• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Publica tu artículo
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Privacidad
  • Cookies

EcoInventos

Tu blog de gadgets ecológicos

Telegram EcoInventos
  • Lo + Visto
  • Renovables
  • Energía solar
  • Fotovoltaica
  • Autoconsumo
  • Arquitectura
BLUETTI

Investigadores hongkoneses desarrollan el primer congelador elastocalórico que alcanza los -12 ℃ sin emitir gases de efecto invernadero

16 enero, 2026 Deja un comentario

3.7/5 - (3 votos)
¿Te interesa la sostenibilidad? Añade EcoInventos como fuente preferida para encontrar más fácilmente nuestros artículos en Google.
Añadir a Google

Nuevo dispositivo de congelación de HKUST logra cero emisiones y enfría hasta -12 ℃, ofreciendo una alternativa sostenible para la cadena de frío alimentaria y médica.

  • 🌍 Primer congelador elastocalórico sub‑cero, llega a –12 °C sin usar refrigerantes contaminantes.
  • 🔧 Usa aleación NiTi, fluido anticongelante y diseño tubular en cascada para alta eficiencia.
  • 🧪 En pruebas reales: cámara a –4 °C en 1 hora y agua congelada en 2 horas.
  • ⚡ Potencial para reducir 330 Mt de CO₂ al año si se adopta globalmente.

Nuevo congelador ecológico alcanza temperaturas bajo cero sin gases refrigerantes

La refrigeración suele ser invisible hasta que falla. Pero su impacto climático es enorme. Un equipo de investigadores de la Hong Kong University of Science and Technology (HKUST) ha dado un paso que podría cambiar esa ecuación: han desarrollado el primer dispositivo de congelación elastocalórica capaz de operar por debajo de 0 °C, alcanzando hasta -12 °C sin utilizar refrigerantes químicos ni sistemas de compresión tradicionales.

El trabajo, publicado en la revista Nature bajo el título Sub-zero Celsius Elastocaloric Cooling via Low-transition-temperature Alloys, traslada una tecnología que hasta ahora se limitaba al aire acondicionado a temperatura ambiente al terreno más exigente del frío industrial y doméstico: la congelación real, la de alimentos, vacunas, logística y laboratorios.

Mientras el planeta se calienta, la paradoja es clara. La demanda de frío crece, y con ella el consumo eléctrico y el uso de gases con alto potencial de calentamiento global (GWP). Supermercados, cámaras frigoríficas, transporte en frío, hospitales. Todo depende hoy de sistemas basados en compresión de vapor, una tecnología eficiente, sí, pero anclada a refrigerantes que contribuyen de forma directa al efecto invernadero cuando se fugan o se gestionan mal al final de su vida útil.

Aquí es donde entra en juego el llamado efecto elastocalórico.

En lugar de evaporar y condensar un gas, el sistema utiliza aleaciones con memoria de forma, materiales capaces de absorber y liberar calor cuando se comprimen y se relajan. Un proceso físico, sólido, casi mecánico. Sin gases. Sin circuitos presurizados. Sin emisiones directas.

HKUST presenta su congelador verde bajo cero, cero emisiones

El prototipo desarrollado por el equipo liderado por el profesor Sun Qingping, del Departamento de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial, combina tres avances que, juntos, rompen una barrera técnica que llevaba años resistiendo: lograr rendimiento estable en temperaturas negativas.

Desafíos y avance reciente en la refrigeración elastocalórica

Hasta ahora, la mayoría de dispositivos elastocalóricos funcionaban bien cerca de la temperatura ambiente. Pasar al territorio del hielo significaba perder eficiencia, capacidad térmica o estabilidad del material. El salto al sector de la congelación no era solo deseable, era estratégico: su tamaño de mercado es comparable al del aire acondicionado, pero con una huella climática todavía más sensible.

El equipo de HKUST resolvió ese cuello de botella combinando materiales, fluidos y arquitectura del sistema:

  • Aleación superelástica de níquel-titanio (NiTi). Utilizaron una aleación binaria con un contenido elevado de níquel (51,2 % atómico), ajustando su temperatura de transición para que siguiera funcionando con elasticidad y capacidad térmica incluso a -20,8 °C. En pruebas, alcanzó un cambio adiabático de temperatura de 16,3 °C alrededor de 0 °C y un rango funcional cercano a 48,5 °C. En términos simples: sigue “respirando calor” cuando otros materiales se vuelven rígidos e inútiles.
  • Fluido de transferencia resistente a la congelación. El sistema emplea una disolución acuosa de cloruro cálcico al 30 % en peso, con un punto de congelación lo bastante bajo como para mantenerse fluida en condiciones bajo cero. Además, su buena capacidad de “mojar” la superficie del metal mejora el intercambio térmico. Un detalle pequeño, pero clave para la eficiencia real.
  • Arquitectura tubular en cascada. El corazón del dispositivo es un regenerador formado por ocho módulos en serie, cada uno con tres tubos finos de NiTi. La relación superficie-volumen es muy alta, lo que acelera la transferencia de calor. Y lo más interesante: soporta 900 megapascales de presión sin colapsar, algo confirmado con tomografía por rayos X. Ingeniería de precisión, no solo ciencia de laboratorio.

Del banco de pruebas al mundo real

El prototipo de sobremesa, operando a 1 hercio, logró una diferencia térmica de 36 °C: partiendo de un entorno a 24 °C, alcanzó los -12 °C en el lado frío. Es la primera vez que se documenta oficialmente un rendimiento elastocalórico estable en ese rango.

Pero lo más relevante no ocurrió en el laboratorio.

El sistema se integró en un módulo de 1,0 × 0,5 × 0,5 metros y se probó al aire libre, con temperaturas ambientales entre 20 y 25 °C. En una cámara aislada, el aire interior bajó hasta -4 °C en una hora, y logró congelar 20 mililitros de agua en menos de dos horas. No es una fábrica de hielo, todavía. Pero sí una demostración de que el concepto funciona fuera del entorno controlado.

En términos de rendimiento energético, el dispositivo alcanzó una potencia específica de refrigeración de 1,43 vatios por gramo en condiciones ideales y un coeficiente de rendimiento (COP) teórico de hasta 3,4, una cifra competitiva frente a sistemas tradicionales, especialmente si se considera que aún está en fase experimental.

Perspectivas de futuro y visión experta

Para el profesor Sun, el siguiente paso ya no es solo científico, sino industrial. La colaboración con empresas del sector busca escalar la tecnología, reducir costes de las aleaciones y aumentar la densidad de potencia. El objetivo es claro: pasar de prototipos que congelan pequeños volúmenes a sistemas capaces de alimentar cámaras frigoríficas, supermercados o centros de distribución alimentaria.

Desde el Otto Poon Center for Climate Resilience and Sustainability, su director, el profesor Lu Mengqian, subraya un punto clave: las regulaciones internacionales sobre HFC se están endureciendo. La Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal ya marca un calendario de reducción global. Tecnologías como esta no solo son deseables, empiezan a ser necesarias para que la industria del frío tenga un futuro legal y ambientalmente viable.

Potencial

En el corto plazo, esta tecnología podría encontrar su sitio en aplicaciones sensibles al medio ambiente: conservación de vacunas en zonas sin acceso estable a refrigerantes, cámaras frigoríficas alimentadas por energía solar en áreas rurales, o instalaciones de investigación donde se busca minimizar la huella climática.

A medio plazo, el verdadero cambio estaría en la cadena alimentaria. Centros logísticos, mercados mayoristas y supermercados son nodos donde se concentra una enorme cantidad de sistemas de congelación funcionando 24 horas al día. Sustituir parte de esa infraestructura por sistemas sólidos, sin gases de efecto invernadero, reduciría emisiones de forma estructural, no solo simbólica.

Y a largo plazo, la idea de “frío limpio” podría integrarse en el diseño de edificios. Al igual que hoy se habla de arquitectura pasiva para el calor, podrían surgir espacios pensados para el frío sostenible: almacenes, hospitales y centros de datos con sistemas híbridos que combinen aislamiento, renovables y refrigeración elastocalórica.

No es una solución mágica. Pero sí una pieza nueva en un puzle que necesita, cada vez más, alternativas reales. El frío también tiene que descarbonizarse. Y esta vez, parece que alguien ha encontrado cómo hacerlo sin gases, sin humo y sin ruido. Frío, pero del bueno.

Más información: Sub-zero Celsius elastocaloric cooling via low-transition-temperature alloys | Nature

Canal de WhatsApp de EcoInventos

Publicado en: Eficiencia energética

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Transforman la góndola de un aerogenerador de 2 MW en una casa de 35 m² con placas solares y bomba de calor

De producir energía a tener una segunda vida: una enorme pieza eólica retirada demuestra hasta dónde puede llegar la reutilización en la economía circular.

Crean un sistema de refrigeración sin gases refrigerantes que mantiene 400 W durante un millón de ciclos sin degradarse

Una aleación con memoria de forma abre la puerta a equipos de climatización más duraderos, sin los fluidos habituales y con menor riesgo de fugas.

Residuos de madera podrían abaratar un 25 % la fibra de carbono sin renunciar a la resistencia exigida por la automoción

Lo que hoy queda como residuo en la industria de la madera podría acabar en coches más ligeros gracias a una nueva forma de fabricar fibra de carbono.

Crean un material hasta 10.000 veces más rígido que la silicona y que además aísla cinco veces mejor del calor

Una perovskita híbrida combina una conductividad térmica ultrabaja con gran rigidez y abre nuevas posibilidades para electrónica y aislamiento avanzado.

Estudiantes españoles diseñan una plataforma para cultivar alimentos en el mar utilizando solo agua salada y sol

Un sistema modular combina desalinización solar, hidroponía y microorganismos marinos para convertir el agua del océano en cultivos y aprovechar la salmuera.

Una ciudad repartirá 600 paneles solares usados para que sus vecinos construyan 300 instalaciones de balcón en un solo día y batir un récord mundial

La ciudad alemana de Freiburg im Breisgau y la asociación Balkonsolar e.V. intentarán batir su anterior récord de upcycling fotovoltaico.

Un agricultor inventa un filtro que devuelve la lluvia al subsuelo sin electricidad y ya se utiliza para recargar más de 15.000 pozos

Un agricultor indio crea un sistema que devuelve la lluvia a los acuíferos y ya se utiliza en miles de pozos.

Aerotermia y placas solares: cuándo compensa combinar ambas tecnologías en una vivienda

La unión de una bomba de calor con una instalación fotovoltaica puede reducir la energía comprada a la red y aumentar la autonomía de una vivienda. Sin embargo, para que la inversión tenga sentido, ambos sistemas deben dimensionarse a partir de las necesidades reales de la casa.

Disparan un láser contra plástico PET y cada pulso genera unos 10 billones de nanodiamantes ultrapuros

Investigadores del Helmholtz-Zentrum Dresden-Rossendorf y la Universidad de Rostock disparan pulsos láser de alta energía contra una película de PET de apenas 100 micrómetros. La onda de choque comprime brutalmente el carbono del plástico y forma nanodiamantes.

Un pueblo de 1.300 habitantes instala 9.222 paneles solares flotantes sobre su depósito de agua y evita ocupar 12 hectáreas de cultivo

La instalación de 6 MWp ya vierte a la red municipal; faltan potencia ac, generación observada, coste, tarifa y mediciones de evaporación y calidad del agua.

Puede revisar y cambiar sus preferencias de cookies con respecto a este sitio web en este enlace.

Copyright EcoInventos © 2026 - Aviso legal - Política de privacidad RGPD - Cookies