
Investigadores de Leeds logran teñir poliéster usando agua con gas, reduciendo drásticamente el impacto ambiental.
- 90 % menos químicos en el teñido de poliéster.
- 40 % menos agua.
- Tecnología basada en agua carbonatada.
- Facilita el reciclaje textil.
- Compatible con maquinaria existente.
- Potencial de impacto global en la industria textil.
Una revolución silenciosa en el color de la ropa
Una startup nacida en la Universidad de Leeds ha desarrollado SwitchDye, una técnica que promete reducir drásticamente la huella ambiental del teñido de poliéster. Con 90 % menos químicos tóxicos y 40 % menos agua, esta innovación pone en jaque uno de los procesos más contaminantes de la industria textil.
Hoy en día, el poliéster representa más del 50 % de la producción global de fibras. Es barato, duradero y omnipresente, pero también una pesadilla ambiental: tarda siglos en degradarse y su teñido es responsable de una gran parte de la contaminación del agua dulce a nivel mundial. Cada año, miles de millones de litros de aguas residuales cargadas de productos químicos salen de fábricas textiles sin un tratamiento adecuado.
El equipo de SwitchDye propone una solución disruptiva: modificar el comportamiento del tinte dentro de la fibra usando algo tan simple como agua con gas. Al inyectar una pequeña cantidad de agua carbonatada en el baño de tinte, se activa una reacción que permite una mejor penetración y posterior eliminación del color. Es decir, no solo tiñe con menos impacto, sino que también facilita el reciclaje textil.
Y lo más interesante: todo esto sin cambiar la maquinaria actual. Esta compatibilidad es clave para la adopción masiva del método.
Teñido que contamina menos… y recicla mejor
Uno de los grandes retos del reciclaje de ropa es la eliminación del color en las prendas sintéticas. Los tintes tradicionales se adhieren fuertemente a las fibras, lo que complica su reutilización. Con SwitchDye, el tinte puede retirarse de forma más limpia, lo que abre la puerta a un reciclaje textil verdaderamente circular.
Esto no es teoría. En los laboratorios del Leeds Institute of Textiles and Colour (LITAC), el equipo ha probado durante años la durabilidad, intensidad de color y estabilidad del proceso. Y los resultados han sido sólidos: cumple o supera los estándares industriales, incluso en fibras como nylon o elastano.
El proyecto se mueve rápido. En los próximos seis meses, el equipo espera cerrar una primera ronda de inversión y comenzar pruebas en máquinas de teñido a escala industrial. El objetivo: demostrar que la sostenibilidad no está reñida con la productividad ni la calidad.
Un modelo de colaboración que funciona
SwitchDye es fruto de una colaboración entre químicos, diseñadores y expertos en sostenibilidad. La tecnología nació como tesis doctoral de Nathaniel Crompton, ahora CEO de la empresa. Junto a él, están Harrison Oates como CTO, y los profesores Richard Blackburn y Chris Rayner, con décadas de experiencia combinada en química verde y materiales sostenibles.
Este enfoque interdisciplinar ha sido clave para dar con una solución que no se queda en el laboratorio, sino que piensa en la realidad de las fábricas, en los costes del sector y en los desafíos climáticos globales.
No es casualidad que esta investigación haya sido apoyada por el Engineering and Physical Sciences Research Council (EPSRC) del Reino Unido, que ve en este tipo de proyectos la semilla de una industria más limpia y responsable.
Potencial
El impacto de tecnologías como SwitchDye va mucho más allá del teñido textil:
- Reduce la presión sobre los recursos hídricos, especialmente en países donde la industria textil agota acuíferos y contamina ríos.
- Disminuye el uso de químicos peligrosos, lo que protege tanto a los trabajadores como a las comunidades cercanas a los centros de producción.
- Facilita el reciclaje de prendas, un paso crucial para combatir el modelo de “usar y tirar” de la moda rápida.
- Permite adaptar procesos sin grandes inversiones, lo que favorece su adopción en países en vías de desarrollo.
- Contribuye a una economía circular real, donde los residuos textiles se convierten en nuevos recursos.
En un mundo que necesita reducir sus emisiones y su consumo de recursos naturales con urgencia, tecnologías como SwitchDye no son opcionales, son necesarias. El futuro de la moda debe ser limpio, eficiente y reciclable. Y esta vez, el color puede ser parte de la solución, no del problema.
Más información: www.switchdye.co.uk



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