
Hawái ha aprobado un «green fee»: Es el primer estado de EE.UU. en aplicar una tarifa ambiental a los turistas.
- Hawái: primer estado de EE.UU. con tarifa verde.
- Aumenta 0,75 % impuesto a estancias turísticas.
- Recaudará ≈ 100 millones de dólares/año.
- Fondo para clima, incendios, conservación.
- Apoyo parcial de hoteleros, pese a riesgos.
- Inspirado en modelos de Palau y Nueva Zelanda.
- Aún por definir el destino exacto del dinero.
HAWÁI APRUEBA LA TARIFA VERDE: UN MODELO PARA LA SOSTENIBILIDAD GLOBAL
Hawái ha dado un paso histórico al convertirse en el primer estado de EE.UU. en implementar una tarifa verde oficial, un impuesto turístico adicional que busca mitigar los impactos del cambio climático y financiar la conservación ambiental.
Esta tarifa, aprobada tras años de resistencia legislativa, se basa en un aumento del 0,75 % en el impuesto estatal sobre alojamientos transitorios, elevando el total al 11 %. Esto significa, por ejemplo, que en una estadía de 400 dólares por noche, el visitante pagará unos 3 dólares extra. Sumado al impuesto municipal del 3 %, el total alcanza el 14 %.
UNA RESPUESTA URGENTE A LOS DESASTRES CLIMÁTICOS
Los fondos recaudados —estimados en 100 millones de dólares anuales— se destinarán a reforzar la resiliencia de ecosistemas frágiles como arrecifes, playas, senderos y montañas, así como a mejorar la capacidad de respuesta ante catástrofes como el incendio forestal que devastó Lāhainā en 2023.
El gobernador Josh Green subrayó que esta medida busca que los visitantes asuman parte de los costos medioambientales que su presencia genera, en lugar de cargar toda la responsabilidad sobre los residentes.
LA INDUSTRIA HOTELERA, ENTRE EL APOYO Y LA INCERTIDUMBRE
Pese a la preocupación inicial del sector turístico, figuras clave de la industria se sumaron al acto de firma del proyecto. Reconocen que es imperativo restaurar playas erosionadas y erradicar especies invasoras para mantener el atractivo turístico de las islas.
El presidente de Hawaiʻi Hotel Alliance, Jerry Gibson, admitió que pasaron de la resistencia al apoyo, al comprender la urgencia de las acciones medioambientales. Desde Outrigger Hotels and Resorts también confirmaron su respaldo, al saber que el dinero se dirigirá efectivamente a proyectos de conservación.
UN FONDO GENERAL, PERO CON VIGILANCIA
A diferencia de otros impuestos, los ingresos de la tarifa verde irán al fondo general del estado, y no a un fondo exclusivo para el medio ambiente. Aunque esto genera cierta incertidumbre sobre su destino, el gobernador asegura que una comisión de agencias estatales, junto con el nuevo jefe de bomberos, participará en la distribución de los fondos.
Este enfoque busca agilidad y coordinación interinstitucional, aunque requiere transparencia rigurosa para evitar desvíos del objetivo ecológico.
UN DÉFICIT DE CONSERVACIÓN CRÍTICO
Un estudio presentado por la coalición Care For ʻĀina Now evidenció que Hawái enfrenta un déficit de financiación en conservación de al menos 560 millones de dólares anuales, que podría elevarse a 1.690 millones en el peor escenario. La tarifa verde no lo cubre por completo, pero sí representa un paso concreto para reducir esa brecha estructural.
Además, algunos de los fondos recaudados podrán apalancarse para emitir bonos, lo cual permitiría financiar proyectos de mayor envergadura, incluso de cientos de millones.
MÁS ALLÁ DE LA MITIGACIÓN: UNA ESTRATEGIA DE ADAPTACIÓN
El grupo asesor climático de Green, conocido como CAT, entrevistó a más de 60 actores del sector público y privado para definir una ruta efectiva. Su enfoque no es solo reducir las emisiones, sino adaptarse a una realidad climática inevitable, con sequías más intensas, tormentas más severas y mayor presión sobre los ecosistemas.
ELIMINAR PROPUESTAS POCO EFICIENTES
Se descartaron métodos anteriores como cobrar a la llegada al aeropuerto o mediante apps móviles por su dificultad de implementación y dudas legales. La vía impositiva sobre hospedajes resultó más viable, directa y legalmente sólida, alineándose con experiencias exitosas en países como Palau y Nueva Zelanda.
La tarifa verde, aunque no es una tecnología en sí, representa un mecanismo financiero con un enorme potencial transformador. Si se adopta globalmente, podría:
- Financiar la restauración de ecosistemas dañados sin depender únicamente del presupuesto público.
- Responsabilizar a los visitantes de su huella ecológica, incentivando un turismo más consciente.
- Apoyar tecnologías renovables como paneles solares para infraestructuras turísticas o estaciones de carga para transporte eléctrico.
- Impulsar programas de retiro seguro de materiales contaminantes, como el amianto, especialmente en instalaciones costeras antiguas.
- Reforzar la infraestructura contra desastres climáticos, incluyendo redes eléctricas resilientes y sistemas de captación de agua de lluvia.
En conjunto, este modelo podría ser replicado y escalado como una solución de financiación climática efectiva, equitativa y sostenible. No es solo una tarifa: es un paso hacia una nueva economía del turismo, donde viajar también signifique cuidar.



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