
Una innovadora tecnología utiliza materiales ultraporosos para extraer humedad del aire. Su potencial es enorme, pero el consumo energético plantea desafíos.
- 💧 Hasta 500 litros diarios: capacidad máxima anunciada por el fabricante.
- 🔬 Materiales MOF: estructuras microscópicas capaces de atrapar moléculas de agua presentes en el aire.
- ☀️ Funciona en ambientes secos: diseñada para operar incluso con una humedad relativa del 10 %.
- 🏠 Pensada para viviendas aisladas: especialmente aquellas que dependen de pozos o camiones cisterna.
- 🇪🇸 Presentada en Barcelona: sus primeras instalaciones comerciales están previstas para principios de 2027, principalmente en Baleares.
Una empresa británica ha presentado en Barcelona un sistema que utiliza materiales ultraporosos para capturar la humedad atmosférica y transformarla en agua potable. La tecnología promete funcionar incluso en condiciones de baja humedad, donde los generadores convencionales pierden buena parte de su eficacia.
Producir agua donde los pozos se están secando
La escasez de agua está dejando de ser un problema exclusivamente agrícola para convertirse en una amenaza directa para viviendas, negocios y comunidades que dependen de fuentes de abastecimiento cada vez menos fiables.
En lugares como Ibiza, numerosas propiedades situadas fuera de las redes municipales dependen de pozos privados o del suministro mediante camiones cisterna. Cuando disminuyen las reservas subterráneas, ambas alternativas pueden resultar insuficientes.
Fue precisamente esta situación la que impulsó al empresario Hashem Arouzi a desarrollar una solución diferente. Después de experimentar el agotamiento de los pozos de su propiedad en Ibiza, fundó una empresa con un objetivo: conseguir que una vivienda pudiera obtener agua directamente de la atmósfera.
El resultado es ARK, un generador atmosférico de agua desarrollado por la compañía británica Ahbstra, presentado oficialmente el 30 de julio de 2026 en Barcelona.
A diferencia de los equipos convencionales, que enfrían el aire hasta provocar la condensación del vapor de agua, ARK utiliza materiales avanzados capaces de capturar moléculas de agua incluso cuando la humedad ambiental es reducida.
La empresa asegura que su máquina puede producir hasta 500 litros de agua potable diarios, una cantidad que permitiría cubrir una parte importante de las necesidades domésticas de una vivienda de gran tamaño.
No obstante, esa cifra representa una capacidad máxima anunciada, no una producción garantizada en cualquier condición meteorológica.
Cómo funciona la tecnología que convierte el aire en agua
La innovación más importante de ARK no consiste simplemente en extraer humedad del ambiente. Esa posibilidad existe desde hace décadas mediante sistemas de condensación.
Su principal diferencia está en el uso de estructuras metalorgánicas, conocidas como MOF (Metal-Organic Frameworks), una familia de materiales que combina componentes metálicos y moléculas orgánicas para formar redes cristalinas extremadamente porosas.
Estos materiales poseen una superficie interna extraordinariamente elevada en relación con su masa. Sus diminutos poros pueden diseñarse para atraer determinadas moléculas, entre ellas las de agua.
El proceso de producción se desarrolla en varias etapas.
1. Captación del aire atmosférico
El equipo introduce aire exterior en un reactor que contiene millones de pequeños gránulos de material MOF.
Aunque el ambiente parezca completamente seco, normalmente sigue conteniendo vapor de agua. La cantidad disponible depende de la temperatura, la humedad relativa y las condiciones atmosféricas.
2. Captura de las moléculas de agua
Cuando el aire entra en contacto con el material poroso, las moléculas de agua quedan retenidas en su estructura mediante un fenómeno denominado adsorción.
A diferencia de la absorción, en la que una sustancia penetra en el volumen de otra, la adsorción implica la fijación de moléculas sobre superficies, incluidas las paredes internas de los poros.
La composición del MOF permite que esta captura se produzca incluso con humedades relativamente bajas.
3. Liberación de la humedad mediante calor
Una vez que el material ha capturado suficiente agua, el sistema modifica las condiciones térmicas para liberarla.
Este proceso, denominado desorción, permite recuperar el vapor de agua concentrado y preparar el material para un nuevo ciclo de captación.
La alternancia entre adsorción y desorción es fundamental para mantener una producción continuada.
4. Condensación y almacenamiento
El vapor liberado se enfría hasta transformarse en agua líquida.
Posteriormente, el agua debe acondicionarse para su consumo, mediante los tratamientos y controles sanitarios correspondientes, antes de almacenarse o distribuirse.
De esta manera, el sistema transforma humedad atmosférica dispersa en una fuente de agua utilizable.

Un reactor que mantiene las partículas en suspensión
Uno de los principales problemas de los generadores basados en MOF es conseguir que el material capture y libere agua con suficiente rapidez sin consumir cantidades excesivas de energía.
Para solucionarlo, Ahbstra ha desarrollado un sistema patentado denominado Suspended Particle Reactor, o reactor de partículas suspendidas.
En lugar de mantener el material adsorbente inmóvil, el dispositivo utiliza una corriente de aire para mantener sus gránulos en un estado fluidizado, con un comportamiento semejante al de un fluido.
Esta configuración favorece el contacto entre el aire y las partículas, mejora el intercambio de calor y masa y facilita los ciclos de captación y liberación del agua.
El material empleado en los primeros sistemas procede de la empresa especializada Promethean Particles, que suministra su tecnología ProMOF 1300, basada en MOF-303.
El avance consiste, por tanto, en combinar una química conocida por su capacidad para capturar humedad con un diseño de reactor pensado para trabajar a una escala comercial.
Los MOF adquirieron especial notoriedad después de que el Premio Nobel de Química de 2025 reconociera el desarrollo de estas estructuras metalorgánicas. Sin embargo, el reconocimiento científico no supone por sí mismo una validación del rendimiento comercial de ARK.
Cuánto cuesta producir 500 litros de agua al día
La tecnología tiene un inconveniente importante: su elevado precio y consumo energético.
Ahbstra comercializa inicialmente ARK por unas 150.000 libras esterlinas y estima un coste medio de producción de 0,20 libras por litro de agua.
En una instalación típica del sur del Mediterráneo, la compañía señala una demanda eléctrica aproximada de 10 kW.
Estas son sus principales características anunciadas:
| Característica | Datos de ARK |
|---|---|
| Producción máxima | 500 litros/día |
| Tecnología | Adsorción mediante MOF |
| Humedad mínima anunciada | 10 % |
| Potencia eléctrica típica | Aproximadamente 10 kW |
| Precio del equipo | 150.000 libras |
| Coste medio del agua declarado | 0,20 libras/litro |
| Primeras instalaciones | Principios de 2027 |
El consumo eléctrico, uno de los grandes desafíos
La potencia de 10 kW no debe confundirse con un consumo de 10 kWh diarios. La primera expresa la demanda eléctrica instantánea y la segunda, la energía consumida durante un periodo determinado.
Si el equipo funcionase durante 24 horas con una potencia media constante de 10 kW, consumiría:
- 240 kWh de electricidad al día.
- 0,48 kWh por litro, suponiendo una producción de 500 litros diarios.
- 87.600 kWh al año, manteniendo ese funcionamiento todos los días.
Se trata de un cálculo ilustrativo, no de un consumo específico verificado mediante ensayos independientes. El consumo real dependerá de los ciclos del reactor, las condiciones ambientales y la producción efectiva.
Para valorar su competitividad frente a otras tecnologías, sería necesario conocer cuántos kilovatios hora necesita realmente para producir cada metro cúbico de agua en diferentes condiciones climáticas.
¿Puede funcionar con energía solar?
La integración con energía fotovoltaica es una de las posibilidades más interesantes de esta tecnología, especialmente en regiones mediterráneas con abundante radiación solar.
De hecho, Ahbstra señala que algunos de sus primeros clientes están combinando ARK con instalaciones solares.
Sin embargo, una potencia de funcionamiento próxima a 10 kW representa una demanda considerable.
Por ejemplo, si una instalación necesitase suministrar 240 kWh diarios, y se asumiera una producción fotovoltaica media de 4 kWh diarios por cada kWp instalado, harían falta aproximadamente 60 kWp de paneles solares para cubrir esa energía en términos de balance diario.
Esta estimación no incluye pérdidas adicionales, variaciones estacionales ni almacenamiento eléctrico. Tampoco garantiza que el sistema pueda funcionar durante la noche sin baterías o conexión a la red.
Por ello, la solución podría resultar especialmente interesante cuando se combine con generación renovable, almacenamiento energético y estrategias de funcionamiento adaptadas a las horas de mayor producción solar.
Otra posibilidad que la empresa está explorando consiste en aprovechar calor residual de instalaciones industriales o centros de datos para facilitar la regeneración térmica de los materiales adsorbentes.
¿Es realmente una alternativa sostenible a los pozos y la desalación?
La extracción de agua atmosférica presenta ventajas ambientales potenciales, pero su sostenibilidad depende del contexto.
Una instalación autónoma puede reducir la dependencia de camiones cisterna, evitar determinadas infraestructuras de transporte y proporcionar agua sin extraerla directamente de acuíferos sobreexplotados.
Además, la compañía afirma que el agua producida está libre de microplásticos y sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS). Esta característica deberá respaldarse con controles analíticos y certificaciones adecuadas para cada mercado.
No obstante, producir agua a partir del aire exige energía. Su impacto ambiental depende especialmente del origen de esa electricidad, de la vida útil del equipo y de los materiales empleados.
También es importante recordar que la desalación de agua de mar y la generación atmosférica responden a necesidades diferentes.
Las plantas desaladoras centralizadas pueden suministrar grandes volúmenes de agua a poblaciones enteras. Los generadores atmosféricos, por el contrario, pueden tener más sentido en instalaciones aisladas, zonas sin conexión a redes de abastecimiento o lugares donde transportar agua resulte especialmente complicado.
Por tanto, ARK no debería interpretarse como un sustituto universal de la desalación, la reutilización de aguas depuradas o la mejora de las redes de distribución.
Su principal atractivo está en ofrecer una fuente complementaria y descentralizada de abastecimiento.
De Ibiza a otras regiones afectadas por la sequía
Los primeros clientes de Ahbstra se concentran principalmente en las Islas Baleares, donde la presión sobre los recursos hídricos se intensifica durante la temporada turística.
La empresa también identifica oportunidades en regiones áridas del suroeste de Estados Unidos, Oriente Medio, África, Australia y determinadas zonas de América del Sur y China.
Además de viviendas aisladas, la tecnología podría aplicarse en instalaciones industriales remotas, explotaciones mineras, obras de construcción y operaciones de ayuda humanitaria.
Sin embargo, para que estas aplicaciones sean viables será necesario reducir el tamaño de los equipos, mejorar su eficiencia energética y disminuir los costes de fabricación.
Ahbstra está ampliando su producción en Barcelona y desarrollando versiones de menor capacidad, aunque todavía no ha comunicado especificaciones comerciales completas de esos futuros modelos.

Una tecnología prometedora que todavía debe demostrar su rendimiento comercial
La llegada de ARK representa un paso interesante en la transición de los materiales MOF desde los laboratorios hacia aplicaciones comerciales de generación de agua.
Su principal aportación es demostrar una posible vía para utilizar materiales adsorbentes a una escala mucho mayor que la de numerosos prototipos experimentales.
Pero existen cuestiones importantes pendientes de verificar: la producción real durante periodos prolongados, el consumo eléctrico específico, el mantenimiento del reactor, la degradación del material adsorbente y el coste total del agua durante toda la vida útil de la instalación.
La prueba decisiva llegará con las primeras instalaciones comerciales previstas para 2027, cuando puedan evaluarse resultados de funcionamiento continuado en condiciones reales.
Si consigue reducir sus necesidades energéticas y su coste, esta tecnología podría convertirse en una herramienta útil para viviendas y comunidades que necesitan diversificar sus fuentes de abastecimiento.
En un contexto de sequías más frecuentes y presión creciente sobre los acuíferos, obtener agua del aire podría dejar de ser una curiosidad científica para convertirse en una alternativa práctica en determinados territorios.

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