
Una innovación química permite preparar refrescos sin azúcar, reducir más del 99 % el volumen de transporte y utilizar envases compostables.
- 💧 350 ml de bebida: cada pastilla se disuelve en agua para preparar un refresco aromatizado sin azúcar.
- ♻️ Sin envases de plástico: las pastillas se comercializan en cajas de cartón compostables en el hogar.
- 🚚 Más del 99 % menos de volumen de transporte: reducción anunciada por la empresa frente al formato de bebida embotellada.
- 🔬 Tecnología patentada: un sistema de estabilización mediante cocristales impide que los ingredientes reaccionen antes de entrar en contacto con el agua.
- 🌍 Objetivo de 50 millones de botellas evitadas para 2030: una meta empresarial que todavía debe materializarse.
Una tecnología desarrollada por la Universidad de Bradford ha conseguido resolver uno de los principales problemas de las pastillas efervescentes: su sensibilidad a la humedad. El resultado es una nueva generación de bebidas que pueden comercializarse en pequeños envases compostables, sin necesidad de transportar agua ni utilizar botellas de plástico desechables.
Una bebida que se transporta en forma de pastilla
La industria de las bebidas lleva décadas comercializando productos cuyo componente principal es el agua. Refrescos, bebidas aromatizadas y otras preparaciones se fabrican, envasan y transportan hasta los puntos de venta, aunque buena parte de su peso y volumen corresponde a un ingrediente que muchos consumidores ya tienen disponible en casa.
Una innovación desarrollada en la Universidad de Bradford, en Reino Unido, propone cambiar ese modelo.
La tecnología permite fabricar pastillas efervescentes estables que se disuelven en agua para preparar bebidas, sin recurrir a los habituales tubos de plástico o envoltorios con barreras metálicas utilizados para proteger este tipo de productos frente a la humedad.
La investigación, dirigida por el profesor Anant Paradkar, ha dado el salto del laboratorio al mercado gracias a la colaboración con las empresas británicas Octopoda Innovations y Health Innovations.

Su primera aplicación comercial en el sector de los refrescos llegó en febrero de 2026, con el lanzamiento de Incrediballs, una marca neozelandesa fundada por la bioquímica y empresaria Brianne West.
El producto se presentó inicialmente en Nueva Zelanda y Australia, con cuatro sabores y un formato pensado para preparar bebidas de 350 ml utilizando agua potable.
El problema que impedía eliminar el plástico de las pastillas efervescentes
Aunque las pastillas efervescentes existen desde hace mucho tiempo, su fabricación y conservación presentan una dificultad química importante.
Las formulaciones convencionales suelen contener ácido cítrico y bicarbonato sódico, dos ingredientes que reaccionan cuando entran en contacto con el agua.
Esta reacción libera dióxido de carbono, responsable de las burbujas características de los productos efervescentes.
El problema aparece cuando la humedad ambiental desencadena parcialmente esa reacción antes de que el consumidor utilice el producto.
Esto puede provocar pérdida de efervescencia, deterioro de la pastilla y alteraciones en su estabilidad durante el almacenamiento.
Por ese motivo, la industria ha recurrido tradicionalmente a dos soluciones:
- Fabricar las pastillas en instalaciones con humedad controlada, lo que requiere sistemas de deshumidificación y consumo energético.
- Utilizar envases con elevada resistencia al paso de humedad, como tubos de plástico, envoltorios multicapa o recipientes metálicos.
La tecnología desarrollada en Bradford busca superar ambas limitaciones mediante una modificación de la estructura y las interacciones de los ingredientes.
Cómo funciona la tecnología de cocristales
La innovación se basa en la denominada ingeniería de cocristales, una técnica que permite modificar determinadas propiedades de materiales sólidos mediante la organización de sus componentes a escala molecular.
En este caso, el objetivo es controlar la reactividad de los ingredientes efervescentes para evitar que se activen prematuramente.
Según la explicación técnica facilitada durante el lanzamiento comercial, el sistema utiliza compuestos como la nicotinamida y la creatina para estabilizar ingredientes como el ácido cítrico y el bicarbonato sódico.
Esta estabilización reduce la posibilidad de que se produzca una reacción indeseada durante la fabricación y el almacenamiento.
Cuando la pastilla se introduce en suficiente agua, las sustancias se disuelven y los ingredientes pueden reaccionar, liberando dióxido de carbono y produciendo la efervescencia.
El funcionamiento puede resumirse en tres etapas:
- Estabilización de los ingredientes. La formulación basada en cocristales controla las interacciones entre los componentes reactivos.
- Conservación sin envases convencionales de alta barrera. La mayor estabilidad permite utilizar un embalaje de cartón compostable, según las condiciones de conservación previstas para el producto.
- Activación mediante agua. Al introducir la pastilla en un vaso, los ingredientes se disuelven y se produce la reacción efervescente.
La reacción química básica entre el ácido cítrico y el bicarbonato sódico puede expresarse mediante la siguiente ecuación:
C₆H₈O₇ + 3 NaHCO₃ → Na₃C₆H₅O₇ + 3 CO₂ + 3 H₂O
El dióxido de carbono generado es el responsable de las burbujas.
La universidad ya había presentado en 2022 esta plataforma tecnológica bajo las denominaciones comerciales EfferShield y EfferShine, destacando su potencial para reducir tanto las necesidades de deshumidificación industrial como el uso de envases plásticos.

Hasta un 99 % menos de volumen para transportar bebidas
Una de las ventajas potenciales más importantes de esta tecnología no está únicamente en el envase, sino en la logística.
En una bebida convencional, el fabricante transporta el agua junto con los ingredientes que proporcionan sabor, color, dulzor y otras características.
En cambio, una pastilla concentrada permite transportar solamente los ingredientes necesarios para preparar la bebida.
El consumidor añade posteriormente el agua.
Según Incrediballs, este formato reduce en más del 99 % el volumen de transporte frente a la distribución de bebidas ya preparadas y permite transportar hasta 100 veces más producto equivalente en un mismo espacio.
Estas cifras proceden de la empresa y no deben interpretarse automáticamente como una reducción del 99 % de las emisiones de CO₂. Para determinar el ahorro climático real sería necesario evaluar la fabricación, los ingredientes, los envases, el transporte y el tratamiento de los residuos.
La diferencia conceptual puede apreciarse en una comparación sencilla:
| Característica | Refresco embotellado | Pastilla efervescente |
|---|---|---|
| Transporte de agua | Sí | No |
| Preparación | Lista para consumir | Requiere añadir agua |
| Envase | Habitualmente PET, vidrio o lata | Cartón compostable en este producto |
| Peso logístico | Incluye la bebida completa | Principalmente ingredientes concentrados |
| Agua potable en destino | No es necesaria para prepararlo | Imprescindible |
Este planteamiento resulta especialmente interesante en regiones donde existe un suministro fiable de agua potable, ya que evita transportar grandes cantidades de agua que pueden obtenerse localmente.

Un envase de cartón que puede compostarse en casa
La reducción de residuos constituye el segundo gran argumento ambiental del producto.
Las pastillas Incrediballs se presentan en envases de cartón certificados como compostables en condiciones domésticas, según la información facilitada por la compañía.
El embalaje prescinde de los laminados plásticos utilizados habitualmente para proteger determinados alimentos y productos efervescentes.
La empresa también indica que utiliza tintas biodegradables de base acuosa y estudia alternativas elaboradas a partir de algas.
Este diseño pretende facilitar la gestión del envase al final de su vida útil.
No obstante, conviene distinguir entre diferentes conceptos.
Compostable no significa que un material desaparezca inmediatamente en la naturaleza. Su descomposición depende de las condiciones ambientales, la humedad, la actividad biológica y el tiempo disponible.
Además, la certificación de compostabilidad doméstica debe comprobarse para cada material y producto concreto.
El principal avance consiste en que la estabilidad química de la pastilla permite plantear un embalaje que anteriormente resultaba difícil de utilizar para formulaciones efervescentes sensibles a la humedad.

Una tecnología que podría aplicarse también a productos de limpieza y fertilizantes
El potencial de la investigación no se limita a los refrescos.
La Universidad de Bradford considera que su plataforma de estabilización puede utilizarse en diferentes sectores industriales que comercializan productos solubles o efervescentes.
Entre las aplicaciones identificadas por los investigadores se encuentran los productos de limpieza, los suplementos alimenticios, determinadas formulaciones farmacéuticas y algunos productos agrícolas.
Por ejemplo, un limpiador doméstico concentrado podría distribuirse en forma de pastilla para disolverlo posteriormente en una botella reutilizable.
Este modelo permitiría reducir la necesidad de transportar agua y disminuir el consumo de recipientes de un solo uso.
En agricultura también podrían desarrollarse formulaciones sólidas que se preparasen mediante disolución antes de su aplicación, siempre que los ingredientes y sus propiedades fueran compatibles con el sistema.
La ventaja industrial adicional es que, en determinadas formulaciones, podrían reducirse las necesidades de climatización y deshumidificación durante la fabricación, con el correspondiente potencial de ahorro energético.
Sin embargo, cada aplicación necesita sus propias pruebas de estabilidad, seguridad, rendimiento y viabilidad económica.
El objetivo: evitar 50 millones de botellas de plástico antes de 2030
La empresa responsable de Incrediballs ha establecido un objetivo ambicioso: evitar que 50 millones de botellas de plástico entren en el circuito de residuos para 2030.
Su meta a más largo plazo asciende a 300 millones de botellas para 2050.
Se trata de objetivos comerciales y ambientales, no de resultados ya alcanzados.
La compañía pretende ampliar progresivamente su distribución y desarrollar nuevas variedades de bebidas, incluidas formulaciones con ingredientes procedentes de Nueva Zelanda.
La propuesta llega a un mercado con una enorme dependencia de los envases desechables.
La Universidad de Bradford cita una estimación de 583.000 millones de botellas de plástico de un solo uso al año vinculadas al sector de las bebidas, aunque la metodología y el alcance de esa cifra deben tenerse en cuenta antes de utilizarla como estadística global consolidada.
Incluso una sustitución parcial de las bebidas embotelladas por concentrados sólidos podría reducir la demanda de determinados envases, especialmente cuando los consumidores reutilizan los mismos vasos o botellas para preparar sus bebidas.
¿Son realmente más sostenibles las bebidas en pastillas?
Desde el punto de vista ambiental, la tecnología presenta ventajas potenciales claras, pero también algunas cuestiones que deben evaluarse.
La eliminación del agua durante el transporte puede disminuir considerablemente el peso y volumen de las mercancías. Asimismo, sustituir botellas desechables por embalajes ligeros puede reducir el consumo de materiales.
Sin embargo, el impacto ambiental completo depende de todo el ciclo de vida del producto.
Para comprobar su superioridad frente a una bebida convencional sería necesario analizar la energía empleada en fabricar las pastillas, la procedencia de sus ingredientes, los materiales del embalaje, las distancias de distribución y el tratamiento final de los residuos.
También resulta fundamental considerar la disponibilidad de agua potable en el lugar de consumo.
En regiones con infraestructuras de abastecimiento seguras, el modelo puede tener especial sentido. En zonas donde el acceso al agua potable es limitado, su utilidad sería diferente.
Otro aspecto importante es el comportamiento del consumidor: el ahorro de envases depende de que estas pastillas sustituyan realmente compras de bebidas embotelladas, en lugar de convertirse simplemente en un producto adicional.
Por último, no debe confundirse una bebida sin azúcar con una bebida necesariamente más saludable. Su valoración nutricional dependerá de la formulación concreta.
De una investigación universitaria a una alternativa comercial al plástico
El lanzamiento de Incrediballs representa un ejemplo de transferencia tecnológica desde la investigación académica hasta un producto de consumo.
La colaboración entre la Universidad de Bradford y las empresas encargadas de desarrollar y fabricar la tecnología ha requerido varios años de trabajo para transformar una innovación química en un proceso industrial.
El aspecto más relevante no es que una pastilla pueda convertirse en una bebida, algo conocido desde hace décadas, sino haber desarrollado una formulación suficientemente estable para comercializar determinados productos efervescentes sin depender de los envases plásticos convencionales.
Si la tecnología demuestra su viabilidad económica, mantiene su estabilidad durante la distribución y consigue aceptación entre los consumidores, podría extenderse a otras categorías de productos concentrados.
La innovación plantea una pregunta interesante para la industria: cuando el consumidor dispone de agua potable en casa, ¿hasta qué punto tiene sentido seguir transportándola miles de kilómetros dentro de envases desechables?
Más información: incrediballs.com

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