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Construye un concentrador solar casero que sigue al Sol y genera hasta 630 W de calor útil: lo utiliza para tratar tierra, destilar agua y obtener sal marina

24 octubre, 2026 Deja un comentario

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Un inventor canadiense transforma materiales reciclados en una máquina capaz de aprovechar el calor solar para mejorar su huerto. Sus experimentos sorprenden.

  • ☀️ Hasta 630 W de potencia térmica estimada: el concentrador calentó 10 kg de agua durante una prueba realizada por su inventor.
  • 🔄 Seguimiento solar automático: un mecanismo que combina aire, agua, flotadores y piezas de ventiladores reutilizados permite mantener el reflector orientado hacia el Sol.
  • 🌱 Aplicación agrícola: Brian utiliza el calor para tratar tierra con vapor y reducir la aparición de malas hierbas en su huerto.
  • 💰 Unos 360 dólares canadienses: es la estimación de coste facilitada por el inventor, sin incluir determinados materiales recuperados ni toda la estructura.
  • ⚡ Consumo eléctrico reducido: el sistema de seguimiento necesita aproximadamente 73 Wh durante una jornada de funcionamiento, según los datos proporcionados.
  • 🛠️ Diseño abierto: el inventor ha publicado instrucciones y medidas para que otras personas puedan experimentar con su construcción.

Un inventor canadiense ha desarrollado un concentrador solar casero capaz de seguir el movimiento del Sol y aprovechar su energía para realizar tareas tan diferentes como tratar tierra de cultivo con vapor, destilar agua, deshidratar alimentos o producir sal marina. El dispositivo, denominado Sun Scoop, está construido con materiales económicos y componentes reutilizados. En una de sus pruebas, su creador calculó que transfería aproximadamente 630 W de potencia térmica al agua, sin utilizar combustibles para generar ese calor.

Detrás del proyecto está Brian White, un inventor residente en Victoria, en la Columbia Británica (Canadá), que ha compartido con EcoInventos los detalles de su construcción, sus experimentos y los resultados obtenidos durante más de un año de utilización.

Una alternativa casera a los concentradores solares convencionales

El proyecto nació de una idea relativamente sencilla: construir un reflector capaz de concentrar la radiación solar en un punto y mantener esa concentración durante varias horas sin necesidad de orientar manualmente el dispositivo.

Brian comenzó desarrollando modelos a escala 1:5 a principios de 2025. Después de experimentar con distintas configuraciones, construyó el primer Sun Scoop funcional en abril de ese mismo año.

El resultado es un concentrador solar térmico con una superficie reflectante ligeramente inferior a 1,5 m².

Su diseño recuerda a los reflectores Scheffler, empleados para concentrar energía solar y producir calor, pero introduce una diferencia importante.

Mientras que los reflectores Scheffler modifican su geometría para compensar los cambios estacionales de la posición solar, Sun Scoop mantiene una superficie reflectante rígida y ajusta su inclinación según la declinación del Sol.

Esta solución simplifica determinados aspectos de la construcción y permite utilizar materiales relativamente accesibles.

El reflector está formado por segmentos anulares unidos sobre una base de plástico ABS, recubiertos con material reflectante. La estructura principal está fabricada con madera recuperada de palés, aunque su inventor considera que una versión metálica sería más resistente y estable.

Cómo consigue seguir el movimiento del Sol sin instalar motores en el reflector

Una de las características más originales de Sun Scoop es su mecanismo de seguimiento.

El concentrador utiliza una montura ecuatorial, cuyo eje principal se dispone paralelo al eje de rotación terrestre. Esta configuración permite compensar el movimiento aparente del Sol mediante una rotación de aproximadamente 15 grados por hora.

En lugar de instalar un motor directamente sobre el reflector, Brian desarrolló un sistema que combina componentes mecánicos, neumáticos e hidráulicos.

El funcionamiento se basa en varios elementos:

  1. Un motor síncrono de baja potencia acciona un mecanismo de temporización instalado en un cobertizo.
  2. Un sistema de flotadores y conductos regula progresivamente la presión del aire.
  3. Una pequeña bomba de acuario proporciona el aire necesario para el mecanismo.
  4. Una bomba de elevación por aire impulsa agua hacia una rueda hidráulica.
  5. La rueda acciona un cabrestante que hace girar lentamente el reflector.

Para construir el cabrestante, Brian reutilizó componentes de un ventilador antiguo y pequeños recipientes de plástico que funcionan como cangilones.

El sistema incorpora temporizadores que regulan los intervalos de funcionamiento y permiten ajustar la velocidad de giro.

Su desarrollo no fue inmediato. El inventor tuvo que modificar repetidamente los tiempos de funcionamiento hasta conseguir que el mecanismo completara exactamente el recorrido previsto y recuperara su posición inicial para la siguiente jornada.

Aunque no existen motores instalados sobre el reflector, el seguimiento sí necesita electricidad.

Según las mediciones y estimaciones facilitadas por Brian, la bomba de aire consume unos 3,5 W cuando está funcionando, mientras que el motor síncrono utiliza 4 W durante sus intervalos de actividad.

Sumando los temporizadores, el consumo estimado ronda los 73 Wh por jornada, dependiendo de las horas de funcionamiento.

Se trata de un consumo eléctrico relativamente pequeño, aunque debe distinguirse de un sistema completamente autónomo o que funcione exclusivamente mediante energía solar.

Una prueba de calentamiento permitió estimar 630 W de potencia térmica

Para conocer el rendimiento de su concentrador, Brian realizó varias pruebas calentando agua.

Las primeras mediciones tuvieron que descartarse porque descubrió que uno de sus termómetros digitales proporcionaba resultados incorrectos.

Posteriormente repitió el ensayo con otro instrumento de registro de temperaturas.

En esa prueba utilizó 10 kg de agua, pesados con una báscula de cocina, y registró cómo aumentaba su temperatura mientras recibía la energía concentrada por el reflector.

Según la gráfica obtenida, la temperatura del agua aumentaba aproximadamente 0,015 °C por segundo.

Aplicando la capacidad calorífica específica del agua, el resultado fue:

10 kg × 4.200 J/(kg·°C) × 0,015 °C/s = 630 W

Esta cifra representa la potencia térmica media estimada que recibió el agua durante el intervalo analizado.

No equivale necesariamente a la potencia máxima del dispositivo ni a su producción constante durante toda una jornada.

El rendimiento real depende de factores como la radiación solar directa, la posición del Sol, la limpieza de la superficie reflectante, las condiciones atmosféricas y las pérdidas de calor del recipiente.

Además, se trata de un ensayo realizado por el propio inventor, sin una certificación independiente.

Aun con estas limitaciones, el resultado muestra que un concentrador solar de fabricación casera puede aprovechar una cantidad considerable de energía térmica para aplicaciones prácticas.

Su principal aplicación no es cocinar: utiliza el calor solar para tratar tierra con vapor

Aunque Sun Scoop puede funcionar como cocina solar, Brian dedica buena parte de su tiempo a una aplicación menos habitual: el tratamiento térmico del suelo de su huerto.

El procedimiento consiste en introducir tierra en un recipiente preparado para que el vapor de agua caliente atraviese el material.

El objetivo es reducir la presencia de semillas de malas hierbas y determinados organismos patógenos sensibles al calor.

En sus experimentos, Brian ha llegado a utilizar temperaturas superiores a 95 °C en determinadas zonas del recipiente.

Posteriormente distribuye la tierra tratada sobre sus bancales, formando una capa superficial de aproximadamente 9 cm de espesor.

Según explica, esta técnica ha reducido notablemente la aparición de malas hierbas en su jardín.

Inicialmente utilizaba capas más profundas, pero decidió experimentar con una cobertura superficial para conservar el suelo subyacente sin tratar y facilitar su recolonización biológica.

El resultado le sorprendió.

Esperaba que las lombrices y otros procesos naturales acabaran trasladando semillas hacia la superficie y que las malas hierbas reaparecieran rápidamente. Sin embargo, afirma que su presencia ha sido mucho menor de lo previsto.

¿Cuánta tierra ha conseguido tratar?

Brian calcula que durante 2026 ha preparado algo más de 2,1 m³ de tierra, a partir de las dimensiones de los bancales y la profundidad de las capas utilizadas.

También ha tratado tierra destinada a macetas y otras zonas de cultivo.

Inicialmente estimó que había procesado alrededor de cuatro toneladas en total, pero posteriormente revisó sus cálculos utilizando mediciones de volumen y densidad aparente.

Por tanto, la cifra debe considerarse aproximada.

El tratamiento térmico del suelo no está exento de inconvenientes. El calor puede afectar tanto a organismos perjudiciales como a microorganismos beneficiosos, por lo que no debe confundirse con una mejora universal de la fertilidad.

La eficacia depende de la temperatura alcanzada, la duración del tratamiento y las características del suelo.

En una prueba anterior, las lechugas cultivadas en tierra tratada pesaron casi un 24 % más

Uno de los experimentos agrícolas más interesantes de Brian se realizó en septiembre de 2024, antes de construir Sun Scoop.

En aquel momento utilizaba un reflector solar anterior, menos eficiente, con el que necesitaba prácticamente todo un día para tratar unos 7 litros de tierra.

Preparó una jardinera y cubrió una parte con tierra tratada mediante vapor. Como no disponía de suficiente material, completó la otra mitad con tierra sin tratar.

Después plantó lechugas en ambas zonas.

Transcurridas unas semanas, observó diferencias en el desarrollo de las plantas: las lechugas cultivadas sobre tierra tratada parecían más altas y presentaban un color verde más intenso.

También aparecieron más malas hierbas en la parte sin tratar.

Para realizar una comparación, seleccionó dos superficies de igual tamaño y pesó las lechugas cosechadas.

Los resultados fueron:

Tipo de sueloPeso de las lechugas
Tratado con vapor57 g
Sin tratar46 g
Diferencia relativa+23,9 %

Brian decidió comunicar inicialmente una mejora aproximada del 20 %, al considerar que las características de la prueba no justificaban presentar una cifra excesivamente precisa.

Es importante señalar que no se trató de un ensayo científico controlado ni de una prueba realizada con Sun Scoop.

La comparación resulta interesante como observación preliminar sobre el tratamiento térmico del suelo, pero no permite asegurar que el procedimiento aumente la productividad agrícola en cualquier circunstancia.

Desde destilar aceites esenciales hasta obtener sal marina

El tratamiento del suelo no es la única aplicación que Brian ha experimentado con su concentrador.

También ha utilizado el calor solar para deshidratar frutas y plantas aromáticas, preparar alimentos y realizar destilaciones.

Destilación de agua y aceites esenciales

Para estas pruebas utilizó un alambique comercial de aproximadamente 12 litros, cuya base pintó de negro para favorecer la absorción de la radiación concentrada.

El dispositivo consiguió una producción aproximada de 6 ml de destilado por minuto, equivalente a unos 360 ml por hora si se mantiene ese ritmo.

Brian experimentó con hinojo, menta y restos de poda de distintas plantas.

Para refrigerar el condensador utilizó un depósito de unos 200 litros de agua, haciendo circular el agua más caliente hacia la parte superior y tomando agua más fría de la zona inferior.

De esta manera pudo reutilizar el agua de refrigeración en lugar de mantener un suministro continuo de agua nueva.

La pequeña bomba utilizada en ese circuito consumía aproximadamente 8 W.

El inventor considera que podría mejorar el rendimiento incorporando aislamiento térmico al alambique, aunque decidió mantener la configuración sencilla para demostrar que el sistema funcionaba.

También ha probado a producir sal a partir de agua de mar

En octubre de 2026, Brian añadió una nueva aplicación a su lista de experimentos.

Recogió aproximadamente 4 litros de agua de mar en una ensenada próxima a su localidad y comenzó a evaporarla utilizando el concentrador solar.

Su objetivo era comprobar si podía obtener sal marina sin recurrir a combustibles ni a una resistencia eléctrica para aportar el calor de evaporación.

Tomando como referencia una salinidad aproximada de 35 g por litro, cuatro litros de agua de mar podrían contener alrededor de 140 g de sales disueltas.

Sin embargo, esa cantidad es una estimación teórica y no debe confundirse con una producción final pesada y verificada.

Las condiciones meteorológicas dificultaron el experimento. Brian tuvo que repartir el proceso entre varias jornadas y añadir pequeñas cantidades de agua conforme avanzaba la evaporación.

El resultado quedó documentado en un vídeo publicado por el propio inventor.

La experiencia demuestra otra posible aplicación del concentrador, aunque la sal obtenida mediante un procedimiento casero no debería destinarse al consumo alimentario sin comprobar previamente su calidad y la posible presencia de contaminantes.

Cuánto cuesta construir Sun Scoop

Una de las ventajas del proyecto es que utiliza materiales disponibles comercialmente y otros recuperados.

Entre sus componentes principales destacan una lámina de plástico ABS, película reflectante, rodamientos, madera de palés, tubos, flotadores, temporizadores y piezas reutilizadas de ventiladores.

Brian estima que ha invertido alrededor de 360 dólares canadienses, sin incluir determinados elementos estructurales que obtuvo gratuitamente.

Esta cifra debe interpretarse como una aproximación personal, ya que el desglose detallado de los componentes facilitado en sus correos contiene importes que no coinciden exactamente con el total estimado.

Además, parte de los materiales fueron recuperados sin coste.

Por ejemplo, consiguió gratuitamente un tubo metálico utilizado como soporte, barras de acero y madera de palés.

También aprovechó componentes de ventiladores de segunda mano.

El inventor reconoce que el mecanismo de temporización es una de las partes que más encarecen el proyecto.

Considera que una futura versión podría utilizar un sistema electrónico más sencillo o componentes específicamente diseñados para funcionar en exteriores.

Esto permitiría eliminar parte de los tubos y recipientes empleados actualmente en el mecanismo neumático.

No obstante, las posibles reducciones de coste todavía son propuestas de mejora, no resultados demostrados en una segunda unidad.

Qué cambiaría su inventor si construyera otro concentrador

Después de utilizar Sun Scoop durante más de un año, Brian ha identificado varias mejoras.

La primera sería sustituir la estructura de madera por una metálica.

El metal ofrecería mayor rigidez y estabilidad dimensional, especialmente en condiciones de humedad.

También modificaría el sistema de ajuste estacional para permitir correcciones más sencillas en la inclinación del reflector.

Durante el primer año, las lluvias provocaron pequeñas deformaciones en los brazos de madera, alterando ligeramente la posición del foco.

Otro aspecto importante es la alineación de los rodamientos. Brian recomienda incorporar puntos de regulación para corregir posibles desviaciones durante el montaje.

También cambiaría la manera de aprovechar la lámina de plástico ABS.

En el primer modelo utilizó aproximadamente dos tercios de una plancha de 1,22 × 2,44 m. Ahora considera que podría obtener dos reflectores ligeramente más pequeños si optimizara el diseño y la distribución de las piezas.

Finalmente, recomienda construir primero un prototipo a escala 1:5.

Un modelo de esas dimensiones permite detectar problemas geométricos y mecánicos utilizando aproximadamente una veinticincoava parte de la superficie de material del modelo original, suponiendo una reducción proporcional de todas sus dimensiones.

Un concentrador solar que puede superar los 500 °C exige precauciones

La sencillez de sus materiales no significa que Sun Scoop sea un dispositivo inofensivo.

Brian advierte de que la radiación concentrada puede generar temperaturas superiores a 500 °C en determinadas condiciones.

Por ello recomienda proteger especialmente cualquier elemento de madera que pueda recibir luz concentrada.

El riesgo de incendio es real si la radiación alcanza accidentalmente materiales combustibles.

También es necesario evitar mirar directamente los reflejos concentrados, mantener alejados a niños y animales, utilizar recipientes adecuados para altas temperaturas y no abandonar el equipo mientras está funcionando.

El diseño y la estabilidad de la estructura son igualmente importantes, especialmente cuando el reflector está sometido al viento.

Los planos y experiencias del inventor constituyen una referencia para aficionados con conocimientos técnicos, pero no sustituyen una evaluación de seguridad de una instalación concreta.

Un proyecto abierto que busca nuevos constructores

Brian ha compartido públicamente el proceso de desarrollo de Sun Scoop y las instrucciones de construcción a través de Instructables.

También ha elaborado medidas para fabricar distintas configuraciones de reflector utilizando segmentos anulares, con alternativas de siete y once piezas.

Por el momento, no tiene constancia de que otras personas hayan construido una réplica completa de su diseño.

Sin embargo, ha mantenido contacto con un profesor relacionado con la investigación solar térmica en Sudáfrica e India que ha mostrado interés en el proyecto.

La intención de Brian es que otras personas puedan estudiar el sistema, reproducirlo y desarrollar mejoras.

Su experiencia también demuestra que la innovación práctica no siempre depende de materiales avanzados o sistemas electrónicos complejos.

En ocasiones, una combinación de componentes recuperados, experimentación y conocimientos de mecánica permite encontrar soluciones útiles para aprovechar un recurso tan abundante como la radiación solar.

Sun Scoop todavía tiene limitaciones: necesita electricidad para el seguimiento, su rendimiento depende de las condiciones meteorológicas y algunos de sus resultados proceden de pruebas personales que requieren mayor validación.

Pero su principal aportación es mostrar cómo un concentrador solar construido por un particular puede utilizarse para mucho más que cocinar, abriendo posibilidades para la experimentación agrícola, la destilación y otros usos del calor solar a pequeña escala.

Más información sobre el proyecto:

  • Sun Scoop: instrucciones de construcción en Instructables
  • Diseño y desarrollo del reflector solar
  • Vídeos originales de Brian White en YouTube
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Publicado en: Energía solar, Proyectos DIY

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