
Inventor integra dos e-bikes en un coche solar de cuatro ruedas motrices que logra 300 W de carga y hasta 100 km de autonomía.
- 🔋 Energía solar integrada en movilidad ligera.
- 🚲 Reutilización de bicicletas eléctricas.
- ☀️ Hasta 100 km en condiciones óptimas.
- ⚙️ Tracción total con motores de 1.000 W por rueda.
- 🚗 Velocidad cercana a 48 km/h.
- 🛠️ Ingeniería accesible, enfoque DIY.
Un coche solar construido a partir de bicicletas eléctricas alcanza casi 48 km/h
Durante años, el desarrollo de un coche solar realmente práctico ha sido una especie de promesa constante que nunca termina de cumplirse. La tecnología avanza, sí, pero cuando se trata de mover vehículos de tamaño convencional con energía solar directa, el reto sigue siendo enorme. La densidad energética de los paneles solares actuales limita mucho su uso en automoción a gran escala.

Aun así, hay quien decide no esperar a que la industria dé el salto definitivo. Y ahí es donde aparecen propuestas como la de Simon Sörensen, que ha demostrado algo interesante: con creatividad y conocimientos técnicos básicos, es posible construir soluciones funcionales a pequeña escala. No perfectas. Pero sí útiles.
Su proyecto parte de una idea sencilla —casi intuitiva—: aprovechar la tecnología ya existente en bicicletas eléctricas. Motores, baterías, controladores… todo eso ya está optimizado, probado y disponible. Reutilizar en lugar de reinventar. Y eso, en términos de sostenibilidad, tiene mucho sentido.
Ingeniería accesible con resultados sorprendentes
El vehículo se construye sobre un chasis tubular de acero, donde se integran los sistemas de propulsión extraídos de dos bicicletas eléctricas. Cada rueda incorpora un motor de buje de 1.000 W, lo que permite algo poco habitual en este tipo de proyectos: tracción configurable. Puede funcionar como tracción delantera, trasera o incluso total.

Este detalle no es menor. La tracción total mejora la estabilidad y el agarre, especialmente en pendientes o terrenos irregulares. Algo clave si se quiere que este tipo de vehículos no se limiten a entornos urbanos perfectamente asfaltados.
La dirección utiliza la geometría Ackermann, un sistema con más de 200 años de historia que sigue siendo fundamental en vehículos modernos. Permite que las ruedas giren con diferentes ángulos en curvas, reduciendo desgaste y mejorando la precisión. Que aparezca en un proyecto casero dice bastante del nivel técnico alcanzado.
Energía solar como apoyo real, no simbólico
En la parte superior del vehículo se instalan tres paneles solares ligeros que generan unos 300 W. Puede parecer poco, pero aquí está la clave: no se pretende alimentar un coche convencional, sino un vehículo ligero y eficiente.

La energía captada se almacena en una batería de 48 voltios, lo que permite combinar conducción directa con energía solar y uso de batería cuando es necesario. En condiciones favorables —cielo despejado, buena radiación— el vehículo puede recorrer hasta 32 km únicamente con energía solar.
Y aquí viene lo interesante: cuando se suma la batería, la autonomía total ronda los 50 km, pudiendo alcanzar cerca de 100 km en días especialmente soleados. No es magia. Es optimización.
Velocidad suficiente para el día a día
Uno de los prejuicios habituales sobre los vehículos solares es que son lentos, casi testimoniales. En este caso, no tanto. El prototipo alcanza una velocidad máxima cercana a los 48 km/h, más que suficiente para desplazamientos urbanos o periurbanos.

Esto abre una puerta interesante: no todos los vehículos necesitan ser capaces de recorrer largas distancias a alta velocidad. Para trayectos cotidianos —ir al trabajo, hacer recados, moverse por entornos rurales— este tipo de soluciones pueden ser más que suficientes.
Y además, con un coste y una huella ambiental mucho menores.
Potencial
Este tipo de desarrollos apunta hacia un cambio de enfoque más amplio: adaptar el vehículo al uso real, en lugar de sobredimensionarlo. No todo el mundo necesita un coche de 1.500 kg para recorrer 5 km al día.
Si se trasladan estas ideas a escala industrial, podrían surgir nuevas categorías de vehículos ultraligeros, híbridos entre bicicleta y coche, pensados para entornos urbanos y rurales. Ya hay señales de ello en Europa, con regulaciones que empiezan a contemplar los llamados vehículos ligeros eléctricos (L-category).
También se abre la puerta a modelos de producción más descentralizados, donde la reparación, modificación y personalización tengan un papel relevante. Menos consumo, más adaptación.
En paralelo, el avance en baterías más eficientes y paneles solares más ligeros podría mejorar notablemente el rendimiento de estos sistemas en los próximos años. No es una revolución inmediata, pero sí una evolución constante.
Al final, lo que plantea este proyecto es algo bastante lógico: movilidad más simple, más eficiente y más alineada con los recursos disponibles. Y eso, visto el contexto actual, no parece mala idea.
Vía RCLifeOn



Pepe dice
dónde me dejas a los cubanos con los triciclos eléctricos con paneles solares