• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Publica tu artículo
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Privacidad
  • Cookies

EcoInventos

Tu blog de gadgets ecológicos

Telegram EcoInventos
  • Lo + Visto
  • Renovables
  • Energía solar
  • Fotovoltaica
  • Autoconsumo
  • Arquitectura
BLUETTI

Investigadores chinos detectan microplásticos en el 100% de muestras de bilis humana, con niveles hasta 4 veces mayores en pacientes con cálculos

26 abril, 2026 1 comentario

5/5 - (4 votos)
¿Te interesa la sostenibilidad? Añade EcoInventos como fuente preferida para encontrar más fácilmente nuestros artículos en Google.
Añadir a Google
Imagen generada por IA

Científicos identifican hasta 32 tipos de polímeros en bilis humana y alertan sobre su posible impacto en células del sistema biliar.

  • 🔬 Microplásticos en la bilis — presencia en todos los pacientes analizados.
  • 🧪 Mayor concentración — personas con cálculos biliares.
  • 🧬 Alteración celular — envejecimiento sin muerte celular.
  • ⚡ Daño energético — mitocondrias afectadas.
  • 🧴 Origen común — botellas, envases, bolsas.
  • ⚠️ Evidencia inicial — estudio pequeño, aún sin causalidad clara.
  • 🌍 Problema global — plásticos ya dentro del cuerpo humano.

Una investigación reciente ha identificado la presencia de microplásticos en la bilis humana, un fluido clave para la digestión y la eliminación de residuos. El hallazgo no solo amplía el mapa de contaminación interna del organismo, también obliga a replantear cómo interactúan estos materiales con procesos fisiológicos esenciales.

El estudio detectó partículas en todas las muestras analizadas, con concentraciones notablemente superiores en personas con cálculos biliares. No establece una relación directa de causa-efecto, pero introduce una variable nueva en una enfermedad muy extendida.

Oculto en la bilis

Las muestras de bilis, obtenidas durante intervenciones quirúrgicas de vesícula, mostraron una presencia constante de microplásticos. En total, se analizaron 14 pacientes, una cifra pequeña, sí, pero suficiente para encender la alerta.

Los datos llaman la atención: las personas con cálculos presentaban concentraciones medianas cercanas a 25,89 microgramos por gramo, frente a 6,98 microgramos por gramo en quienes no los tenían. Esa diferencia no puede ignorarse. Algo está pasando ahí dentro.

La bilis deja de ser vista como un simple canal de paso. Empieza a entenderse como un posible punto de acumulación.

Por qué la bilis retiene el plástico

La bilis no solo digiere grasas, también forma parte de un circuito complejo —la circulación enterohepática— que recicla sustancias entre el hígado y el intestino. Ese entorno químico, rico en sales biliares y lípidos, favorece la retención de partículas hidrofóbicas, como los microplásticos.

Cuando ese equilibrio se altera, el colesterol puede cristalizar y dar lugar a cálculos. En ese contexto, la presencia de plásticos introduce un factor adicional: pueden influir en la viscosidad del fluido, en su flujo o en el estrés celular local. No es un detalle menor.

Los escáneres detectaron firmas de plástico

El análisis reveló una mezcla diversa de polímeros. El más abundante fue el polietileno tereftalato (PET), habitual en botellas y envases alimentarios, con un 68,05 %. Le siguió el polietileno, presente en bolsas y recipientes, con un 27,11 %.

Además, técnicas láser detectaron hasta 32 tipos distintos de polímeros, lo que indica una exposición compleja y continua. No se trata de un único contaminante, es un cóctel.

Las partículas, de entre 20 y 50 micrómetros, presentaban formas irregulares. Esa irregularidad influye en cómo se desplazan y se alojan en los tejidos. No todas se comportan igual. Algunas pueden quedarse más tiempo de lo esperado.

El plástico tiene un efecto de envejecimiento

Uno de los aspectos más inquietantes del estudio es su impacto en las células. En laboratorio, los investigadores expusieron colangiocitos —células que recubren los conductos biliares— a niveles bajos de microplásticos durante siete días.

El resultado no fue una muerte celular masiva. Fue algo más sutil… y más preocupante: senescencia celular. Las células dejan de dividirse, entran en una especie de envejecimiento prematuro.

Se observaron cambios claros: aumento de proteínas asociadas al envejecimiento, alteraciones en el ciclo celular y, sobre todo, problemas en las mitocondrias, las estructuras encargadas de generar energía.

Menos energía, más estrés oxidativo, peor funcionamiento. Una combinación que puede deteriorar tejidos con el tiempo, incluso sin una destrucción inmediata.

La melatonina contrarresta sus efectos

La melatonina, conocida por su papel en el sueño, mostró efectos protectores en este contexto experimental. Al aplicarla, las células recuperaron parte de su capacidad energética y redujeron las señales inflamatorias.

Pero conviene poner los pies en el suelo: se trata de resultados en laboratorio. No hay evidencia suficiente para recomendar suplementos como solución frente a la exposición a microplásticos.

Fragmentos de plástico más allá de la bilis

Este hallazgo no aparece aislado. Estudios previos ya habían detectado microplásticos en la placenta humana y en placas arteriales, donde se han asociado a peores resultados cardiovasculares.

La bilis se suma ahora a esa lista. Y eso cambia el enfoque. Ya no se trata de contaminación externa, está integrada en sistemas internos clave.

Limitaciones del estudio

El estudio presenta limitaciones importantes. Solo incluye 14 pacientes y procede de un único hospital. No se analizaron factores como dieta, ocupación o exposición ambiental detallada.

Además, los experimentos celulares simplifican una realidad mucho más compleja, donde la exposición es continua y multifactorial.

Lo que ofrece esta investigación es una señal de advertencia. No una conclusión definitiva.

Líneas futuras de investigación

El siguiente paso pasa por estudios más amplios, con mayor diversidad de participantes y análisis detallado de hábitos y entorno. También será clave entender cómo los microplásticos atraviesan el sistema digestivo, alcanzan el hígado y terminan en la bilis.

Otro reto pendiente es la estandarización de métodos de análisis. Sin protocolos comunes, comparar resultados entre estudios seguirá siendo complicado.

Lo que sí queda claro es que los microplásticos ya no pueden considerarse un problema externo. Están dentro. Y afectan a más sistemas de los que se pensaba.

Qué impacto puede tener

La presencia de microplásticos en el cuerpo humano es el reflejo directo de un modelo de consumo y gestión de residuos que no está funcionando. Cada envase mal gestionado, cada fragmento que se degrada en el entorno, termina entrando en la cadena alimentaria.

Los ecosistemas acuáticos son especialmente vulnerables. Ríos, mares y suelos agrícolas acumulan estos materiales, que pasan a peces, cultivos y, finalmente, a las personas. Es un ciclo cerrado. Difícil de romper si no se actúa en origen.

Además, la persistencia de estos materiales implica que su impacto se prolonga durante décadas. No desaparecen. Se fragmentan. Y cuanto más pequeños, más difíciles de controlar.

Más información: Microplastics accumulate in human bile and drive cholangiocyte senescence – ScienceDirect

Canal de WhatsApp de EcoInventos

Publicado en: Contaminación

Interacciones con los lectores

Comentarios

  1. Santiago Martinez dice

    18 junio, 2026 a las 12:42

    Nos estamos envenenando. Hay que hacer algo para erradicar los plásticos!!
    Habría que trabajar en un filtro de microparticulas antes que ingresen a nuestro organismo

    Responder

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Instalaron estas baterías hace 14 años, no han sustituido ni una sola celda y ahora creen que podrían durar otra década

Unas baterías LFP conservan alrededor del 85 % de su capacidad después de casi 14 años trabajando.

Cogen una vieja batería de Nokia, recuperan el 99,7 % de su cobalto y lo reutilizan para dividir agua

Un residuo electrónico convertido en pieza útil para producir hidrógeno: el material reciclado mantiene su actividad durante 180 horas de pruebas.

El avión eléctrico eFlyer 2 realiza su primer vuelo: está diseñado para abaratar hasta un 80 % la formación de pilotos

El prototipo inicia sus ensayos en vuelo con 125 kW de potencia, baterías de 90 kWh y más de dos horas de autonomía previstas, apuntando directamente a las escuelas de aviación.

Superan por primera vez el 30 % de eficiencia con una célula solar de triple capa hecha solo de perovskita

Una superficie más lisa y uniforme reduce las pérdidas internas y acerca esta prometedora tecnología fotovoltaica a dispositivos más potentes y estables.

Cubren carros de fruta con un material que enfría sin electricidad y consiguen que las verduras aguanten hasta el doble de tiempo

Una solución pasiva probada en India reduce el deterioro de frutas y hortalizas y podría aumentar los ingresos de los vendedores ambulantes.

Envuelven una torre de telecomunicaciones de 40 metros con paneles solares flexibles y ya genera hasta el 40 % de la electricidad que necesita

La prueba australiana convierte una infraestructura ya existente en una fuente de energía capaz de reforzar las comunicaciones incluso durante apagones.

Prueban en Alaska un enjambre de drones que detecta posibles incendios y sale a buscarlos automáticamente en menos de 10 minutos

La tecnología combina inteligencia artificial, cámaras térmicas y aeronaves autónomas para localizar con rapidez focos de fuego en grandes zonas forestales.

Da la vuelta al mundo con un coche eléctrico, recorre casi 100.000 km y al regresar comprueban cuánto se ha degradado su batería

Tras 445 días, 92 países y más de 300 ciclos de carga, una prueba independiente revela en qué estado quedó la batería del Volkswagen ID. Buzz.

Millones de kilos de helado terminan en la basura: investigadores descubren que recuperar su grasa puede ser sorprendentemente sencillo

Un proceso basado en centrifugación logra recuperar hasta el 95 % de una materia prima valiosa que la industria alimentaria estaba desechando.

Recogen el sargazo que se pudre en las playas y lo convierten en filtros reutilizables para atrapar la contaminación antes de que llegue al mar

Una investigación financiada por la EPA busca dar una segunda vida a esta biomasa costera y, de paso, capturar nitrógeno y fósforo de las aguas de escorrentía antes de que alcancen ríos y océanos.

Puede revisar y cambiar sus preferencias de cookies con respecto a este sitio web en este enlace.

Copyright EcoInventos © 2026 - Aviso legal - Política de privacidad RGPD - Cookies