
Las tormentas arrastran fibras de ropa y residuos plásticos a grandes distancias. Los científicos advierten de su posible incorporación a las reservas de agua dulce.
- 🏔️ Siete puntos de muestreo: los investigadores analizaron nevadas en diferentes emplazamientos de Sierra Nevada, incluidos lugares remotos.
- ❄️ Hasta 3.190 partículas por m² y día: deposición estimada en las zonas más alejadas de la actividad humana.
- 🔬 Hasta 7.480 partículas por m² y día: valores registrados en el entorno de Mammoth Mountain.
- 👕 Plásticos cotidianos: se identificaron materiales como polietileno, polipropileno y poliéster/PET.
- 💧 Una reserva estratégica: la nieve de estas montañas contribuye aproximadamente al 30 % del suministro de agua dulce de California.
La nieve recién caída suele asociarse con uno de los entornos naturales más limpios del planeta. Sin embargo, bajo esa superficie blanca pueden esconderse miles de partículas microscópicas de plástico que han recorrido grandes distancias transportadas por la atmósfera.
Un equipo de investigadores de la Universidad de California en Riverside ha cuantificado este fenómeno en la Sierra Nevada de Estados Unidos. Sus resultados demuestran que la contaminación por microplásticos alcanza incluso ecosistemas de alta montaña alejados de los núcleos urbanos.
La investigación, publicada en la revista científica Environmental Science & Technology, analizó durante seis meses la presencia de microplásticos en la nieve y su deposición atmosférica durante diferentes condiciones meteorológicas.
Hasta 7.500 partículas de plástico por metro cuadrado en un solo día
Los científicos recogieron muestras en siete emplazamientos de montaña, algunos tan aislados que fue necesario acceder mediante remontes o esquís.
La distancia respecto a las poblaciones no impidió encontrar contaminación.
En los puntos más remotos, las tasas estimadas de deposición oscilaron entre 267 y 3.190 partículas de microplásticos por metro cuadrado y día. En Mammoth Mountain, un emplazamiento con mayor influencia humana, los valores alcanzaron entre 3.242 y 7.480 partículas.
La concentración de partículas en la nieve también presentó diferencias importantes: entre 11,8 y 37,5 partículas por litro en las zonas remotas, frente a 68,3-92,9 partículas por litro en el emplazamiento más afectado por la actividad humana.
Aunque estas cifras pueden parecer elevadas, la masa total de plástico es relativamente pequeña. En el escenario de mayor deposición estimado, una superficie de aproximadamente 4.047 m² recibiría alrededor de 1,5 gramos de plástico en un día.
El problema no reside únicamente en la cantidad acumulada durante una nevada, sino en la posibilidad de que estos aportes se repitan durante años.
Cómo consiguen los microplásticos llegar hasta las montañas
El mecanismo comienza mucho antes de que se formen los copos de nieve.
Los materiales plásticos liberan pequeñas fibras y fragmentos mediante el desgaste, la fricción y la degradación. Estas partículas pueden incorporarse al aire desde diferentes fuentes, entre ellas los tejidos sintéticos, los residuos de envases y los materiales presentes en entornos urbanos.
Una vez suspendidas, las corrientes atmosféricas pueden transportarlas a grandes distancias.
Cuando se produce una nevada, los cristales de hielo capturan parte de las partículas presentes en el aire y las arrastran hasta la superficie. Este proceso forma parte de lo que se conoce como deposición húmeda o lavado atmosférico.
La nieve funciona así como un sistema natural de captura de contaminantes atmosféricos.
Sin embargo, este mecanismo no elimina los microplásticos del medio ambiente. Simplemente los traslada desde la atmósfera hacia el suelo, la vegetación y los sistemas hidrológicos.
Durante el deshielo, una parte de esos materiales puede movilizarse hacia arroyos, ríos, embalses y otros ecosistemas acuáticos.

La contaminación podría proceder de zonas agrícolas y urbanas
Para investigar el origen de los microplásticos, los científicos reconstruyeron las trayectorias de las masas de aire asociadas a las tormentas.
Los modelos atmosféricos señalaron que muchas habían atravesado los condados de Fresno y Madera, situados en el Valle Central de California.
Se trata de una región con una importante actividad agrícola, núcleos urbanos e infraestructuras de transporte.
Los resultados sugieren que estas zonas podrían contribuir al transporte de partículas hacia las montañas, aunque los investigadores advierten de que no es posible identificar con precisión sus fuentes originales.
Tampoco puede descartarse que algunos microplásticos hayan recorrido distancias considerablemente mayores antes de depositarse sobre la nieve.
Esta incertidumbre refleja una de las principales dificultades del estudio de la contaminación atmosférica por plásticos: las partículas pueden proceder de numerosas actividades y mezclarse durante su transporte.

Qué tipos de plástico encontraron los científicos
El equipo utilizó espectroscopia infrarroja por transformada de Fourier (FTIR), una técnica que permite identificar materiales mediante sus características de absorción de radiación infrarroja.
De esta manera, los investigadores pudieron diferenciar los microplásticos de partículas naturales, como restos vegetales o minerales.
Entre los materiales identificados destacan:
- 🧴 Polietileno (PE): empleado en bolsas, películas protectoras y numerosos envases.
- 📦 Polipropileno (PP): utilizado en embalajes, recipientes y productos de consumo.
- 👕 Poliéster/PET: presente en fibras textiles sintéticas y botellas.
- 🌿 Derivados de celulosa: materiales de origen vegetal químicamente modificados, utilizados en distintos productos industriales.
La presencia de estos materiales demuestra que productos de uso cotidiano pueden contribuir a una contaminación que termina manifestándose a grandes distancias de sus posibles puntos de emisión.

Por qué preocupa su presencia en una reserva de agua dulce
La Sierra Nevada desempeña un papel fundamental en el abastecimiento hídrico de California.
Sus acumulaciones de nieve funcionan como una reserva natural que libera agua progresivamente durante la primavera y el verano.
Según la Universidad de California en Riverside, esta cordillera proporciona aproximadamente el 30 % del agua dulce del estado.
Por tanto, la presencia de microplásticos en la nieve plantea preguntas relevantes sobre su posible incorporación al ciclo del agua.
No obstante, conviene distinguir entre los resultados demostrados y sus posibles consecuencias.
El estudio no cuantificó cuántas de estas partículas llegan finalmente al agua potable ni evaluó sus efectos sobre la salud humana.
Tampoco permite concluir que las concentraciones detectadas representen por sí mismas un riesgo sanitario determinado.
La investigación sí aporta información para comprender cómo los microplásticos entran en los ecosistemas de montaña y cómo podrían redistribuirse durante los procesos de acumulación y deshielo.
Un problema ambiental que no se limita a la nieve
La contaminación atmosférica por microplásticos introduce una dimensión adicional en la gestión de los residuos plásticos.
Tradicionalmente, gran parte de la atención se ha concentrado en los océanos, los ríos y los vertederos. Sin embargo, la atmósfera también actúa como una vía de transporte capaz de conectar zonas de emisión con ecosistemas alejados.
Los resultados de esta investigación apuntan a varias prioridades ambientales:
- 🌬️ Mejorar la vigilancia atmosférica: ampliar las mediciones de microplásticos en regiones montañosas y zonas poco pobladas.
- 🏭 Identificar las fuentes: investigar qué actividades liberan más partículas capaces de viajar largas distancias.
- ♻️ Reducir las emisiones: limitar la liberación de fibras y fragmentos durante la fabricación, utilización y gestión de productos plásticos.
- 💧 Estudiar el deshielo: determinar qué proporción de las partículas acumuladas en la nieve acaba incorporándose a los sistemas acuáticos.
También ponen de manifiesto la necesidad de establecer protocolos de muestreo comparables, ya que las diferencias metodológicas siguen dificultando la evaluación de este tipo de contaminación entre regiones.
La principal aportación del estudio no es demostrar por primera vez que existe plástico en la nieve, algo que ya habían documentado investigaciones anteriores, sino cuantificar su deposición durante tormentas concretas y relacionarla con el transporte atmosférico.
La investigación confirma que incluso los paisajes más aislados están conectados con las actividades humanas a través del aire. La nieve puede parecer completamente limpia, pero su composición revela hasta qué punto los residuos plásticos han entrado en los ciclos naturales del planeta.
Vía University of California – Riverside
Más información: Aleksandra Karapetrova et al., Deposición a escala de evento de microplásticos atmosféricos en nevadas de Sierra Nevada en Norteamérica, Environmental Science & Technology (2026).
DOI: 10.1021/acs.est.6c02757

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