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Investigadores australianos reducen hasta un 66% las emisiones de metano de aguas residuales con humedales flotantes

26 agosto, 2026 Deja un comentario

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Un estudio de RMIT demuestra que los humedales flotantes recortan más de un 25% las emisiones de lagunas de aguas residuales.

  • 🌿 Islas flotantes cubiertas de plantas autóctonas.
  • 💨 Hasta un 66 % menos de emisiones de metano.
  • 🌍 Reducción de hasta el 36 % en CO₂.
  • 🧪 Dos años de mediciones continuas en condiciones reales.
  • 💧 Instalación sobre lagunas de aguas residuales ya existentes.
  • 🔬 Microorganismos asociados a las raíces como pieza clave.

Humedales flotantes reducen hasta un 66 % el metano emitido por lagunas de aguas residuales

¿Por qué importa?

Las aguas residuales no representan únicamente un problema de contaminación. Su tratamiento también puede generar metano, dióxido de carbono y óxido nitroso, tres gases relevantes para el balance climático de las instalaciones de saneamiento. Una investigación realizada en Australia muestra que una infraestructura relativamente sencilla —una plataforma flotante cubierta de vegetación— puede modificar los procesos biológicos de una laguna y reducir parte de esas emisiones sin reconstruir la depuradora ni incorporar sistemas industriales complejos.

Una isla vegetal de 330 m² instalada sobre aguas residuales

El ensayo se desarrolló durante dos años en una laguna de la planta de tratamiento de aguas residuales de Cowes, en Phillip Island, al sureste de Australia. El proyecto reunió a investigadores de RMIT University, Westernport Water y CSIRO, la agencia científica nacional australiana.

La intervención resulta llamativa precisamente por su sencillez. Los investigadores instalaron un humedal flotante construido de 330 m², aproximadamente la superficie de una pista y media de tenis. Sobre la estructura crecían especies autóctonas de carrizos y ciperáceas, mientras sus raíces permanecían sumergidas directamente en el agua residual.

No se trata de utilizar las plantas como un simple filtro físico.

La verdadera actividad ocurre alrededor de las raíces.

Estas superficies sumergidas permiten el desarrollo de biofilms, comunidades de bacterias y otros microorganismos capaces de intervenir en la transformación de materia orgánica, nutrientes y gases presentes en el agua. El resultado es una especie de reactor biológico vivo que funciona aprovechando procesos ecológicos.

Los investigadores observaron efectos sobre las emisiones apenas 4 meses después de comenzar el ensayo.

🌿 Dato clave

El humedal flotante probado en Australia ocupaba 330 m². Sus raíces permanecían directamente sumergidas en las aguas residuales, creando un hábitat para microorganismos capaces de modificar los procesos responsables de parte de las emisiones.

Hasta un 66 % menos de metano

Los resultados publicados en Journal of Environmental Management muestran reducciones importantes frente a la zona de control sin humedal flotante.

En determinadas condiciones, las emisiones de CO₂ disminuyeron hasta un 36 %, las de metano hasta un 66 % y las de compuestos nitrogenados asociados a las emisiones se redujeron alrededor de un 18 %, según los resultados comunicados por RMIT.

La universidad también ha publicado resultados medios del proyecto: alrededor de un 30 % menos de CO₂, hasta un 63 % menos de CH₄ y aproximadamente un 17 % menos de N₂O. Esta diferencia entre valores máximos y medios es importante. Evita interpretar los mejores resultados observados como una reducción constante garantizada durante todo el funcionamiento.

El metano resulta especialmente interesante. Aunque permanece en la atmósfera mucho menos tiempo que el CO₂, tiene un fuerte efecto de calentamiento durante las primeras décadas después de su emisión. Reducir las emisiones directamente en instalaciones donde se genera materia orgánica en condiciones pobres en oxígeno puede convertirse, por tanto, en una herramienta climática complementaria.

📊 En cifras

Durante el ensayo se observaron reducciones de hasta un 36 % en CO₂ y un 66 % en metano. El experimento se prolongó durante dos años y los primeros efectos comenzaron a apreciarse aproximadamente cuatro meses después de instalar el humedal.

Las raíces crean un ecosistema que cambia lo que ocurre bajo el agua

En una laguna convencional, la elevada concentración de materia orgánica y nutrientes favorece diferentes procesos microbianos. En zonas con poco oxígeno pueden prosperar microorganismos responsables de la generación de metano, mientras el ciclo del nitrógeno puede producir óxido nitroso.

El humedal flotante altera ese pequeño ecosistema.

Las raíces suspendidas multiplican la superficie disponible para que se adhieran microorganismos y se formen biofilms. Algunas comunidades microbianas pueden participar en la degradación de contaminantes y en el consumo o transformación de determinados gases.

Además, las plantas absorben nutrientes y parte de los contaminantes presentes en el agua. CSIRO compara el funcionamiento de estos sistemas con una especie de cultivo hidropónico orientado al tratamiento del agua: las plantas permanecen sobre una estructura flotante mientras sus raíces exploran la columna de agua.

Un detalle interesante del proyecto es que la reducción de emisiones no estuvo necesariamente acompañada de una disminución equivalente de los nutrientes totales del agua durante todo el ensayo. Esto apunta a un mecanismo más complejo que una simple extracción de nitrógeno y fósforo por las plantas.

La actividad microbiológica de las raíces parece desempeñar un papel decisivo.

🔬 La clave está bajo el agua

Las plantas son solo una parte del sistema. Sus raíces proporcionan una gran superficie para el desarrollo de biofilms microbianos. Estas comunidades participan en la transformación de nutrientes, contaminantes y gases presentes en el agua.

Dos años midiendo continuamente lo que ocurría en la laguna

Uno de los aspectos que da especial valor al trabajo es la duración y el sistema utilizado para medir las emisiones.

No se trató únicamente de tomar muestras ocasionales.

Durante los dos años del proyecto se utilizó Pondi, un sistema de sensores alimentado mediante energía solar desarrollado por RMIT junto con colaboradores de Deakin University, The University of Queensland y la empresa Leading Edge Engineering Solutions.

El sistema permitió comparar continuamente la parte de la laguna equipada con el humedal y la zona utilizada como control.

Eso ayuda a capturar variaciones estacionales, cambios de temperatura y modificaciones en las condiciones del agua que pueden alterar considerablemente las emisiones. Algo fundamental cuando se estudian procesos biológicos al aire libre.

⚠️ Lo que todavía falta demostrar

Una reducción del 66 % de metano no significa que cualquier laguna vaya a conseguir el mismo resultado. El clima, la carga orgánica, las especies vegetales, la profundidad, la superficie cubierta y las condiciones microbiológicas pueden modificar considerablemente el rendimiento.

Una ventaja decisiva: puede añadirse a lagunas que ya existen

Muchas tecnologías para reducir la huella climática del tratamiento de aguas requieren nuevas instalaciones, equipos de aireación, reactores, sistemas químicos o un consumo adicional de electricidad.

Aquí aparece una de las principales ventajas de los humedales flotantes construidos.

Pueden colocarse directamente sobre determinadas lagunas, estanques y depósitos existentes. La estructura flota y las raíces quedan suspendidas en el agua, por lo que no resulta necesario ocupar grandes superficies adicionales de terreno.

También pueden adaptarse a masas de agua existentes sin reducir necesariamente su capacidad de almacenamiento frente a inundaciones, una característica que CSIRO considera especialmente interesante para instalaciones urbanas.

No significa que cualquier depuradora pueda cubrir sus estanques de vegetación y obtener inmediatamente las mismas reducciones. El clima, la composición del agua, las especies utilizadas, la profundidad, la carga contaminante, la superficie cubierta y el mantenimiento condicionarán el resultado.

Pero el concepto permite aprovechar infraestructura que ya está construida. Y eso cambia bastante las cuentas.

🌍 Potencial para el sector del agua

Una de sus mayores ventajas es la posibilidad de adaptar lagunas y estanques que ya existen. Si nuevos ensayos confirman los resultados, las depuradoras podrían reducir determinadas emisiones sin construir desde cero una infraestructura de tratamiento completamente nueva.

Una tecnología aparentemente sencilla que también necesita mantenimiento

La imagen de una isla verde flotando sobre una laguna puede transmitir la impresión de que el sistema funciona prácticamente solo. En la realidad operativa hay más trabajo detrás.

Durante el ensayo fue necesario realizar control de malas hierbas, mantenimiento de la vegetación y medidas para evitar problemas provocados por aves.

La biomasa vegetal también debe gestionarse.

En proyectos anteriores asociados al programa australiano se ha planteado realizar cosechas periódicas de las plantas cargadas de nutrientes. Esa biomasa podría tener destinos como compostaje o producción de biochar, siempre que su composición y los contaminantes acumulados permitan hacerlo con seguridad.

Este punto será importante si la tecnología escala. Retirar nutrientes del agua únicamente tiene sentido a largo plazo si se controla también qué ocurre después con el material vegetal que los contiene.

El coste puede decidir hasta dónde llega esta solución

Un análisis internacional publicado en 2025 por investigadores de CSIRO y University of South Australia estudió 11 proyectos de humedales flotantes construidos en Australia, Pakistán, Canadá y Estados Unidos.

Los resultados mostraron algo previsible: los costes varían enormemente según materiales, diseño, mano de obra, tamaño y objetivo del proyecto.

El estudio concluyó, no obstante, que estos sistemas pueden resultar competitivos para determinadas aplicaciones de tratamiento de agua, especialmente en eliminación de nitrógeno. También detectó economías de escala: cuanto mayor es la instalación, menor puede ser el coste por unidad de contaminante eliminada.

La ausencia de grandes equipos electromecánicos y la posibilidad de utilizar estanques existentes juegan a favor. A cambio, aparecen costes asociados a estructuras flotantes, plantas, mantenimiento, sustitución de componentes y gestión de biomasa.

Todavía falta una cuestión decisiva: calcular cuánto cuesta evitar cada tonelada de CO₂ equivalente cuando el objetivo principal pasa de depurar agua a reducir emisiones climáticas.

Ese dato permitirá comparar esta solución con otras medidas disponibles para las empresas de agua.

De las depuradoras a los embalses agrícolas

RMIT ya está llevando el concepto fuera de las instalaciones de saneamiento.

Investigadores del Centre for Nature Positive Solutions de RMIT están probando humedales flotantes en balsas agrícolas de la región de Bass Coast, en Victoria, en colaboración con Melbourne Water y Bass Coast Landcare Network.

El objetivo es estudiar simultáneamente tres variables: calidad del agua, biodiversidad y emisiones de gases de efecto invernadero.

Australia cuenta con alrededor de 1,8 millones de balsas agrícolas, de acuerdo con RMIT. Si los nuevos ensayos confirman resultados favorables, la superficie potencial de aplicación sería enorme.

Las balsas ganaderas y agrícolas pueden acumular nutrientes y materia orgánica procedentes de fertilizantes, sedimentos y animales. Convertir una parte de esa superficie en pequeños ecosistemas flotantes podría mejorar la calidad del agua y reducir determinados procesos contaminantes.

Todavía está por demostrar qué rendimiento tendría el sistema cuando se aplica a millones de pequeñas masas de agua con características muy diferentes.

Ficha técnica

Cómo funciona

Una estructura modular mantiene plantas de humedal flotando sobre una laguna de aguas residuales. Las raíces permanecen sumergidas y proporcionan una gran superficie donde crecen biofilms microbianos. Estas comunidades intervienen en la transformación de nutrientes, materia orgánica y gases. La interacción entre plantas, raíces, agua y microorganismos modifica los procesos biogeoquímicos de la laguna y puede reducir determinadas emisiones de gases de efecto invernadero.

En cifras

  • 330 m² de superficie del humedal flotante ensayado en Phillip Island.
  • 2 años de monitorización en condiciones operativas.
  • Hasta 36 % de reducción de CO₂ comunicada por RMIT.
  • Hasta 66 % de reducción de CH₄ en las condiciones observadas.
  • Aproximadamente 18 % de reducción en las emisiones nitrogenadas comunicadas en los resultados principales.
  • Primeras reducciones apreciables después de aproximadamente 4 meses de funcionamiento.

Qué tiene de diferente

La instalación no necesita construir un nuevo humedal terrestre. Los módulos flotan directamente sobre lagunas existentes y aprovechan las raíces de las plantas como soporte para comunidades microbianas.

Su principal novedad científica no es la utilización de humedales flotantes para mejorar el agua, una tecnología que ya existía. El avance está en haber demostrado a escala operativa y durante un periodo prolongado su capacidad para reducir emisiones de gases de efecto invernadero en una laguna de aguas residuales.

Comparación directa con la tecnología convencional

  • Laguna convencional: almacena o trata agua mediante procesos naturales y microbiológicos propios de la masa de agua. Puede generar CH₄, CO₂ y N₂O.
  • Laguna con humedal flotante: mantiene la infraestructura existente e incorpora plantas y superficies radiculares que modifican las comunidades microbianas.
  • Tratamientos intensivos convencionales: permiten un control mucho mayor sobre parámetros de depuración, aunque suelen necesitar equipos electromecánicos, aireación, reactores, productos químicos o mayor consumo energético.

El humedal flotante debe entenderse como tecnología complementaria, no como sustituto universal de una estación depuradora.

Limitaciones

Los porcentajes obtenidos en Phillip Island no pueden extrapolarse automáticamente a cualquier depuradora.

El rendimiento puede cambiar con la temperatura, estación del año, concentración de nutrientes, carga orgánica, especies vegetales, profundidad del agua, superficie cubierta y comunidades microbianas.

Las plantas requieren mantenimiento y puede ser necesario gestionar periódicamente la biomasa retirada.

También falta ampliar los estudios económicos específicamente orientados a la reducción de gases de efecto invernadero por euro invertido.

Además, otros trabajos científicos muestran que determinados humedales pueden emitir CH₄ o N₂O bajo ciertas condiciones. La monitorización del balance climático completo resulta imprescindible.

En qué fase se encuentra

Piloto/demostración a escala operativa.

El sistema de Phillip Island ha completado un ensayo de dos años en una instalación real de tratamiento de aguas residuales. La tecnología de humedales flotantes ya se utiliza para determinadas aplicaciones de calidad del agua, pero su empleo específicamente orientado a la mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero todavía necesita validación en más instalaciones, climas y tipos de aguas residuales.

Quién está detrás

El estudio está liderado por investigadores de RMIT University, con participación de Westernport Water y CSIRO en Australia.

Entre los investigadores vinculados al trabajo se encuentran Lukas Schuster, Martino Malerba y John Awad.

El proyecto ha contado además con colaboraciones de Deakin University, The University of Queensland, Clarity Aquatic, Covey Associates y Leading Edge Engineering Solutions, entre otras entidades vinculadas a las diferentes fases y tecnologías del programa.

CSIRO indica que el proyecto de Westernport Water recibió financiación y apoyo del Gobierno de Victoria, Intelligent Water Networks y Yarra Valley Water.

Fuente de los datos

Los principales resultados proceden del estudio científico “Constructed floating wetlands cut greenhouse gas emissions from wastewater lagoons”, publicado en 2026 en Journal of Environmental Management, DOI 10.1016/j.jenvman.2026.130663.

La información complementaria sobre el proyecto, metodología, aplicaciones y ensayos posteriores procede de RMIT University y CSIRO.

Vía: RMIT University

Más información: Lukas Schuster et al., Los humedales flotantes artificiales reducen las emisiones de gases de efecto invernadero de las lagunas de aguas residuales, 
Journal of Environmental Management (2026). 
DOI: 10.1016/j.jenvman.2026.130663

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Publicado en: Gestión eficiente del agua

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