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Investigadores de Arizona descubren bacterias en la niebla que eliminan contaminantes del aire hasta 200 veces más rápido que en las nubes

19 mayo, 2026 Deja un comentario

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Imagen: VickyDimBO – Depositphotos.

Nuevo estudio descubre que la niebla alberga bacterias “comedores de contaminantes” que podrían ayudar a limpiar el aire.

  • 🌫️ Niebla viva y activa.
  • 🦠 Millones de bacterias flotando en cada pequeña cantidad de agua.
  • 🌍 Microorganismos capaces de limpiar contaminantes del aire.
  • 🧪 Formaldehído degradado dentro de las gotas de niebla.
  • 🌱 Nuevo papel ecológico de la atmósfera.
  • ☁️ La niebla como ecosistema temporal, no como simple vapor.
  • 🚰 Dudas sobre la recolección de agua de niebla para consumo humano.
  • 🌃 Actividad bacteriana incluso durante la noche.

La niebla ya no parece tan inocente: científicos descubren microbios capaces de limpiar el aire

Durante décadas, la niebla fue vista como un simple fenómeno meteorológico: humedad suspendida cerca del suelo, algo pasajero, casi decorativo. Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Arizona y la Universidad de Susquehanna acaba de cambiar esa percepción de forma bastante radical. La niebla, al menos en determinadas condiciones, funciona como un pequeño ecosistema flotante lleno de vida microscópica.

Los investigadores descubrieron que millones de bacterias sobreviven, crecen e incluso se alimentan dentro de las diminutas gotas de agua suspendidas en la niebla. Y lo más llamativo: algunas de ellas son capaces de degradar contaminantes atmosféricos peligrosos.

La idea tiene algo de ciencia ficción. Aire contaminado, gotas microscópicas y bacterias trabajando silenciosamente mientras la mayoría duerme. Pero ocurre. Y puede tener implicaciones importantes para la calidad del aire, la salud pública y hasta para los modelos climáticos utilizados actualmente.

Un océano microscópico flotando sobre nuestras ciudades y campos

Las gotas de niebla son extremadamente pequeñas, apenas entre una décima y media anchura de un cabello humano. Aun así, ofrecen suficiente agua y nutrientes para que ciertos microorganismos puedan mantenerse activos.

El estudio encontró que menos del 1% de las gotas contienen bacterias. Parece poco. Pero al sumar todas las gotas presentes en un banco de niebla, la concentración total de microorganismos alcanza niveles comparables a los del agua marina. En apenas unos mililitros de agua de niebla pueden existir unos 10 millones de bacterias.

Eso obliga a replantear algo importante: la atmósfera no es únicamente un espacio de tránsito para partículas y gases. También puede actuar como hábitat temporal para formas de vida microscópicas.

Y claro, eso cambia muchas cosas.

Las bacterias que “comen” contaminación

Entre todos los microorganismos detectados, un grupo destacó especialmente: las metilobacterias. Estas bacterias utilizan compuestos simples de carbono como fuente de energía. Entre ellos aparece el formaldehído, un contaminante atmosférico asociado al smog fotoquímico y a problemas respiratorios.

El formaldehído está presente en emisiones industriales, combustión de vehículos, humo, pinturas, productos químicos e incluso materiales de construcción. En zonas urbanas densas puede convertirse en un problema serio para la salud.

Lo interesante es que las bacterias encontradas dentro de la niebla no solo toleran ese compuesto: lo utilizan para crecer. Los investigadores observaron bajo el microscopio cómo estos microorganismos aumentaban de tamaño y se dividían activamente dentro de las gotas de agua.

En determinadas condiciones, las bacterias llegaron a eliminar el formaldehído tan rápido que los científicos sospecharon que no solo lo consumían como alimento. También lo descomponían para reducir su toxicidad. Un mecanismo de supervivencia con efectos positivos para la atmósfera.

Pequeño detalle nada menor.

Un nuevo actor en la química atmosférica

Hasta ahora, muchos modelos atmosféricos trataban las nubes y la niebla como escenarios donde ocurren reacciones químicas relativamente pasivas. Luz solar, humedad, partículas, gases… y poco más.

Este trabajo introduce un componente biológico activo.

Las bacterias no solo están presentes: transforman químicamente el entorno mientras viven en él. Eso podría modificar la forma en la que se entiende la degradación de contaminantes, la formación de aerosoles e incluso ciertos procesos asociados al clima regional.

Además, existe un aspecto especialmente curioso: las bacterias continúan activas durante la noche, cuando gran parte de la química atmosférica disminuye por falta de radiación solar. Esto significa que podrían existir procesos de depuración del aire funcionando de manera continua, incluso en ausencia de luz.

La atmósfera, poco a poco, empieza a parecerse más a un ecosistema dinámico que a un simple espacio físico.

Qué impacto puede tener en el medio ambiente

El hallazgo abre varias líneas de investigación relacionadas con la contaminación urbana y la resiliencia ambiental.

Por un lado, estas bacterias podrían desempeñar un papel natural en la reducción de ciertos compuestos tóxicos presentes en el aire. No resolverán el problema de la contaminación por sí solas, claro. Pero podrían formar parte de mecanismos naturales de autorregulación atmosférica que hasta ahora pasaban desapercibidos.

También aparece una cuestión importante relacionada con el cambio climático. Muchos contaminantes atmosféricos participan en la formación de ozono troposférico y aerosoles que alteran el balance térmico de la atmósfera. Si determinados microorganismos influyen en esos procesos químicos, podrían tener un impacto indirecto sobre fenómenos climáticos locales.

Y hay más.

Las investigaciones sobre microbiología atmosférica están creciendo en paralelo al interés por soluciones basadas en la naturaleza. Igual que los humedales filtran agua o los bosques urbanos reducen temperatura y partículas contaminantes, ciertos microorganismos atmosféricos podrían acabar formando parte de nuevas estrategias de monitorización ambiental.

Todavía falta muchísimo por entender. Pero el cambio de perspectiva ya está ahí.

El lado menos evidente de recolectar agua de niebla

En varios países con estrés hídrico, especialmente en zonas áridas de Chile, Marruecos o Canarias, se están desarrollando sistemas para capturar agua de niebla mediante mallas especiales. La técnica resulta prometedora para abastecer pequeñas comunidades rurales.

Sin embargo, este estudio introduce un matiz relevante: la niebla no es agua “pura” caída del cielo. Contiene microorganismos, compuestos químicos y partículas atmosféricas.

Eso no significa que sea peligrosa automáticamente. Pero sí implica que debe tratarse y purificarse antes del consumo humano, igual que ocurre con otras fuentes hídricas.

Además, los propios investigadores plantean una duda interesante: si se extrae masivamente agua de niebla, ¿podría alterarse este pequeño ecosistema aéreo que ayuda a degradar contaminantes? Todavía no hay respuesta clara.

Una de esas preguntas incómodas que aparecen cuando la tecnología avanza más rápido que el conocimiento ecológico.

La atmósfera, un ecosistema todavía desconocido

Lo más fascinante de este descubrimiento quizá no sea la presencia de bacterias en la niebla, sino todo lo que aún no se sabe.

Los científicos sospechan que distintas regiones podrían albergar comunidades microbianas atmosféricas diferentes dependiendo del clima, la vegetación, la contaminación o la actividad humana. La niebla costera no tendría por qué comportarse igual que la niebla industrial o la de alta montaña.

Incluso existe interés creciente por estudiar cómo ciertos microorganismos influyen en la formación de gotas de agua y cristales de hielo dentro de las nubes. Algunos trabajos previos ya apuntaban a que determinadas bacterias pueden actuar como núcleos de condensación atmosférica.

En otras palabras: la vida microscópica podría estar participando en procesos meteorológicos a escalas mucho mayores de lo que se imaginaba hace apenas unos años.

Vía ASU News

Más información: Growth and formaldehyde degradation of photoheterotrophic Methylobacterium within radiation fogs | mBio

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Publicado en: Contaminación

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