
El grafeno, considerado como el material del futuro por sus potenciales aplicaciones para industrias como la electrónica o las energías limpias, está más cerca de ser viable para su uso comercial después de que un equipo de la Organización de Investigación Científica e Industrial de Australia (CSIRO) haya podido obtenerlo del aceite de soja, tanto en crudo como una vez desechado tras su uso. El avance despeja el camino hacia la producción de este material, que hasta ahora requería de procesos muy costosos.






