• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Publica tu artículo
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Privacidad
  • Cookies

EcoInventos

Tu blog de gadgets ecológicos

Telegram EcoInventos
  • Lo + Visto
  • Renovables
  • Energía solar
  • Fotovoltaica
  • Autoconsumo
  • Arquitectura
BLUETTI

Reino Unido instala controladores electrónicos que liberan 350 MW de energía eólica atrapada por congestión en la red y ahorran £100 millones al año

14 diciembre, 2025 1 comentario

5/5 - (3 votos)
¿Te interesa la sostenibilidad? Añade EcoInventos como fuente preferida para encontrar más fácilmente nuestros artículos en Google.
Añadir a Google

Tecnología modular reduce cuellos de botella en la red eléctrica británica y evita emisiones al sustituir plantas de gas.

  • Cuellos de botella eléctricos.
  • Viento desaprovechado.
  • Soluciones rápidas, bajo coste.
  • Electrónica en lugar de hormigón.
  • Más renovables, sin nuevas líneas.

Tecnología puente para desbloquear la red eléctrica

Durante años, la red eléctrica del Reino Unido ha funcionado al límite. No por falta de energía limpia, sino por incapacidad para moverla a donde se necesita. En el norte, los parques eólicos escoceses han duplicado su producción en la última década. En el sur, donde se concentra la demanda, la electrificación del transporte, la calefacción y los centros de datos empuja el consumo al alza. Entre ambos puntos, una red pensada para otro tiempo.

La consecuencia es un flujo desequilibrado que satura los corredores de transmisión entre Escocia y el sur de Inglaterra. Las nuevas líneas están en proyecto, sí, pero llegarán tarde. Entre permisos, oposición local y obras, el horizonte realista se mueve entre tres y cuatro años, como mínimo. Mientras tanto, el sistema pierde eficiencia… y dinero.

En paralelo, el Gobierno británico ha fijado una hoja de ruta clara: más eólica y menos combustibles fósiles antes de 2030. No solo por clima, también por seguridad energética. El gas, gran parte importado por gasoductos submarinos, es vulnerable. La electricidad renovable local, no.

Congestión: cuando la red frena la transición

El problema no es nuevo, pero se ha vuelto estructural. Cuando la red se congestiona, los operadores deben limitar la producción renovable para evitar sobrecargas y mantener la estabilidad. Eso implica dos costes ocultos pero reales: compensar a los parques eólicos por no producir y arrancar centrales de gas en el sur para cubrir la demanda.

Solo en 2024, este mecanismo costó a los consumidores británicos 196 millones de libras, sin contar las emisiones asociadas al gas quemado innecesariamente. Energía limpia disponible, pero atrapada.

Ante esta urgencia, los operadores de red han optado por una vía pragmática: exprimir al máximo la infraestructura existente mediante tecnologías digitales y electrónica de potencia. Son las llamadas grid-enhancing technologies (GETs), tecnologías de mejora de red.

No sustituyen a las nuevas líneas. Pero ganan tiempo. Y mucho.

Cómo se está gestionando la congestión de la red

El Reino Unido se ha convertido en un laboratorio real para estas soluciones. Una de las más avanzadas son los controladores electrónicos de flujo, conocidos comercialmente como SmartValves. Su función es simple en concepto, sofisticada en ejecución: redirigir la electricidad desde líneas saturadas hacia otras con margen, en cuestión de milisegundos.

Instalados por primera vez hace cuatro años en el norte de Inglaterra, estos dispositivos han demostrado algo clave: pueden liberar suficiente capacidad como para sustituir una central de gas completa en momentos críticos. No generan energía, pero permiten que la renovable llegue a destino.

A ellos se suman otras herramientas:

  • Conductores avanzados, capaces de transportar más corriente sin necesidad de nuevas torres.
  • Dynamic Line Rating, sensores y modelos que ajustan la capacidad de las líneas en función del clima real, no de supuestos conservadores. Frío y viento significan más margen.
  • Software de optimización topológica, que reconfigura rutas eléctricas para aliviar puntos calientes.

Europa lidera este enfoque. Estados Unidos empieza a despertar. El Reino Unido, empujado por la urgencia, va un paso por delante.

Penwortham: una subestación como banco de pruebas

La subestación de Penwortham, cerca de Preston, es hoy uno de los nodos más observados del sistema eléctrico británico. No por su tamaño, sino por su ubicación: justo al norte del mayor cuello de botella del país, conocido como Boundary B7a.

Por este punto deberían circular hasta 13,6 gigavatios. En la práctica, se opera varios gigavatios por debajo por razones de seguridad. Cualquier fallo doble podría provocar sobrecargas en cascada.

Aquí entran en juego los SmartValves. Su papel principal es actuar como red de seguridad. Si una línea de 400 kV cae repentinamente en un día de fuerte viento, estos dispositivos añaden impedancia a líneas más débiles y empujan la energía hacia rutas más robustas. Resultado: se evita el apagón y se puede programar 350 megavatios adicionales de eólica de forma segura.

En números simples, pero contundentes: menos recortes de viento y menos gas encendido. El ahorro anual estimado supera los 100 millones de libras, con periodos de retorno de apenas unos años. En el mundo de las infraestructuras eléctricas, eso es casi inmediato.

De transformadores gigantes a electrónica modular

Antes de los SmartValves, Penwortham ya contaba con transformadores desfasadores de fase, una tecnología analógica potente pero lenta y voluminosa. Cada ajuste podía tardar más de diez minutos. Los nuevos dispositivos hacen lo mismo en milisegundos, ocupando una cuarta parte del espacio y sin partes móviles.

La clave está en la electrónica de potencia, heredera directa de décadas de desarrollo en transmisión en corriente continua (HVDC). Mediante condensadores y transistores de alta velocidad, los SmartValves sintetizan ondas eléctricas que imitan o compensan la impedancia natural de las líneas. Así controlan el flujo sin tocar físicamente la red.

Además, son modulares y reubicables. Si el cuello de botella se desplaza, la tecnología se mueve con él. Una flexibilidad impensable en infraestructuras tradicionales.

Exprimir la red… con cautela

A pesar de los resultados, los operadores avanzan con prudencia. No por falta de ambición, sino por respeto al sistema. Una red eléctrica es un ecosistema complejo. Dispositivos que reaccionan en milisegundos pueden interactuar entre sí de formas no previstas.

Todavía se investiga cómo coordinar múltiples controladores sin que entren en bucles de retroalimentación. También cómo integrar estas respuestas rápidas en salas de control donde las decisiones humanas siguen marcando el ritmo.

Hoy, por ejemplo, los datos de capacidad dinámica podrían actualizarse cada 15 minutos, pero se aplican cada 24 horas. Los SmartValves podrían actuar automáticamente, pero se activan de forma manual y aislada. Hay margen. Mucho.

Los modelos indican que operar dispositivos en pareja podría liberar 250 a 300 megavatios adicionales solo en el corredor B7a. Y más al sur, otros límites ya empiezan a tensarse. La transición energética avanza, y la red debe acompañarla.

Qué impacto puede tener

El efecto ambiental de estas tecnologías no es abstracto. Es directo. Cada megavatio de eólica que no se recorta es gas que no se quema. Emisiones evitadas. Menos dependencia exterior. Menor factura energética.

Además, al retrasar o reducir la necesidad de nuevas líneas, se minimiza el impacto sobre paisajes, biodiversidad y comunidades locales. No es eliminar el problema, pero sí gestionarlo con inteligencia mientras llegan las soluciones estructurales.

También hay un efecto sistémico: redes más flexibles permiten integrar más renovables variables sin recurrir a respaldo fósil constante. Eso acelera la descarbonización real, no solo sobre el papel.

Vía spectrum.ieee.org

Más información: National Grid y Smart Wires buscan reducir los cuellos de botella de la red con una herramienta de software innovadora | Cuadrícula Nacional

Canal de WhatsApp de EcoInventos

Publicado en: Eficiencia energética

Interacciones con los lectores

Comentarios

  1. Dannier dice

    14 diciembre, 2025 a las 13:37

    me gustaría aprender más y si es posible trabajar para ustedes

    Responder

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Convierten cáscaras de ajo en un sensor que genera su propia electricidad para detectar cuándo se abre una puerta

Convierten cáscaras de ajo en un sensor que genera hasta 400 voltios y avisa al móvil cuando alguien abre una puerta.

Cómo hacer un terrario eterno paso a paso: plantas, capas y cuidados para que dure años

Puedes aprender a hacer un terrario eterno con sencillas instrucciones. Reutiliza los botes de vidrio que tienes por casa y regala plantas.

75 estudiantes construyen desde cero una mini casa autosuficiente que funciona con energía solar y eólica

Un proyecto escolar convierte la construcción real en un laboratorio de sostenibilidad, combinando vivienda asequible, eficiencia energética y formación técnica.

Crean un robot que cae como una semilla de arce y, al tocar el agua, convierte sus alas en velas para navegar solo

Inspirado en la naturaleza, ALBATROSS puede desplegarse desde el aire y desplazarse de forma autónoma sobre el agua aprovechando el viento y con solo tres actuadores.

Vive aislado de la red y construye su propio sistema para recoger lluvia: una sola tormenta le aporta más de 37.800 litros

Una solución ingeniosa convierte tejados, cisternas y materiales reutilizados en una enorme reserva de agua para afrontar los periodos secos.

Una estudiante convierte las cáscaras de plátano de su comedor escolar en un acolchado que reduce hasta un 53 % las malas hierbas

Aprovecha un residuo cotidiano para crear un bioplástico agrícola que conserva la humedad y mantiene el suelo hasta 3 °C más fresco.

Los paneles solares que se conectan directamente a un enchufe arrasan en Reino Unido: se agotan dos veces en menos de un mes

La energía solar enchufable despega con fuerza: cuesta desde 450 libras, alcanza hasta 800 W y abre el autoconsumo a pisos e inquilinos.

Construyen el aerogenerador más alto del mundo: 365 metros, más que la Torre Eiffel, para aprovechar los fuertes vientos de las alturas

Una innovadora torre eólica alemana busca producir mucha más electricidad accediendo a corrientes más rápidas y constantes sin ocupar nuevos terrenos.

Un pequeño robot agrícola funciona con energía solar y consigue sembrar con hasta un 98,8 % de precisión

Una sembradora compacta combina robótica y fotovoltaica para colocar casi 99 de cada 100 semillas correctamente y reducir el consumo energético en el campo.

Cáscaras de arroz y neumáticos usados: así fabrican las nuevas ruedas de los coches de Fórmula E

Bridgestone lleva la economía circular a la competición eléctrica con un 65 % de materiales reciclados y renovables y procesos de fabricación más sostenibles.

Puede revisar y cambiar sus preferencias de cookies con respecto a este sitio web en este enlace.

Copyright EcoInventos © 2026 - Aviso legal - Política de privacidad RGPD - Cookies