
Telehandler híbrido de New Holland reduce hasta un 70% el consumo energético usando biogás de estiércol como extensor de autonomía.
- Telehandler híbrido alimentado con metano.
- Residuos agrícolas convertidos en energía útil.
- Autonomía ampliada sin depender del diésel.
- Ahorro en costes y menor huella climática.
- Tecnología pensada para granjas que ya producen biogás.
Manipulador telescópico híbrido alimentado con metano: cómo convertir los residuos de granja en energía para largas jornadas
El nuevo manipulador telescópico híbrido de New Holland aprovecha una batería de 70 kWh como base del sistema de propulsión y recurre a un motor térmico alimentado con metano para ampliar la autonomía cuando el trabajo se alarga. Todo, sin depender del diésel ni del gas convencional.
Biogás: un recurso que ya tienen muchas granjas
El concepto es sencillo: cuando el estiércol de cerdo, vacuno o aves se mezcla con restos de ensilado —hojas de maíz, hierba, incluso restos de alimentos compostados— se obtiene un sustrato perfecto para un digestor anaerobio. Allí, la materia orgánica se transforma en biogás, un combustible renovable con una huella de carbono muy inferior a la de los combustibles fósiles.

En muchas explotaciones medianas y grandes, esta producción ya es rutinaria. La infraestructura existe, se amortiza rápido y genera energía a un precio muy por debajo del mercado. Ese detalle cambia por completo las reglas. Una máquina capaz de funcionar con biogás no solo reduce emisiones: abarata cada hora de trabajo en campañas intensivas, donde la energía es uno de los costes que más pesan.
Un híbrido pensado para campañas largas
La vida en el campo no sigue un horario regular. La mayor parte del año se mueve en ciclos razonables de 4–6 horas. Pero cuando llega la cosecha, todo se vuelve extremo: se trabaja día y noche, sin pausas, con maquinaria que no puede fallar.

Ahí es donde los equipos puramente eléctricos muestran sus límites. Las baterías rinden muy bien en tareas intermitentes, pero los picos de demanda prolongados obligan a parar para recargar. Para evitarlo, algunas marcas han apostado por módulos energéticos intercambiables. New Holland opta por algo más clásico, pero más práctico: un sistema híbrido de autonomía extendida que combina electricidad y metano sin alterar la forma de trabajar de los agricultores.
La idea es mantener la potencia constante, reducir los tiempos muertos y permitir que la transición a tecnologías más limpias sea realista. Nada de experimentos raros: una evolución natural hacia equipos más eficientes sin sacrificar productividad.
La combinación: batería de 70 kWh + extensor de rango a metano
El corazón del sistema es una batería de iones de litio de 70 kWh, silenciosa y con par instantáneo, perfecta para el día a día: alimentación de accesorios, maniobras finas, trabajo en interiores y entornos donde el ruido molesta, como establos o zonas con animales jóvenes.

Cuando el trabajo se vuelve duro —levantamiento continuo, jornadas de invierno, o la locura de la campaña de cosecha— entra en juego el motor F28 de Fiat Powertrain modificado para operar con metano. No impulsa directamente las ruedas: simplemente mantiene la batería cargada para evitar paradas.
Los ensayos iniciales hablan solos:
- Hasta un 70 % menos de consumo energético frente a un equivalente diésel en pruebas controladas.
- Un 30 % más de rendimiento y autonomía útil en tareas agrícolas habituales.
- Menor vibración, menos piezas sometidas a desgaste y una respuesta más estable en maniobras repetitivas.
El resultado no es solo eficiencia. Es comodidad. Menos ruido para quien conduce y menos estrés para los animales alrededor. Una ventaja enorme en explotaciones ganaderas donde el ambiente importa.
Potencial
Las máquinas híbridas alimentadas con biogás representan una transición inteligente para el campo. No obligan a cambiar de golpe la infraestructura ni la manera de trabajar. Aprovechan algo que ya existe: los residuos generados por la propia actividad agrícola.
A medio plazo, si más explotaciones incorporan digestores y optan por maquinaria preparada para biometano, el sector podría:
- Reducir de forma notable su dependencia del diésel, especialmente en labores intensivas.
- Cerrar ciclos de energía dentro de la propia granja, un concepto clave en la agricultura circular.
- Aumentar la resiliencia económica ante fluctuaciones del mercado energético.
- Facilitar que tecnologías totalmente eléctricas se implanten cuando las baterías ofrezcan autonomías realmente competitivas.
No es una solución aislada ni la panacea, pero sí un paso firme hacia un modelo agrícola más limpio, más autónomo y mejor adaptado a los retos del clima y la economía rural.



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