
Investigadores surcoreanos desarrollan un catalizador que hace los coches de hidrógeno más eficientes y duraderos.
- Más eficiencia en pilas de combustible.
- Menos degradación del material.
- Uso optimizado de platino.
- Actividad catalítica x10 frente a estándar.
- Más del 96 % de rendimiento tras 150.000 ciclos.
- Vehículos de hidrógeno más viables.
- Paso real hacia comercialización.
Empujón a los coches de hidrógeno: un nuevo catalizador rompe uno de sus mayores límites
Durante años, el hidrógeno ha estado ahí, como promesa constante. Limpio en uso, versátil, silencioso. Pero siempre con ese freno invisible: la eficiencia real de las pilas de combustible y su durabilidad en condiciones exigentes. Este nuevo desarrollo apunta justo a ese cuello de botella.
Un equipo liderado por el profesor Sang Uck Lee ha desarrollado un catalizador de nueva generación basado en platino que mejora simultáneamente la actividad y la resistencia. No es un pequeño ajuste. Es un salto en cómo se diseñan estos materiales desde la base.
El problema de fondo: reacción lenta y materiales que se degradan
Las pilas de combustible generan electricidad combinando hidrógeno y oxígeno. En teoría, el proceso es limpio: agua como único residuo. En la práctica, hay fricciones importantes.
Por un lado, la reacción de reducción de oxígeno (ORR) en el cátodo es lenta. Ahí se pierde eficiencia. Por otro, los catalizadores —aunque sean de platino— sufren con el tiempo. Se degradan, pierden rendimiento, obligan a reemplazos costosos.
Y claro, cuando se habla de coches o sistemas energéticos reales, eso pesa mucho.
Un cambio de enfoque: diseñar el material desde el átomo
Lo interesante de este avance no es solo el resultado, es cómo se llega a él.
El equipo ha desarrollado una estrategia que permite controlar con precisión la composición atómica y la estructura electrónica del catalizador. Esto abre una puerta que antes estaba entrecerrada: ajustar el comportamiento del material desde dentro, no solo desde su forma externa.
El resultado es un nanocatalizador ternario de platino, cobalto y manganeso (Pt–Co–Mn). Tres elementos trabajando juntos con una organización atómica muy concreta.
Aquí entra un detalle clave: las llamadas vacantes de oxígeno. Pequeñas “ausencias” en la estructura del material que, lejos de ser defectos, actúan como guías. Dirigen cómo se colocan los átomos durante la síntesis. Como si marcaran el camino.
Más actividad, más vida útil
Los resultados hablan bastante claro.
En pruebas electroquímicas, el nuevo catalizador mostró una actividad más de 10 veces superior a los catalizadores comerciales de referencia (Pt/C). Y no solo eso: tras 150.000 ciclos de uso, mantenía más del 96 % de su rendimiento inicial.
Eso cambia las reglas del juego. No se trata solo de rendir más, es rendir más durante más tiempo.
En pruebas más cercanas a condiciones reales (ensamblajes MEA), el sistema superó los objetivos fijados para 2025 por el Departamento de Energía de EE. UU. Y bajo cargas elevadas, donde muchos materiales empiezan a fallar, mantuvo una potencia superior a la de catalizadores convencionales.
Por qué esto importa en el mundo real
El hidrógeno compite en varios frentes: coste, infraestructura, eficiencia frente a baterías eléctricas. Este tipo de avances ataca uno de los puntos críticos: la eficiencia del sistema y la reducción del uso de materiales caros como el platino.
Si un catalizador es más activo, se necesita menos cantidad. Si dura más, se reduce el mantenimiento. Dos variables que impactan directamente en el coste total.
En paralelo, hay movimientos que refuerzan este camino. Europa, por ejemplo, está impulsando el hidrógeno renovable dentro del paquete Fit for 55 y la estrategia de hidrógeno de la UE. En transporte pesado, donde las baterías tienen más limitaciones, las pilas de combustible empiezan a ganar terreno.
Empresas como Hyundai, Toyota o incluso proyectos en transporte ferroviario y marítimo ya están probando estas soluciones en condiciones reales.
Potencial
Este tipo de avances no transforma el sistema de un día para otro, pero sí construye el camino.
Un catalizador más eficiente y duradero puede facilitar la llegada de vehículos de hidrógeno más accesibles, especialmente en sectores donde la electrificación directa es complicada. Transporte pesado, logística, incluso generación distribuida.
También abre la puerta a pilas de combustible estacionarias para edificios o comunidades, combinadas con energías renovables. Producción local de energía, almacenamiento en forma de hidrógeno, uso cuando hace falta. Más resiliencia energética.
A medio plazo, la clave estará en integrar estas mejoras con una producción de hidrógeno realmente renovable y en escalar la tecnología sin disparar costes ni impactos asociados.
No es la solución única. Tampoco lo pretende. Pero suma. Y en la transición energética, sumar bien ya es mucho.
Más información: Yeji Park et al, Tailoring Interfacial Oxygen Vacancy‐Mediated Ordering in Ternary Pt3(Co,Mn)1 Intermetallic Nanoparticles for Enhanced Oxygen Reduction Reaction, Advanced Materials (2026). DOI: 10.1002/adma.202521036



Eduardo García Fraile dice
Buenas tardes. Esto y solo esto, me refiero a el Hidrógeno era por lo que había que haber apostado. Lo de los eléctricos no es más que una mandanga y lo que tenemos ahora mismo es una Torre de Babel construida por si faltara algo con intereses bastardos. Saludos.
John Jairo Melguizo Márquez dice
De acuerdo contigo.
A los eléctricos hay que estar conectándolos, las copropiedades no tienen las conexiones para cargar el auto, lo ideal es que el auto produzca su energía para moverse, y además, hay déficit de energía a nivel mundial.
Otra buena noticia es que cada día descubren más yacimientos de hidrógeno puro.