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Nuevo estudio descubre que los microplásticos de colores aumentan 15,3 veces su efecto térmico, intensificando el calentamiento global

7 mayo, 2026 Deja un comentario

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Imagen: sashamol – Depositphotos.

Nuevo estudio calcula que microplásticos coloreados absorben hasta 74,8 veces más luz, actuando como un doble factor climático.

  • 🌍 Microplásticos en el aire → nuevo factor climático.
  • 🌡️ Retención de calor → hasta 1/5 del hollín.
  • 🎨 Colores oscuros → absorción solar mucho mayor.
  • 🌫️ Partículas invisibles → impacto global real.
  • ⚠️ Doble amenaza → calentamiento + alteración ciclos carbono.

Los microplásticos de colores podrían estar agravando el calentamiento global

Durante años, los microplásticos han sido tratados como un problema de contaminación física y química. Estaban en el agua, en los suelos, en los organismos vivos… incluso en el cuerpo humano. Pero ahora se abre un frente distinto: su papel en el sistema climático. Y no es menor.

Un estudio reciente publicado en Nature Climate Change pone cifras a algo que apenas se intuía: las partículas plásticas suspendidas en la atmósfera pueden retener casi una quinta parte del calor que atrapa el carbono negro (hollín), uno de los contaminantes más relevantes en el calentamiento global a corto plazo.

Los microplásticos están en todas partes

Los microplásticos y nanoplásticos (MNPs) nacen de la degradación lenta de productos cotidianos: envases, textiles sintéticos, neumáticos… Esa fragmentación genera partículas que van desde escalas nanométricas hasta varios milímetros.

Lo sorprendente ya no es su presencia —eso se da por hecho—, lo inquietante es su alcance: desde el agua potable hasta la nieve de la Antártida. Y ahora, con más evidencia, también en la atmósfera en concentraciones suficientes como para influir en el clima.

Aquí hay un detalle clave que cambia la narrativa: no todas las partículas se comportan igual.

El papel del color en la absorción de calor

Hasta hace poco, muchos modelos climáticos trataban los microplásticos como si fueran ópticamente neutros. Un error importante.

El nuevo enfoque ha demostrado que el color de las partículas determina cuánto calor absorben. Las partículas blancas o transparentes tienden a reflejar la radiación solar, pero las más oscuras —azules, rojas, negras— pueden absorber hasta 74,8 veces más energía que las no pigmentadas.

Ese exceso de energía no desaparece. Se transforma en calor en la atmósfera circundante. Y eso, sumado a escala global, empieza a pesar.

Este hallazgo conecta con algo conocido en climatología: el papel de los aerosoles. Igual que el polvo mineral o el carbono negro, los microplásticos entran en ese juego de interacción radiativa, modificando cómo la Tierra absorbe y devuelve la energía solar.

Cómo se ha medido este impacto

El estudio combina varias capas de análisis. Primero, mediciones de las propiedades ópticas de distintos plásticos coloreados. Después, modelos atmosféricos que estiman dónde se concentran estas partículas según el viento y el clima. Finalmente, todo se integra en un modelo de transferencia radiativa, capaz de calcular el efecto térmico neto.

El resultado: un forzamiento radiativo directo (DRF) de 0,039 W/m² a escala global. Puede parecer una cifra modesta, pero en climatología estos valores importan… y mucho. Para ponerlo en contexto, algunos gases o aerosoles con valores similares ya se consideran relevantes en el balance energético del planeta.

Además, el impacto no es uniforme. En regiones como el giro subtropical del Pacífico Norte, la contribución de estos microplásticos puede llegar a ser casi cinco veces superior a la del hollín local.

Una amenaza doble

El estudio no se queda en el calentamiento directo. Los investigadores hablan de una doble presión climática.

Por un lado, los microplásticos actúan como agentes de calentamiento al absorber radiación. Por otro, interfieren en los ciclos del carbono, aunque este segundo efecto todavía se está investigando. Hay indicios de que pueden alterar procesos biogeoquímicos, desde la formación de nubes hasta la actividad microbiana en océanos.

Es decir, no solo calientan. También pueden modificar cómo el planeta regula ese calor.

Qué impacto puede tener en el medio ambiente

El problema de fondo es acumulativo. Los microplásticos no se degradan fácilmente ni desaparecen del sistema. Se fragmentan, se redistribuyen y siguen interactuando con el entorno.

En términos ambientales, esto se traduce en varios efectos encadenados:

  • Alteración de la dinámica atmosférica local, especialmente en zonas con alta concentración de partículas.
  • Posible influencia en la formación de nubes, lo que podría afectar a patrones de lluvia.
  • Incremento del estrés térmico en ecosistemas ya vulnerables.
  • Interacción con otros contaminantes, amplificando su impacto.

Además, su presencia simultánea en aire, agua y suelo los convierte en un contaminante transversal. No hay compartimentos estancos. Lo que se emite en una ciudad puede acabar afectando a regiones remotas.

Más información: Yu Liu et al, Atmospheric warming contributions from airborne microplastics and nanoplastics, Nature Climate Change (2026). DOI: 10.1038/s41558-026-02620-1

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Publicado en: Contaminación, Cambio Climático

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