
Un estudio científico descubre cómo los nutrientes que transportan estas aves favorecen la proliferación de algas verdes y pueden acelerar el deshielo polar.
- 🐧 Los pingüinos fertilizan la nieve: sus excrementos aportan fosfatos que favorecen el crecimiento de algas microscópicas.
- 🟢 La nieve verde absorbe un 40 % más de energía solar que la nieve blanca y limpia.
- 🔴 La nieve roja absorbe un 20 % más, por lo que el efecto de oscurecimiento es menor.
- 🔬 111 muestras analizadas: los investigadores estudiaron nieve de nueve emplazamientos de la península Antártica occidental.
- 📊 Hasta 70 veces más fosfato: la concentración mediana de este nutriente en la nieve verde fue aproximadamente 70 veces superior a la registrada en nieve limpia.
- 🌍 Un factor ausente de las proyecciones: los modelos de deshielo todavía no incorporan adecuadamente esta interacción entre fauna, nutrientes y algas.
La nieve de la Antártida no siempre es blanca. En determinadas zonas costeras adquiere tonalidades rojizas o verdes debido a la presencia de algas microscópicas. Ahora, una investigación publicada en Journal of Geophysical Research: Biogeosciences ha identificado un factor sorprendente que favorece su crecimiento: los excrementos de los pingüinos y otras aves marinas.
Los científicos han comprobado que estos residuos aportan nutrientes que mantienen activas las algas verdes. Al oscurecer la superficie, provocan que la nieve absorba más radiación solar y aumente su capacidad de calentarse y derretirse.
El descubrimiento revela una conexión hasta ahora poco estudiada entre la fauna antártica, los ecosistemas marinos y los procesos físicos que determinan la desaparición de la nieve.
Cómo pueden los pingüinos contribuir al deshielo de la Antártida
La explicación comienza en el océano. Los pingüinos se alimentan de organismos marinos y transportan hasta tierra los nutrientes obtenidos a través de su dieta.
Cuando regresan a sus colonias, depositan excrementos, conocidos como guano, sobre las rocas y la nieve. Estos residuos contienen compuestos nutritivos, entre ellos fosfatos, que pueden ser aprovechados por microorganismos fotosintéticos.
Durante sus desplazamientos, los animales también distribuyen estos materiales por la superficie nevada.

Las algas microscópicas presentes en la nieve encuentran así condiciones favorables para multiplicarse durante el breve verano antártico.
El resultado puede observarse a simple vista: extensiones de nieve que normalmente serían blancas adquieren un intenso color verde.
El problema no es que los excrementos derritan directamente la nieve, sino que favorecen el crecimiento de organismos capaces de modificar su comportamiento frente a la radiación solar.

Por qué la nieve verde se derrite más fácilmente que la blanca
Para comprender el fenómeno hay que tener en cuenta una propiedad física fundamental: el albedo.
El albedo expresa la proporción de radiación solar que refleja una superficie. La nieve blanca presenta un albedo elevado porque devuelve al entorno buena parte de la luz que recibe.
Cuando las algas colonizan la superficie, sus pigmentos absorben una mayor cantidad de radiación.
Los investigadores encontraron diferencias importantes según la coloración de la nieve:
| Tipo de nieve | Energía solar absorbida |
|---|---|
| ⚪ Blanca y limpia | Referencia |
| 🔴 Con algas rojas | Un 20 % más |
| 🟢 Con algas verdes | Un 40 % más |
Estos porcentajes representan incrementos relativos de energía absorbida, no aumentos equivalentes de la velocidad de deshielo.
La diferencia resulta relevante porque la energía adicional puede contribuir al calentamiento de la nieve y favorecer su fusión.
Además, existe un posible mecanismo de retroalimentación: unas condiciones más cálidas y húmedas pueden facilitar el crecimiento de determinadas algas, que a su vez oscurecen la superficie y aumentan la absorción de energía.

El color de las algas revela la cantidad de nutrientes disponibles
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que las algas pueden presentar distintas pigmentaciones dependiendo de las condiciones ambientales.
Cuando disponen de suficientes nutrientes, mantienen una intensa actividad fotosintética y acumulan pigmentos verdes, principalmente clorofila.
En cambio, cuando escasean los nutrientes o las condiciones ambientales resultan desfavorables, pueden reducir su crecimiento y producir pigmentos rojizos con una función protectora frente a la radiación solar.
Por tanto, el color de la nieve no es únicamente una curiosidad visual. También puede aportar información sobre el estado fisiológico de las algas y la disponibilidad de nutrientes.
La presencia de colonias de pingüinos y otras aves marinas puede favorecer que las comunidades de algas permanezcan verdes y activas durante más tiempo.

Analizan 111 muestras y descubren concentraciones de fosfato hasta 70 veces superiores
La investigación fue desarrollada por Elise Ryan y Alia Khan, vinculadas a la Universidad de Western Washington y la Universidad de Colorado Boulder.
El equipo recogió 111 muestras de nieve durante el verano austral de 2024-2025, distribuidas entre nueve emplazamientos costeros de la península Antártica occidental.
Las muestras incluían nieve blanca, roja y verde, procedente de lugares con distinta influencia de las colonias de aves marinas.
Posteriormente, los científicos analizaron la abundancia de células de algas, los pigmentos y las concentraciones de nutrientes.
Los resultados mostraron diferencias especialmente llamativas en el fosfato:
- Nieve verde: concentración mediana de 114 µmol/L.
- Nieve roja: 11,4 µmol/L.
- Nieve blanca: 1,54 µmol/L.
Esto significa que la nieve verde presentaba aproximadamente 10 veces más fosfato que la roja y 74 veces más que la blanca, según los valores medianos registrados.
Las mayores concentraciones de este nutriente estaban asociadas a una mayor abundancia de algas y pigmentos verdes.
Los resultados respaldan la hipótesis de que los nutrientes transportados por los pingüinos y otras aves marinas desempeñan un papel importante en la distribución de estas comunidades microscópicas.
Una conexión inesperada entre el océano y la nieve antártica
El estudio demuestra la importancia de considerar conjuntamente procesos ecológicos que normalmente se investigan por separado.
Los nutrientes comienzan su recorrido en los ecosistemas marinos, pasan a formar parte de la alimentación de las aves y terminan depositados sobre la nieve.
Allí pueden alimentar a las algas, modificar la pigmentación superficial e influir en la cantidad de radiación solar absorbida.
Se establece así una conexión entre la cadena alimentaria marina, la actividad de las colonias de aves y el balance energético de la superficie nevada.
Sin embargo, los investigadores advierten de que todavía existen incertidumbres importantes.
Aunque se ha identificado una relación entre los aportes de nutrientes y la presencia de algas verdes, todavía es necesario cuantificar cuánto deshielo adicional provoca este mecanismo a escala regional.
Tampoco puede atribuirse el proceso exclusivamente a los pingüinos: otras aves marinas, como los págalos, también transportan nutrientes desde el océano.

¿Podría extenderse este fenómeno con el calentamiento global?
El aumento de las temperaturas en determinadas regiones antárticas está modificando las condiciones ambientales de los ecosistemas costeros.
Si las áreas adecuadas para el crecimiento de algas se amplían, también podría aumentar la superficie de nieve afectada por el oscurecimiento biológico.
Los cambios en la distribución de las colonias de pingüinos y otras aves podrían contribuir a modificar la disponibilidad de nutrientes en nuevas zonas.
No obstante, no significa que todos los pingüinos estén desplazándose hacia el sur ni que el fenómeno vaya a extenderse necesariamente por toda la Antártida.
Su evolución dependerá de factores como la temperatura, la disponibilidad de agua líquida, la distribución de las especies y las características locales de la nieve.
Los autores consideran que será necesario incorporar estas interacciones biológicas a las investigaciones sobre el futuro de la cubierta nival antártica.
¿Por qué importa este descubrimiento?
El deshielo polar suele explicarse mediante factores físicos como el aumento de la temperatura atmosférica, el calentamiento oceánico y los cambios en la radiación solar.
Sin embargo, esta investigación muestra que los organismos vivos también pueden modificar las propiedades de la nieve y, por tanto, influir en su evolución.
El estudio no demuestra que los pingüinos sean responsables de una proporción determinada del deshielo antártico. Tampoco permite calcular todavía cuánto aumentará la superficie libre de nieve debido a las algas.
Su importancia reside en identificar un mecanismo biológico que puede intensificar el deshielo local y que todavía está insuficientemente representado en las proyecciones científicas.
En una región especialmente sensible a los cambios ambientales, comprender estas conexiones resulta esencial para mejorar las estimaciones sobre la evolución futura de los ecosistemas costeros.
Y todo comienza con algo tan cotidiano como los excrementos de unos pingüinos caminando sobre la nieve.
Vía AGU
Más información: Phosphate Enrichment From Wildlife Inputs Shapes the Distribution and Pigmentation of Green and Red Snow Algae Along the West Antarctic Peninsula

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