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Estudio de 88.116 bosques confirma que mezclar especies de árboles los hace más resistentes al calor y la sequía

6 septiembre, 2026 Deja un comentario

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Tener más especies de árboles funciona como un “seguro biológico” frente a sequías y calor extremos.

  • 🌳 88.116 parcelas forestales analizadas.
  • 🌡️ Calor + sequía, combinación especialmente dañina.
  • 🌧️ Calor + exceso de humedad, otro riesgo compuesto.
  • 🛰️ Inventarios forestales y observaciones por satélite.
  • 🌲 Más especies de árboles, mayor resistencia.
  • 🌱 Mejor recuperación después del episodio extremo.
  • 📅 Datos forestales y climáticos de varias décadas.
  • 🌍 Biodiversidad como seguro frente a un clima más inestable.

La diversidad de árboles protege a los bosques frente a sequías y calor extremos

¿Por qué importa?

Un bosque diverso no solo alberga más vida. También puede seguir funcionando mejor cuando varios extremos climáticos golpean al mismo tiempo.

Una investigación internacional basada en 88.116 parcelas forestales de Estados Unidos muestra que los bosques con mayor diversidad de especies arbóreas pierden menos productividad y se recuperan mejor frente a combinaciones como calor extremo y sequía.

El hallazgo tiene una consecuencia práctica: conservar biodiversidad y restaurar bosques con estructuras diversas puede ser tan importante como aumentar la superficie arbolada. En un clima con perturbaciones cada vez más complejas, no basta con contar árboles. Importa qué bosque se está creando.

Cuando dos extremos climáticos coinciden, el daño cambia de escala

Una sequía severa ya supone un desafío para cualquier bosque. Una ola de calor también. Cuando ambas aparecen simultáneamente, el efecto puede ser bastante peor.

El nuevo trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de Pekín, estudió precisamente estos llamados extremos climáticos compuestos.

El equipo analizó situaciones en las que temperaturas excepcionalmente altas coincidieron con sequía o con un exceso anormal de humedad. Después comparó sus consecuencias con las producidas por cada fenómeno por separado.

El resultado fue consistente: los bosques mostraron menor resistencia y peor recuperación ante los episodios compuestos.

No se trataba simplemente de sumar el efecto de dos problemas. En muchos casos ambos se reforzaban.

Durante una sequía, por ejemplo, el árbol dispone de menos agua mientras las temperaturas elevadas incrementan la demanda atmosférica y favorecen la pérdida de humedad. La vegetación reduce su actividad para conservar agua y cae la fotosíntesis. Si la situación persiste, también disminuye la productividad del ecosistema.

El exceso de agua tampoco es necesariamente una buena noticia. Un suelo saturado puede contener poco oxígeno disponible para las raíces. Si coincide con temperaturas muy elevadas, el árbol debe enfrentarse simultáneamente a problemas diferentes.

Un enorme laboratorio forestal distribuido por Estados Unidos

La escala del estudio resulta especialmente interesante.

Los investigadores utilizaron información de 88.116 parcelas del programa Forest Inventory and Analysis del Servicio Forestal de Estados Unidos y la combinaron con estimaciones de productividad obtenidas mediante satélite.

En todas las parcelas estudiadas se detectó al menos un episodio compuesto de calor y humedad extrema entre 2001 y 2020. En determinados lugares llegaron a identificarse hasta seis episodios durante ese periodo.

El equipo distinguió dos conceptos.

La resistencia mide hasta qué punto un bosque consigue mantener su funcionamiento durante la perturbación.

La recuperación analiza qué ocurre después: si el ecosistema regresa a niveles de productividad próximos a los anteriores.

Esta distinción es importante. Un bosque puede sobrevivir a una sequía y continuar aparentemente verde, pero tardar bastante más en recuperar completamente su funcionamiento.

La diversidad funciona como un seguro ecológico

Aquí aparece el resultado más relevante.

Los bosques con mayor riqueza de especies arbóreas mostraron sistemáticamente mayor resistencia y recuperación, tanto frente a fenómenos individuales como frente a extremos compuestos.

Tiene bastante lógica ecológica.

No todas las especies utilizan el agua de la misma manera. Tampoco desarrollan raíces a idéntica profundidad, crecen al mismo ritmo o reaccionan igual frente al calor.

Cuando conviven árboles con estrategias diferentes, el bosque dispone de más formas de responder a una perturbación.

Una especie puede reducir mucho su crecimiento durante una sequía mientras otra mantiene mejor su actividad. Algunas aprovechan capas más profundas del suelo. Otras toleran mejor determinados niveles de estrés hídrico.

Esa complementariedad reduce el riesgo de que todo el ecosistema responda de la misma forma al mismo problema.

Los autores describen esta propiedad como una especie de seguro biológico.

Plantar árboles y construir un bosque resiliente no son exactamente lo mismo

Esta investigación añade otra pieza a una cuestión cada vez más importante en restauración ecológica.

Una plantación homogénea puede establecerse rápidamente, producir madera o recuperar cobertura vegetal. Sin embargo, miles de árboles similares también pueden compartir vulnerabilidades frente a sequías, temperaturas extremas, enfermedades o plagas.

Un bosque diverso reparte mejor el riesgo.

Esto no implica que cualquier mezcla de especies funcione automáticamente. La selección debe adaptarse al clima, suelo, disponibilidad de agua y ecosistema local. Introducir muchas especies sin considerar su idoneidad ecológica tampoco garantiza resiliencia.

La conclusión práctica es más precisa: las estrategias forestales deberían dejar de utilizar únicamente la superficie plantada o el número de árboles como indicadores de éxito.

Importan la composición, diversidad, estructura y funcionamiento a largo plazo.

Un resultado que encaja con otras investigaciones

El trabajo no aparece aislado.

Otros experimentos forestales llevan años mostrando que mezclar especies puede aportar ventajas que van más allá de conservar biodiversidad.

El experimento de Sardinilla, en Panamá, por ejemplo, ha permitido comparar durante más de dos décadas parcelas con diferente número de especies. Sus resultados han mostrado que los bosques mixtos pueden almacenar considerablemente más carbono en la biomasa que los monocultivos.

Investigaciones recientes también han encontrado diferencias importantes entre bosques naturales y plantaciones forestales durante episodios simultáneos de calor y sequía.

El nuevo estudio estadounidense añade algo especialmente valioso: demuestra a gran escala que la diversidad también está asociada con una mayor estabilidad cuando varios extremos climáticos actúan simultáneamente.

Y eso se parece bastante más al clima que encontrarán los bosques durante las próximas décadas.

Una advertencia: diversidad no significa invulnerabilidad

Conviene no llevar la conclusión más lejos de lo que permiten los datos.

Los investigadores no afirman que un bosque diverso pueda soportar indefinidamente cualquier sequía u ola de calor. La biodiversidad reduce vulnerabilidad, no elimina los límites fisiológicos de los árboles.

Además, el análisis excluyó los años en los que se produjeron extremos consecutivos para evitar que sus efectos se confundieran estadísticamente.

Esto introduce una limitación interesante.

En el mundo real pueden aparecer una sequía extrema, una recuperación incompleta y otro episodio severo poco después. Los propios investigadores señalan que los efectos persistentes de estas perturbaciones recurrentes podrían ser mayores de lo estimado.

También se trata de un estudio centrado en bosques estadounidenses. Sus conclusiones aportan una evidencia a gran escala muy sólida, pero no permiten asumir automáticamente idéntica magnitud del efecto en cualquier bosque tropical, mediterráneo o boreal.

Ficha técnica del estudio

En cifras

  • 88.116 parcelas forestales de Estados Unidos.
  • 2001-2020, periodo analizado para identificar los episodios compuestos en las parcelas.
  • Hasta 6 episodios compuestos registrados en determinadas parcelas.
  • 5 modelos del sistema terrestre utilizados para estudiar escenarios climáticos futuros.
  • 3 escenarios de emisiones considerados en las proyecciones: SSP1-2.6, SSP2-4.5 y SSP5-8.5.

Qué tiene de diferente

Gran parte de la investigación anterior había estudiado sequías, calor o exceso de humedad por separado. Este trabajo analiza eventos compuestos, especialmente calor combinado con sequía o humedad excesiva, y estudia además dos fases diferentes: resistencia durante la perturbación y recuperación posterior.

Comparación directa con el enfoque convencional

Enfoque convencional: evaluar cómo responde el bosque ante un único extremo climático.

Nuevo enfoque: analizar la interacción de varios extremos simultáneos y comprobar si sus efectos se amplifican.

El estudio encuentra que los episodios compuestos pueden generar daños mayores que los esperados al considerar los extremos individualmente.

Limitaciones

Es un estudio observacional, por lo que no equivale a un experimento controlado en el que se manipula directamente la diversidad de cada bosque.

Está centrado en Estados Unidos, de modo que la magnitud de los resultados no debe extrapolarse automáticamente a todos los ecosistemas forestales del planeta.

Los años con extremos climáticos consecutivos fueron excluidos del análisis principal para evitar efectos de confusión. Esto puede hacer que el estudio subestime parte del daño acumulativo que producirían varios años extremos seguidos.

La diversidad mejora la resistencia estadística del ecosistema, pero no garantiza la supervivencia ante perturbaciones que superen los límites fisiológicos de las especies presentes.

En qué fase se encuentra

Investigación científica observacional a gran escala.

No corresponde a las fases de laboratorio, prototipo, piloto o comercialización propias de una tecnología. Sus resultados pueden trasladarse a gestión forestal, conservación y diseño de proyectos de restauración.

Quién está detrás

El estudio está liderado por Xuetao Qiao y Shaopeng Wang, de la Universidad de Pekín, dentro de un equipo internacional en el que participan investigadores vinculados a instituciones de China, Alemania, Francia, Estados Unidos, Suiza, Austria, Países Bajos y Reino Unido.

Entre las instituciones participantes figuran la Universidad de Pekín, Helmholtz Centre for Environmental Research–UFZ, CNRS, University of Minnesota, University of Michigan, University of Bern, University of Innsbruck, Utrecht University, Anglia Ruskin University y University of California Los Angeles, entre otras.

Fuente de los datos

Artículo científico revisado por pares: Biodiversity buffers forest ecosystems from compound climate extremes, publicado en Nature Communications, volumen 17, artículo 8601, en 2026.

Los investigadores utilizaron datos del Forest Inventory and Analysis Program del Servicio Forestal de Estados Unidos, observaciones de productividad de la vegetación mediante satélite, bases climáticas y proyecciones procedentes de CMIP6. El código utilizado en el estudio también fue publicado por los investigadores para facilitar su reproducción.

Vía Anglia Ruskin University

Más información: Biodiversity buffers forest ecosystems from compound climate extremes

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Publicado en: Medio Ambiente

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