
Investigadores australianos demuestran que la deforestación multiplica por ocho el riesgo de inundaciones en cuencas hidrográficas.
• Deforestación extrema = riesgo de inundación multiplicado por ocho.
• Impacto directo en cuencas hidrográficas, incluso sin lluvias extremas.
• Pérdida de cubierta forestal = pérdida de absorción natural.
• Estudio con datos de 50 años en Australia.
• Urgente repensar políticas de manejo forestal y urbanismo.
La deforestación multiplica por ocho el riesgo de inundaciones, según un estudio
Nuevas investigaciones basadas en incendios forestales en Australia confirman una relación directa entre la pérdida de cobertura arbórea y el aumento del riesgo de inundaciones a gran escala. El estudio, liderado por el profesor Ashish Sharma de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW), revela que la probabilidad de inundaciones extremas puede aumentar hasta un 700 % tras episodios severos de deforestación en áreas de captación de agua.
Un vínculo demostrado entre bosques y agua
Aunque se sospechaba desde hace siglos, nunca se había logrado aislar con claridad el papel específico que juega la cobertura forestal en la mitigación de inundaciones. El equipo investigador resolvió este dilema mediante un enfoque meticuloso: comparó datos hidrológicos de 50 años en el sudeste de Australia, excluyendo variaciones climáticas extremas como El Niño o La Niña, y centrándose exclusivamente en cuencas afectadas por tres incendios catastróficos (2003, 2007 y 2009).
La diferencia fue rotunda: antes de los incendios, la probabilidad de una inundación significativa era de 1 en 64. Tras la pérdida masiva de árboles, esa cifra pasó a 1 en 8, incluso sin cambios sustanciales en las precipitaciones.

¿Por qué los bosques importan tanto?
Los árboles actúan como sistemas de regulación natural del agua. Su dosel intercepta la lluvia, disminuyendo su fuerza y distribuyéndola de forma más gradual. Además, el suelo forestal rico en hojarasca absorbe parte del agua, reduciendo el escurrimiento superficial.
Cuando se pierde esta cobertura, el efecto es inmediato: el suelo se satura más rápido, el agua fluye sin obstáculos y se incrementa el riesgo de crecidas súbitas, con consecuencias devastadoras para comunidades y ecosistemas aguas abajo.
El estudio también descartó que el efecto principal fuera la hidrofobicidad del suelo tras incendios (una condición que hace que el suelo repela el agua). Aunque ese fenómeno existe, los investigadores concluyeron que su influencia es menor en comparación con la función protectora del dosel forestal.
Un problema global, no solo australiano
Aunque la investigación se centró en Australia, sus conclusiones son extrapolables a otras regiones que enfrentan deforestación masiva y cambio climático. Casos recientes en Canadá, Chile, Portugal y Corea del Sur muestran patrones similares: tras los megaincendios, llegan inundaciones que no pueden explicarse solo por lluvias inusuales.
Además, fenómenos como la expansión agrícola intensiva, la minería y la urbanización descontrolada están eliminando bosques primarios en zonas críticas, como la Amazonía, el sudeste asiático o el centro de África. Cada hectárea talada no solo libera carbono, sino que también debilita la capacidad de esos territorios para gestionar el agua de forma natural.
Riesgos humanos y necesidad de regulación
Las inundaciones no son solo eventos naturales: tienen un fuerte componente social y político. El crecimiento de ciudades en zonas de riesgo, sumado a políticas laxas de uso del suelo, está exponiendo a millones de personas a desastres evitables.
El profesor Sharma subraya la necesidad urgente de integrar estos hallazgos en la planificación territorial:
“Si se va a talar una zona boscosa, debe evitarse a toda costa hacerlo en cuencas que drenan hacia comunidades vulnerables. El impacto no es inmediato, pero sí seguro”.
Algunos países ya están tomando medidas. Colombia ha comenzado a restringir la deforestación en cuencas estratégicas del río Magdalena. En Francia, tras las graves inundaciones en los Alpes-Maritimes en 2020, se está reevaluando el manejo forestal en zonas de montaña como barrera natural. Incluso ciudades como Melbourne han integrado corredores verdes para contener escorrentías urbanas.
Vía Deforestation can cause eight-fold increase in flood event risk, says report
Más información: Interception reduction from deforestation and forest fire increases large-scale fluvial flooding risk | Communications Earth & Environment



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