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Ingenieros de UC San Diego desarrollan un proceso que convierte las baterías gastadas de coches eléctricos en otras más potentes

2 julio, 2026 Deja un comentario

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Investigadores de UC San Diego desarrollan un método para reciclar baterías LFP y transformarlas en cátodos con mayor densidad energética.

  • 🔋 Reciclaje con mayor valor añadido.
  • ♻️ Transformación de baterías LFP agotadas en LMFP.
  • 🌍 Menor consumo de energía y menos residuos.
  • 🚗 Más autonomía potencial para futuros vehículos eléctricos.
  • 🏭 Proceso escalable para producción industrial.
  • ⚡ Impulso a la economía circular de las baterías.

Baterías de coches eléctricos con una segunda vida: un nuevo proceso las convierte en materiales aún más potentes

Un paso más allá del reciclaje tradicional de baterías

Las baterías de litio-ferrofosfato (LFP) se han convertido en una de las tecnologías más utilizadas en los coches eléctricos y en los sistemas de almacenamiento de energía renovable. Su éxito no es casual: ofrecen una elevada seguridad, una larga vida útil y prescinden de materiales críticos como el cobalto o el níquel, cuyo suministro presenta importantes retos ambientales y geopolíticos.

Sin embargo, su rápida expansión trae consigo una consecuencia inevitable. En los próximos años comenzarán a llegar al final de su vida útil millones de baterías LFP, lo que obliga a desarrollar soluciones capaces de recuperar sus materiales de forma eficiente y con el menor impacto ambiental posible.

En este contexto, un equipo de ingenieros de la Universidad de California en San Diego (UC San Diego) ha desarrollado un procedimiento que no se limita a reciclar las baterías agotadas. Da un paso más: convierte su material activo en un compuesto de mayor rendimiento energético, abriendo una nueva vía para aprovechar recursos que hasta hace poco se consideraban prácticamente agotados.

De una batería usada a un material de nueva generación

La mayoría de los procesos actuales de reciclaje buscan recuperar materias primas mediante tratamientos químicos agresivos o mediante hornos que trabajan a temperaturas muy elevadas. Aunque permiten recuperar parte del litio y otros elementos, requieren un importante consumo energético y generan emisiones y residuos que reducen parte del beneficio ambiental del reciclaje.

El nuevo método sigue una filosofía distinta. En lugar de descomponer completamente la batería para empezar desde cero, los investigadores aprovechan directamente la estructura del cátodo ya existente.

El proceso comienza desmontando las baterías al final de su vida útil. En su interior se encuentra una estructura enrollada, conocida en el sector como jelly roll, formada por capas muy compactas de materiales activos.

Tras desenrollarla, las láminas se cortan y se introducen en agua. Mediante una suave agitación mecánica, el material del cátodo se separa del soporte de aluminio, que también puede reciclarse por separado.

Una vez eliminada el agua, el material recuperado se seca y se tritura hasta obtener un polvo negro que constituye la base de la transformación posterior.

El secreto está en cambiar la química sin destruir el material

La innovación más interesante llega en la siguiente fase.

Los investigadores añaden litio, manganeso y sales de fosfato, ingredientes necesarios para fabricar un nuevo compuesto denominado fosfato de litio, manganeso y hierro (LMFP).

Este material despierta un enorme interés dentro de la industria porque combina varias ventajas muy atractivas. Mantiene buena parte de la seguridad y la estabilidad térmica propias de las baterías LFP, aunque consigue una mayor densidad energética, lo que permite almacenar más electricidad en el mismo espacio.

El reto consistía en que estos nuevos componentes no podían mezclarse directamente con el material original porque sus estructuras cristalinas eran incompatibles.

Para resolver el problema, el equipo diseñó un compuesto intermedio llamado fosfato de litio y manganeso (LMP). Esta fase intermedia comparte prácticamente la misma estructura cristalina que el material recuperado de la batería, permitiendo que ambos se integren de forma uniforme durante el calentamiento.

A medida que aumenta la temperatura, parte de los átomos de hierro son sustituidos progresivamente por átomos de manganeso hasta formar un nuevo material homogéneo con mejores prestaciones electroquímicas.

Durante esta transformación también aparece una fina capa de carbono alrededor de cada partícula, que mejora la conductividad eléctrica y ayuda a proteger el material durante miles de ciclos de carga y descarga.

Más capacidad energética sin renunciar a la seguridad

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que el nuevo material conserva muchas de las características que han convertido a las baterías LFP en una referencia dentro del mercado.

El LMFP ofrece una mayor capacidad de almacenamiento energético, aunque mantiene un comportamiento estable y seguro frente al calentamiento excesivo, uno de los aspectos más valorados por los fabricantes de vehículos eléctricos y de sistemas estacionarios de almacenamiento.

En otras palabras, el material obtenido mediante este proceso podría permitir fabricar baterías capaces de almacenar más energía sin recurrir necesariamente a químicas que utilizan mayores cantidades de metales críticos.

Un proceso pensado para llegar a la industria

Muchas investigaciones logran excelentes resultados en pequeñas muestras de laboratorio, aunque encuentran dificultades cuando llega el momento de fabricar grandes cantidades.

En este caso, el equipo demostró que su técnica funciona con baterías LFP procedentes de distintos fabricantes y que puede ampliarse hasta cantidades del orden de kilogramos, un paso importante hacia una futura aplicación industrial.

Además, el material obtenido fue probado tanto en pequeñas celdas experimentales como en celdas tipo pouch, similares a las utilizadas actualmente en numerosos vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético.

Los resultados mostraron un funcionamiento estable y consistente, lo que aporta confianza sobre la viabilidad de esta estrategia.

Aun así, los investigadores reconocen que todavía queda trabajo por delante. Entre sus próximos objetivos figura aumentar el rendimiento del proceso, optimizar la composición final del material y facilitar su integración en futuras líneas industriales de reciclaje.

Europa acelera la economía circular de las baterías

Este tipo de investigaciones llega en un momento especialmente relevante. La Unión Europea ha reforzado durante los últimos años la legislación sobre baterías con el objetivo de incrementar la recuperación de materiales estratégicos y reducir la dependencia de materias primas importadas.

El nuevo Reglamento europeo sobre baterías impulsa el reciclaje, establece objetivos de recuperación para elementos como el litio y exige una mayor trazabilidad durante todo el ciclo de vida de estos dispositivos.

Tecnologías como la desarrollada por UC San Diego encajan perfectamente con esta estrategia porque permiten mantener el valor de los materiales durante más tiempo, evitando que componentes todavía útiles terminen convertidos únicamente en materias primas básicas.

Potencial

El desarrollo de tecnologías de upcycling, capaces de transformar residuos en materiales con mejores prestaciones que los originales, representa uno de los cambios más prometedores dentro de la economía circular aplicada a las baterías.

Si procesos como este alcanzan la producción industrial, podrían disminuir la dependencia de nuevas explotaciones mineras, reducir las emisiones asociadas a la fabricación de acumuladores y aumentar la disponibilidad de materiales estratégicos para la transición energética.

Su aplicación también favorecería el despliegue de vehículos eléctricos, sistemas de almacenamiento para energía solar y eólica y redes eléctricas más flexibles, todo ello aprovechando recursos que ya existen y que, hasta hace poco, tenían un destino mucho menos valioso.

No resolverá por sí solo el desafío del reciclaje mundial de baterías. Pero marca una dirección muy interesante: convertir un residuo tecnológico en un recurso de mayor calidad. Y eso cambia bastante las reglas del juego.

Vía UC San Diego

Más información: Generating isomorphous intermediates overcomes synthesis barriers for scalable direct upcycling of LiFePO4 battery cathodes: Joule

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Publicado en: Vehículos Eléctricos, Almacenamiento de energía

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