
Escocia retira 25 autobuses de hidrógeno inaugurados en 2021 y apuesta ahora por buses eléctricos a batería.
- 25 autobuses de hidrógeno retirados.
- Proyecto lanzado en 2021, paralizado desde 2024.
- Problemas técnicos y falta de suministro.
- Fin de la alianza con BP.
- Giro estratégico hacia autobuses eléctricos de batería.
- Cambio de tendencia en el transporte público británico.
La primera flota mundial de autobuses de hidrógeno será vendida tras fallos técnicos
En 2021, la ciudad de Aberdeen quiso colocarse en el mapa europeo del hidrógeno. Presentó con orgullo una flota de 25 autobuses eléctricos de pila de combustible, de dos pisos, anunciados como los primeros de su tipo a nivel mundial. Una apuesta ambiciosa. Cara, sí. Pero simbólica.
Hoy, apenas unos años después, el proyecto se da por concluido. Los vehículos permanecen inmovilizados desde 2024 en las cocheras locales y el ayuntamiento ha decidido ponerlos a la venta tras una sucesión de fallos técnicos y problemas de fiabilidad que no terminaron de resolverse tras diversas reparaciones. A esto se sumó un obstáculo menos visible, pero decisivo: la disponibilidad limitada de hidrógeno para garantizar un servicio regular.
La decisión también implica el cierre progresivo de la colaboración con BP, firmada en 2022 como parte de la estrategia municipal para convertir la ciudad en un polo del hidrógeno en el Reino Unido.
Del hidrógeno al enchufe: un cambio de rumbo en el transporte público
El abandono del hidrógeno no se produce en el vacío. Responde a una tendencia más amplia en el mercado europeo del transporte público. Mientras el hidrógeno prometía autonomía elevada y tiempos de repostaje rápidos, la realidad económica y técnica ha inclinado la balanza hacia los autobuses eléctricos de batería.
Los fabricantes han mejorado de forma notable la densidad energética, la durabilidad de las baterías y la infraestructura de carga rápida. Además, el despliegue de puntos de recarga resulta más sencillo que construir una red completa de producción, almacenamiento y distribución de hidrógeno verde. No es lo mismo instalar cargadores en cocheras que mantener una cadena logística de gas comprimido.
El propio consistorio ha confirmado que reforzará la infraestructura de carga eléctrica urbana, priorizando soluciones de menor complejidad operativa y mejor retorno económico. Una decisión pragmática. Tal vez inevitable.
Cuando la innovación choca con la realidad
El caso de Aberdeen ilustra algo que rara vez se explica en titulares: la transición energética no es lineal. No todo prototipo exitoso escala bien en condiciones reales de uso intensivo.
Los autobuses de pila de combustible combinan un sistema eléctrico con un generador a bordo que convierte el hidrógeno en electricidad. Sobre el papel, el proceso emite solo vapor de agua. En la práctica, intervienen factores como la pureza del hidrógeno, la presión de almacenamiento, la estabilidad de las pilas y la logística del repostaje. Si uno falla, todo se resiente.
A esto se suma una cuestión clave: el origen del hidrógeno. Si no procede de fuentes renovables —lo que se conoce como hidrógeno verde— su huella de carbono puede ser considerable. En el Reino Unido, como en buena parte de Europa, la producción de hidrógeno verde todavía no está desplegada a gran escala.
Mientras tanto, los autobuses eléctricos de batería se alimentan directamente de la red. Y a medida que esta incorpora más energía eólica y solar, su impacto climático disminuye automáticamente. Esa conexión directa con la descarbonización del sistema eléctrico es una ventaja estratégica.
Un síntoma de un mercado que se redefine
El movimiento de Aberdeen refleja una realidad incómoda para algunos defensores del hidrógeno en movilidad pesada: la demanda en transporte urbano se ha enfriado. Las inversiones se están concentrando en sectores donde la electrificación directa es más compleja, como la industria pesada, el transporte marítimo o determinados procesos químicos.
Eso no significa que el hidrógeno haya fracasado. Significa que probablemente no era la mejor solución para este caso concreto. La transición energética también consiste en saber rectificar.
Más información: ¿Por qué ha fracasado la primera flota de autobuses de dos pisos de hidrógeno del mundo?



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