
El problema de estos envases es que sus plásticos están pegados entre sí: logran separarlos en menos de una hora para reciclarlos.
- ♻️ Películas multicapa difíciles de reciclar, separadas capa a capa.
- 🌡️ 70 °C en uno de los procesos ensayados.
- ⏱️ Menos de una hora para completar la delaminación.
- 🧪 Ácido fórmico al 88 % en agua como agente de separación en determinados laminados.
- 🔄 Recuperación y reutilización del disolvente mediante destilación.
- 📦 Polietileno recuperado con propiedades mecánicas comparables a resinas comerciales.
- 🌍 Un problema de alrededor de 23,2 millones de toneladas de películas multicapa al año.
¿Por qué importa?
Una bolsa de patatas, el envoltorio de un alimento o determinados envases farmacéuticos pueden parecer simples láminas de plástico. En realidad, muchos están fabricados como pequeños sándwiches de materiales: varias capas extremadamente finas de polímeros diferentes pegadas entre sí.
Esa combinación funciona estupendamente para conservar alimentos y medicamentos. El problema llega al tirarlos. Las mismas capas que hacen tan eficaz el envase complican enormemente su reciclaje.
Investigadores de la University at Buffalo y el Pacific Northwest National Laboratory (PNNL) han probado una estrategia diferente: en vez de triturar y mezclar todos esos materiales, separan las capas mediante un tratamiento con disolvente y recuperan el polietileno como una película sólida. Lo relevante es que el material obtenido conserva propiedades mecánicas comparables a las de resinas comerciales.
El envase funciona precisamente porque mezcla materiales difíciles de separar
Las películas multicapa resuelven varios problemas simultáneamente.
El polietileno (PE) puede aportar capacidad de sellado y protección frente a la humedad. Otros polímeros, como el PET o el nailon, proporcionan resistencia mecánica y otras propiedades de barrera.
Entre ellos puede existir además una fina capa adhesiva de poliuretano u otros materiales.
El resultado puede tener apenas unas décimas o centésimas de milímetro, pero su estructura resulta bastante sofisticada.
Para la industria alimentaria tiene sentido. Un único polímero no siempre proporciona todas las prestaciones necesarias para proteger un producto durante meses, soportar el transporte y mantener unas condiciones adecuadas de conservación.
Para una planta de reciclaje, la situación cambia.
Triturar conjuntamente materiales con propiedades químicas y temperaturas de procesado diferentes puede producir una mezcla de menor calidad y aplicaciones mucho más limitadas.
Ahí aparece el interés de la delaminación.
En lugar de destruir todo el envase, despegan sus capas
El grupo dirigido por Paschalis Alexandridis y Marina Tsianou, de la University at Buffalo, lleva varios trabajos estudiando diferentes rutas para separar estas estructuras.
La idea básica resulta fácil de visualizar: atacar selectivamente aquello que mantiene unidas las capas sin destruir los polímeros que interesa recuperar.
En uno de los trabajos publicados en ACS Sustainable Chemistry & Engineering, los investigadores utilizaron una disolución de ácido fórmico al 88 % en agua sobre películas comerciales formadas por combinaciones PE/PEI/PET y PE/PU/PET.
El tratamiento se realizó a 70 °C y durante menos de una hora.
En lugar de disolver todo el polietileno para volver a precipitarlo posteriormente, el proceso permite conservarlo como película sólida. Es una diferencia nada trivial: cuanto menos haya que transformar químicamente un material para recuperarlo, mayor será la posibilidad de conservar parte del valor y de la energía incorporados durante su fabricación.
En los ensayos publicados, determinadas películas multicapa pudieron delaminarse a 70 °C y en menos de una hora, manteniendo el polietileno recuperado en estado sólido.
El plástico recuperado no quedó relegado a productos de menor calidad
Uno de los problemas habituales del reciclaje de plásticos es el denominado downcycling: el residuo se recupera, sí, pero termina convertido en un producto con prestaciones inferiores.
Aquí los investigadores buscaron precisamente lo contrario.
Los análisis no detectaron contaminación en el polietileno recuperado mediante la técnica espectroscópica utilizada y, más importante desde el punto de vista industrial, sus propiedades mecánicas fueron comparables a las de resinas comerciales.
Esto abre la posibilidad de utilizar el polímero recuperado en productos de aplicaciones equivalentes, en lugar de destinarlo necesariamente a objetos de menor valor.
La diferencia importa. Una economía circular real necesita conservar no solo toneladas de material, también calidad y funcionalidad.
El objetivo es obtener polímeros suficientemente limpios y con propiedades adecuadas para sustituir materia prima virgen en aplicaciones exigentes. Recuperar material de baja calidad resuelve solo una parte del problema.
El disolvente tampoco tendría que utilizarse una sola vez
Cualquier tecnología de reciclaje basada en disolventes plantea inmediatamente una pregunta ambiental bastante razonable: ¿qué ocurre con esos productos químicos después del proceso?
El equipo estudió también esta parte.
El disolvente utilizado para provocar la delaminación puede recuperarse mediante destilación. Durante esa etapa también pueden separarse materiales que hayan quedado disueltos.
Eso permite plantear un circuito en el que el disolvente se recupere y vuelva a utilizarse, reduciendo la necesidad de incorporar producto nuevo en cada ciclo.
A escala industrial será un punto decisivo. La viabilidad ambiental de la tecnología dependerá del porcentaje real de recuperación del disolvente, la energía consumida durante su destilación, las pérdidas durante sucesivos ciclos y el tratamiento de los componentes residuales.
Que un disolvente pueda recuperarse no significa que el proceso sea automáticamente sostenible. El consumo energético de la destilación, las pérdidas de disolvente y su comportamiento durante muchos ciclos serán determinantes cuando se intente escalar la tecnología.
Un residuo enorme que sigue teniendo pocas salidas
La magnitud del problema ayuda a entender el interés de estas investigaciones.
Un trabajo publicado en 2026 en Resources, Conservation & Recycling sitúa la producción mundial de películas multicapa en aproximadamente 23,2 millones de toneladas anuales.
Buena parte termina en vertederos o incinerada.
Y no porque sus materiales carezcan de valor. El problema está en separarlos de manera suficientemente barata, rápida y limpia.
Ese es uno de los aspectos atractivos de esta investigación. No propone necesariamente sustituir todos los envases multicapa actuales por materiales completamente nuevos. Busca una forma de recuperar los polímeros que ya contienen los envases existentes.
≈23,2 millones de toneladas/año: producción mundial estimada de películas multicapa.
70 °C: temperatura utilizada en uno de los procesos demostrados.
<1 hora: tiempo de delaminación.
88 %: concentración de ácido fórmico en agua empleada con determinadas películas comerciales.
Todavía queda un obstáculo bastante grande: el residuo real
Los experimentos muestran resultados prometedores con películas comerciales, incluidas muestras posindustriales. Eso no equivale todavía a procesar el contenido de una bolsa amarilla cualquiera.
Los residuos posconsumo pueden llegar mezclados con alimentos, tintas, etiquetas, papel, aluminio, adhesivos diferentes y multitud de combinaciones de polímeros.
Una instalación industrial tendría que identificar las estructuras, clasificarlas y aplicar condiciones compatibles con cada familia de materiales.
Además, cuanto más complejo sea el proceso previo de clasificación, menor puede resultar su ventaja económica.
Tampoco existe todavía una demostración publicada de una planta comercial procesando cientos o miles de toneladas mediante exactamente este sistema.
Separar una película conocida en condiciones controladas es una cosa. Procesar toneladas de envases usados, contaminados y con composiciones diferentes es otra. Clasificación, recuperación de disolventes y costes determinarán si el método puede competir industrialmente.
No es la única vía que se está investigando
La delaminación de películas multicapa está recibiendo atención desde diferentes frentes.
En 2026, otro equipo publicó una estrategia basada en CO₂ supercrítico y pequeñas cantidades de codisolventes, demostrando la separación de varias películas comerciales de PE/PET, MDO-PE/PE y materiales procedentes de envases asépticos.
Aquella técnica trabaja entre aproximadamente 40 y 80 °C, aunque necesita presiones de hasta 200 bar.
La comparación resulta interesante: el proceso estudiado en Buffalo trabaja a presión atmosférica, lo que puede simplificar el equipamiento industrial, aunque requiere gestionar y recuperar el disolvente líquido.
Probablemente no exista una única solución válida para todos los envases multicapa. Diferentes estructuras pueden acabar necesitando diferentes rutas de separación.

Ficha técnica
Cómo funciona
La tecnología utiliza delaminación asistida por disolvente. El agente químico actúa sobre la unión entre las capas de una película multimaterial y permite separarlas sin necesidad de disolver completamente el polietileno.
En los ensayos publicados con determinadas películas PE/PEI/PET y PE/PU/PET se utilizó ácido fórmico al 88 % en agua a 70 °C durante menos de una hora.
Posteriormente pueden separarse los diferentes materiales y recuperar el disolvente mediante destilación.
En cifras
- ≈23,2 millones de toneladas/año de películas multicapa producidas mundialmente, según la estimación recogida en el trabajo de 2026.
- 70 °C en el proceso con ácido fórmico estudiado.
- Menos de 1 hora para la delaminación.
- 88 % de ácido fórmico en agua como disolvente en los ensayos publicados con determinadas estructuras.
- Presión atmosférica, sin necesidad de un reactor de alta presión.
- Polietileno recuperado con propiedades mecánicas comparables a resinas comerciales.
Qué tiene de diferente
La estrategia intenta conservar el polímero de interés como película sólida, en lugar de degradarlo hasta moléculas más pequeñas o disolver completamente todo el material.
Eso puede conservar mejor el valor del polímero y simplificar determinadas etapas posteriores.
Comparación directa con la tecnología convencional
- Reciclaje mecánico convencional: funciona especialmente bien con corrientes relativamente homogéneas, pero las películas formadas por varios polímeros adheridos presentan problemas de compatibilidad y calidad.
- Incineración: recupera eventualmente parte de la energía, pero destruye el valor material de los polímeros y genera emisiones.
- Delaminación con disolvente: intenta separar físicamente las capas y recuperar polímeros de suficiente calidad para volver a procesarlos.
La comparación ambiental definitiva requiere analizar el sistema completo, incluida la producción y recuperación del disolvente, la energía térmica, la clasificación y el transporte.
Limitaciones
La tecnología todavía debe demostrar viabilidad económica y ambiental a gran escala.
Los residuos posconsumo presentan más contaminación y variabilidad que las corrientes controladas utilizadas en muchos experimentos.
La destilación necesaria para recuperar el disolvente consume energía.
Diferentes adhesivos y combinaciones de polímeros pueden necesitar condiciones o disolventes diferentes.
También será necesario determinar las pérdidas de disolvente después de numerosos ciclos, los requisitos de seguridad industrial y la calidad obtenida cuando se procesen residuos reales muy heterogéneos.
Los resultados publicados no equivalen todavía a una planta comercial capaz de tratar grandes volúmenes de residuos urbanos.
En qué fase se encuentra
Investigación avanzada / demostración experimental con materiales comerciales.
El proceso ha sido probado con diferentes películas multicapa comerciales y cuenta con varios trabajos científicos revisados por pares. Los investigadores están orientando el trabajo hacia el escalado del proceso y las pruebas de producto, pero no se ha documentado todavía una instalación comercial de gran capacidad basada en esta tecnología.
Quién está detrás
La investigación está liderada por Paschalis Alexandridis y Marina Tsianou, del Department of Chemical and Biological Engineering de la University at Buffalo (SUNY), Estados Unidos.
Entre los investigadores figuran Jacob S. Licht y Christian M. Ferger, junto con científicos del Pacific Northwest National Laboratory en uno de los trabajos experimentales.
La financiación incluye apoyo del Departamento de Energía de Estados Unidos, a través del REMADE Institute, y de la National Science Foundation.
Vía www.buffalo.edu
Más información: Delamination of Multilayer Plastic Films to Recover Polyethylene with Favorable Mechanical Properties

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