO.
  • Más del 60 % de las tierras de regadío mundiales, en zonas de estrés hídrico alto o muy alto.

Qué tiene de diferente

La principal innovación no reside en inventar una nueva forma de hidroponía o una nueva fuente renovable. Eden Blue pretende integrar tecnologías existentes dentro de una cadena circular, utilizando la corriente residual de un proceso como recurso para el siguiente.

Comparación directa con la tecnología convencional

  • Agricultura convencional: depende generalmente de suelo agrícola y recursos hídricos continentales.
  • Eden Blue: pretende utilizar agua marina desalinizada, cultivo sin suelo y energía solar, incorporando además un proceso biotecnológico para valorizar la salmuera.
  • Desalinización convencional: la salmuera suele necesitar gestión y, con frecuencia, acaba retornando al medio marino bajo condiciones reguladas.
  • Eden Blue: plantea dirigir esa corriente hacia microorganismos adaptados a ambientes salinos para intentar obtener productos aprovechables.

Limitaciones

El sistema completo todavía no ha sido validado de forma integrada. No existen por ahora datos públicos suficientes sobre producción de agua por unidad de superficie, rendimiento agrícola, consumo energético total, coste por kilogramo de alimento, vida útil, comportamiento en condiciones marinas reales o porcentaje de salmuera que podría valorizarse.

Tampoco se ha demostrado todavía que pueda alcanzarse en condiciones reales un sistema de residuo cero. La futura plataforma tendría que resolver además corrosión, bioincrustaciones, temporales, mantenimiento, seguridad alimentaria y posibles efectos sobre el ecosistema marino.

Por tanto, sus ventajas actuales deben entenderse como objetivos tecnológicos que necesitan validación experimental, no como prestaciones comerciales demostradas.

En qué fase se encuentra

Prueba de concepto / validación de componentes en laboratorio.

La primera prueba integrada a escala de banco está en preparación y el equipo prevé presentar un prototipo a finales de 2026. La plataforma marina flotante corresponde a una etapa posterior del desarrollo.

Quién está detrás

  • Proyecto: Eden Blue.
  • Origen: Universitat Politècnica de València, España.
  • Impulsor: Mario Ribelles Casas, estudiante del doble grado en Biotecnología y Química.
  • Equipo: 16 estudiantes de diferentes titulaciones.
  • Tutorización: profesora Claudia Gabriella Palloti Sagripanti, campus de Gandia de la UPV.
  • Apoyo: Universitat Politècnica de València, ARI HUB y reconocimiento del Ayuntamiento de Gandia.
  • Financiación conocida: 4.000 € procedentes del Premio Talento Joven de la Comunitat Valenciana para avanzar en el desarrollo del proyecto.

Fuente de los datos

La información técnica y sobre el estado de desarrollo procede principalmente de Eden Blue y de la Universitat Politècnica de València. Los datos de contexto sobre agricultura, estrés hídrico y fuentes de agua no convencionales proceden de FAO, mientras que los riesgos ambientales asociados a la salmuera están documentados por UNEP y literatura científica sobre desalinización.

A fecha de septiembre de 2026, los resultados de Eden Blue descritos públicamente no proceden de un paper científico revisado por pares sobre el sistema completo, ya que el primer prototipo integrado todavía se encuentra en desarrollo.

Vía Universitat Politècnica de València

Más información: edenblueproject.com

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Publicado en: Tecnología verde

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