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Investigadores coreanos desarrollan generador de lluvia con fibra de carbono que produce hasta 60 V por gota para sistemas urbanos autónomos

29 diciembre, 2025 Deja un comentario

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Nuevo dispositivo surcoreano convierte gotas de lluvia en electricidad usando fibra de carbono superhidrofóbica, activando drenajes sin energía externa.

  • Lluvia como fuente energética.
  • Fibra de carbono ligera y resistente.
  • Electricidad instantánea por impacto de gotas.
  • Tejados que detectan tormentas.
  • Drenaje y alerta sin red eléctrica.
  • Infraestructura urbana más autónoma.

Electricidad desde la lluvia: fibra de carbono para convertir los tejados en microgeneradores

Un equipo de investigación vinculado a la Universidad Nacional de Ciencia y Tecnología de Ulsan (UNIST) ha presentado una tecnología que replantea una pregunta sencilla, pero poderosa: ¿y si la lluvia no fuera solo un problema que gestionar, sino también una fuente de energía útil? La respuesta llega en forma de un generador capaz de producir electricidad cuando las gotas de lluvia impactan sobre superficies urbanas como tejados o canalizaciones.

El desarrollo propone algo poco habitual en el debate energético: no competir con la solar o la eólica, sino ocupar un espacio complementario, justo cuando más falta hace. Tormentas intensas. Ciudades saturadas de agua. Sistemas que necesitan activarse de inmediato.

Un generador pensado para la lluvia real, no para el laboratorio

El dispositivo se basa en un generador eléctrico por gotas (DEG) fabricado con polímero reforzado con fibra de carbono (CFRP). No es una elección casual. Este material ya está presente en sectores exigentes como la aeronáutica o la construcción por su resistencia mecánica, bajo peso y durabilidad frente a la corrosión. Justo lo que necesita cualquier tecnología expuesta durante años al exterior.

La versión desarrollada por el equipo, denominada S-FRP-DEG, incorpora además una superficie superhidrofóbica, inspirada en la hoja de loto. El agua no se queda. No se acumula. Impacta y se va. Y en ese gesto tan cotidiano ocurre lo interesante.

Cómo una gota de lluvia se convierte en señal eléctrica

El principio es similar al de la electricidad estática, pero llevado a un diseño funcional. Las gotas de lluvia, con carga positiva, entran en contacto con una superficie tratada con carga negativa. En el momento en que la gota se desprende y rueda, se produce una transferencia de carga que activa un flujo de electrones a través de las fibras de carbono integradas en el material.

Todo sucede en milisegundos. Sin partes móviles. Sin electrónica compleja. Impacto, separación, corriente.

En condiciones de laboratorio, una sola gota de unos 92 microlitros fue capaz de generar picos de hasta 60 voltios, con corrientes del orden de microamperios. Puede parecer poco, pero al conectar varios módulos en serie el sistema logró encender 144 LED durante breves instantes. Una demostración clara de que la tecnología escala, al menos para aplicaciones de bajo consumo.

Menos corrosión, más fiabilidad urbana

Uno de los problemas habituales de los generadores basados en gotas es su degradación por humedad, contaminación y partículas en suspensión. Aquí, la fibra de carbono juega otra baza a favor. A diferencia de metales convencionales, el CFRP mantiene un rendimiento estable incluso en entornos urbanos agresivos.

La textura superficial y el recubrimiento hidrofóbico no solo mejoran la eficiencia eléctrica, también reducen la acumulación de suciedad, hollín o polvo. Menos mantenimiento. Menos fallos. Algo clave si se piensa en desplegar miles de unidades sobre edificios, cubiertas o sistemas de drenaje.

Tejados que “sienten” la lluvia

Más allá de generar electricidad, el sistema actúa como sensor pasivo de intensidad de lluvia. En pruebas reales, instalando los dispositivos en tejados y tuberías de evacuación, se observó una relación directa entre la fuerza de la lluvia y la frecuencia de las señales eléctricas generadas.

Lluvia ligera, pulsos esporádicos. Lluvia intensa, señales continuas y más potentes. Con esa información, el propio sistema puede activar bombas de drenaje, abrir compuertas o enviar alertas de riesgo de inundación, todo sin depender de la red eléctrica ni de baterías externas.

En un contexto de eventos extremos cada vez más frecuentes, esta autonomía no es un detalle menor.

Infraestructura discreta, integrada y distribuida

El planteamiento del equipo investigador apunta a una integración casi invisible. El CFRP ya forma parte de muchas estructuras urbanas y sistemas de movilidad. Incorporar esta función energética adicional no exige rediseñar ciudades desde cero, sino aprovechar superficies ya existentes.

Incluso se abre la puerta a aplicaciones en vehículos, trenes o aeronaves, donde la fibra de carbono es habitual y la exposición a lluvia constante. Electricidad para sensores, sistemas de monitorización o comunicaciones. Pequeñas cantidades, sí. Pero en el momento justo.

Más información: Seonghwan Lee et al, Structural Droplet‐Based Electricity Generator Using Superhydrophobic Fiber‐Reinforced Polymer for Smart Stormwater Management, Advanced Functional Materials (2025). DOI: 10.1002/adfm.202522178

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Publicado en: Energías Renovables

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