
Bulgaria pasó de disponer de prácticamente cero almacenamiento en baterías en 2023 a unos 3 GWh añadidos durante 2025. Para mayo de 2026 la capacidad había vuelto a más que duplicarse hasta 8,6 GWh.
- 🔋 8,6 GWh de almacenamiento instalados en Bulgaria en mayo de 2026.
- ☀️ 24 % de la demanda eléctrica entre las 19:00 y las 21:00 cubierta con solar y baterías.
- 🌙 Cerca del 10 % del consumo entre las 19:00 y las 07:00.
- 🚀 De una presencia testimonial del almacenamiento a uno de los mercados más dinámicos del mundo.
- 🇨🇱 Chile, otro caso de crecimiento acelerado.
- 🇺🇸 California, más del 25 % de la demanda vespertina con solar y almacenamiento.
- 🌍 Energía solar por encima del 10 % de la electricidad mundial durante el primer semestre de 2026.
- 🔌 Baterías como puente entre el excedente solar del mediodía y el consumo nocturno.
¿Por qué importa?
El gran problema de la energía solar nunca ha sido únicamente cuánto puede producir. También importa cuándo puede entregar esa electricidad. La expansión de las baterías empieza a modificar esa limitación: parte de la electricidad generada cuando sobra sol puede almacenarse y utilizarse varias horas después, justo cuando aumenta el consumo y desaparece la producción fotovoltaica.
Bulgaria ofrece uno de los ejemplos más llamativos. En apenas unos años ha pasado de disponer de muy poco almacenamiento a conseguir que la combinación de solar y baterías cubra cerca de una cuarta parte de la demanda eléctrica durante las primeras horas de la noche.
Bulgaria ha convertido una debilidad de la solar en una oportunidad
Durante el primer semestre de 2023, la energía fotovoltaica prácticamente desaparecía del suministro eléctrico búlgaro al llegar la noche. Era lo esperable: sin sol, los paneles dejan de producir y otras tecnologías deben ocupar su lugar.
Tres años después, el panorama es bastante distinto.
Durante el primer semestre de 2026, la combinación de energía solar y baterías cubrió de media alrededor del 24 % de la demanda eléctrica de Bulgaria entre las 19:00 y las 21:00, según el análisis de Ember.
El cambio se extiende más allá de esas dos horas. Entre las 19:00 y las 07:00, la electricidad solar desplazada mediante almacenamiento llegó a representar aproximadamente el 10 % de la demanda.
Ese último dato resulta especialmente interesante. Ya no se habla únicamente de desplazar electricidad una hora después de la puesta de sol. Una parte de la producción fotovoltaica diurna está entrando de lleno en el periodo nocturno.
De prácticamente cero a 8,6 GWh de almacenamiento
La transformación ha sido extraordinariamente rápida.
Bulgaria añadió aproximadamente 3 GWh de nueva capacidad de almacenamiento durante 2025, después de partir de niveles muy reducidos. Para mayo de 2026, la capacidad instalada había superado los 8,6 GWh.
El crecimiento se ha visto favorecido por financiación pública y procedimientos de autorización más ágiles, dos elementos que muestran hasta qué punto la regulación puede acelerar el despliegue cuando la tecnología ya resulta competitiva.
Hay otro dato que ayuda a entender la magnitud del cambio. Ember calcula que las baterías añadidas por Bulgaria durante 2025 tendrían capacidad teórica suficiente para trasladar hacia horas sin sol aproximadamente el 77 % de la nueva generación solar diaria incorporada ese año.
Es el porcentaje más elevado entre los mercados estudiados, ligeramente por delante de Chile, con un 76 %, y de Australia, con un 60 %.
Conviene subrayar lo de «capacidad teórica». Las baterías no trabajan exclusivamente almacenando energía fotovoltaica, tampoco funcionan permanentemente a su capacidad máxima. Participan en diferentes servicios eléctricos y su utilización depende de precios, demanda, congestiones y necesidades de la red.
Aun con esa precaución, la cifra refleja hasta dónde ha llegado el almacenamiento búlgaro en muy poco tiempo.
La electricidad solar empieza a escapar del mediodía
Durante años, una de las críticas más repetidas hacia la fotovoltaica ha sido bastante sencilla: produce cuando hay sol, no necesariamente cuando más electricidad necesita el sistema.
A medida que se instalan millones de paneles, aparece además una paradoja. Cuanto mayor es la producción fotovoltaica al mediodía, menor puede ser el valor de cada nueva unidad de electricidad generada durante esas mismas horas.
En mercados con mucha solar pueden aparecer precios mayoristas extremadamente bajos e incluso negativos. También puede ser necesario limitar temporalmente determinadas instalaciones cuando la producción supera la capacidad de consumo, almacenamiento o transporte de la red.
Las baterías cambian esa ecuación.
En lugar de vender toda la electricidad inmediatamente, pueden absorber parte del excedente durante las horas de máxima radiación y devolverlo a la red varias horas después, cuando disminuye la generación fotovoltaica y normalmente aumenta el valor de la electricidad.
Es una modificación aparentemente sencilla que puede alterar profundamente el funcionamiento de un sistema eléctrico.
El récord mundial de la solar llega con un nuevo problema
La transformación búlgara coincide con otro hito. Durante el primer semestre de 2026, la energía solar superó el 10 % de la generación mundial de electricidad, un máximo histórico.
La fotovoltaica continúa creciendo con enorme rapidez, aunque gran parte de esa nueva electricidad aparece concentrada en unas pocas horas centrales del día.
Ahí está el siguiente cuello de botella.
Instalar más paneles continúa siendo necesario, pero en los sistemas con penetraciones solares elevadas cada vez adquiere mayor importancia decidir qué hacer con toda esa electricidad a las 12:00, 13:00 o 14:00.
El almacenamiento permite utilizar una parte a las 20:00, a las 22:00 o incluso de madrugada.
Por eso Ember plantea que el sector está entrando en una etapa de «solar en cualquier momento»: la producción sigue dependiendo del sol, mientras que su consumo empieza a desligarse parcialmente de él.
California demuestra hasta dónde puede llegar esta combinación
Bulgaria no es un caso aislado.
California ofrece probablemente el ejemplo más maduro. Durante un día medio del primer semestre de 2026, la combinación de solar y baterías cubrió más del 25 % de la demanda eléctrica entre las 19:00 y las 21:00.
En el mismo periodo de 2023 aportaba alrededor del 6,8 %.
La diferencia resulta importante porque esas horas corresponden precisamente al momento en el que desaparece rápidamente la generación fotovoltaica mientras hogares y empresas continúan consumiendo electricidad.
Tradicionalmente, cubrir ese incremento vespertino ha requerido centrales capaces de aumentar rápidamente su producción, muchas de ellas alimentadas con gas.
Una flota suficientemente grande de baterías puede asumir una parte creciente de esa función.
Chile está siguiendo una trayectoria parecida
Otro laboratorio interesante se encuentra al otro lado de los Andes.
Chile añadió aproximadamente 4 GWh de almacenamiento durante 2025, llevando su capacidad acumulada hasta alrededor de 7,6 GWh.

El país reúne condiciones especialmente favorables: enormes recursos solares en el norte, grandes diferencias geográficas entre los centros de producción y consumo y episodios en los que existe más electricidad renovable disponible de la que puede transportar la red.
Durante el primer semestre de 2023, la contribución solar a la demanda vespertina era prácticamente inexistente. En 2026, las baterías permitían que la electricidad fotovoltaica cubriera más del 10 % de la demanda durante determinadas horas de la noche, llegando aproximadamente hasta medianoche.
Bulgaria y Chile comparten una enseñanza interesante: el almacenamiento a gran escala puede desplegarse mucho más rápido de lo que se asumía hace pocos años cuando confluyen precios adecuados, proyectos disponibles, permisos y una señal económica clara.
Las baterías hacen algo más que guardar electricidad
Pensar en una batería como un simple depósito de electricidad deja fuera buena parte de su utilidad.
Una instalación de almacenamiento conectada a la red puede responder en fracciones de segundo a cambios entre producción y consumo. Puede ayudar a controlar la frecuencia, absorber excedentes renovables, reducir congestiones y entregar electricidad durante los picos de demanda.
También permite una utilización más eficiente de infraestructuras que ya existen.
Una planta solar, por ejemplo, puede producir su máximo durante unas horas mientras que su conexión permanece infrautilizada durante el resto del día. Añadir almacenamiento permite aprovechar esa infraestructura durante más tiempo.
La consecuencia puede ser importante: más electricidad renovable utilizando parte de las mismas líneas, subestaciones y puntos de conexión.
El almacenamiento diario no resuelve semanas sin renovables
El éxito de Bulgaria tampoco significa que las baterías actuales puedan resolver por sí solas todos los problemas de un sistema eléctrico basado en renovables.
La mayor parte de las instalaciones actuales está diseñada para ciclos diarios de unas pocas horas. Funcionan muy bien para almacenar electricidad al mediodía y devolverla durante la tarde o la noche.
El problema cambia cuando una región atraviesa varios días con poca producción solar y eólica.
Mantener enormes cantidades de baterías de litio esperando durante semanas para utilizarlas unas pocas veces al año puede resultar económicamente poco atractivo.
Por eso un sistema eléctrico descarbonizado necesita combinar tecnologías: solar, eólica, hidráulica, interconexiones, gestión flexible de la demanda y almacenamiento de diferentes duraciones, además de otras fuentes bajas en carbono según las características de cada país.
También se están desarrollando alternativas de almacenamiento de larga duración basadas en calor, aire comprimido, gravedad y nuevas químicas de baterías. Todavía queda bastante camino para que muchas de ellas alcancen la escala comercial del ion-litio.
Europa tiene otro reto: conseguir que las baterías trabajen cuando más ayudan a la red
Instalar capacidad es solo una parte del problema.
Las baterías necesitan poder participar de manera eficiente en los diferentes mercados eléctricos. Si la regulación limita sus fuentes de ingresos o introduce dobles cargos y barreras administrativas, muchos proyectos potencialmente útiles dejan de resultar atractivos.
La Unión Europea lleva años reformando su mercado eléctrico para incorporar una proporción creciente de renovables y recursos flexibles. El almacenamiento ocupa un lugar cada vez más importante en ese proceso.
La cuestión ya no consiste únicamente en subvencionar baterías. También importa crear mercados donde puedan comprar electricidad cuando existe abundancia, venderla cuando escasea y prestar servicios de estabilidad a la red.
Un buen diseño regulatorio puede conseguir que el incentivo económico de los propietarios coincida con las necesidades del sistema.
La siguiente revolución solar puede ocurrir después de ponerse el sol
El desarrollo fotovoltaico de las últimas décadas estuvo centrado principalmente en abaratar paneles, aumentar su eficiencia e instalar capacidad a enorme escala.
La siguiente etapa parece distinta.
Con la fotovoltaica convertida ya en una de las tecnologías de generación más baratas y de crecimiento más rápido, el desafío pasa progresivamente a gestionar su abundancia.
Bulgaria muestra hasta qué punto puede cambiar un sistema en apenas unos años. El país prácticamente no figuraba en el mapa mundial del almacenamiento en 2023. En 2026 dispone de 8,6 GWh y consigue trasladar suficiente electricidad solar como para cubrir aproximadamente una cuarta parte de su demanda durante dos de las horas más importantes de la noche.
Ese es quizá el dato realmente relevante. La batería no hace que el sol brille de noche. Hace algo mucho más práctico: permite decidir a qué hora se utiliza parte de la electricidad que produjo durante el día.

Potencial
La combinación de energía solar y almacenamiento puede convertirse en una de las herramientas más útiles para descarbonizar las horas en las que actualmente continúan dominando los combustibles fósiles.
Su mayor potencial aparece en sistemas con abundante fotovoltaica, diferencias importantes entre precios diurnos y nocturnos y excedentes renovables crecientes. En esas condiciones, las baterías pueden reducir vertidos de energía limpia, desplazar generación fósil durante las tardes y aprovechar mejor las redes existentes.
También pueden facilitar nuevos modelos de consumo. Industrias, edificios, comunidades energéticas y hogares con almacenamiento pueden desplazar parte de su demanda hacia las horas de mayor disponibilidad renovable y utilizar posteriormente la electricidad acumulada.
El siguiente paso tendrá que ir más allá de instalar baterías sin criterio. Harán falta redes reforzadas, almacenamiento de diferentes duraciones, mercados eléctricos más flexibles, reciclaje a gran escala y una planificación que coloque cada batería donde aporte mayor valor al sistema.
La experiencia búlgara demuestra algo especialmente interesante para la transición energética: algunos cuellos de botella que parecían estructurales pueden cambiar muy rápido.
Hace apenas tres años, la electricidad solar prácticamente desaparecía de la red búlgara al ponerse el sol. Ahora, durante las primeras horas de la noche, solar y baterías llegan juntas a cubrir alrededor de uno de cada cuatro kilovatios-hora consumidos.
Y ahí puede estar una de las grandes transformaciones energéticas de esta década: producir electricidad renovable dejó de ser el único reto. Guardarla y utilizarla en el momento adecuado empieza a ser igual de importante.
Más información: EMBER

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