
Investigadores de ETH Zurich advierten que en 2023 los océanos absorbieron casi mil millones de toneladas menos de CO₂ de lo esperado, una caída del 10%.
- Océanos más calientes, menos CO₂ absorbido.
- 2023: caída del 10 % en la captura oceánica.
- Norte del Atlántico: foco crítico de calentamiento.
- El Niño ayudó, pero no compensó.
- Sistemas biológicos aún resistiendo.
- Incertidumbre sobre el futuro del sumidero marino.
Los océanos calientes debilitan el sumidero de carbono del planeta
Los océanos han sido, durante décadas, el mayor amortiguador climático del planeta. Absorben aproximadamente el 25 % del dióxido de carbono que emitimos y capturan cerca del 90 % del exceso de calor generado por nuestras actividades. Pero en 2023, esta red de seguridad invisible mostró signos claros de saturación.
Ese año, las temperaturas superficiales del mar se dispararon a niveles sin precedentes. Desde un El Niño potenciado en el Pacífico tropical hasta un calentamiento extremo del Atlántico Norte, los océanos recibieron una descarga térmica global que puso en entredicho su capacidad para seguir absorbiendo carbono.
Una prueba de estrés para el sumidero oceánico
Un equipo internacional dirigido por ETH Zúrich analizó datos de barcos, boyas y satélites. Aplicando técnicas de inteligencia artificial, integraron esas mediciones en mapas diarios de concentración de CO₂ en la superficie oceánica.
El hallazgo fue claro: en 2023, los océanos absorbieron cerca de 1.000 millones de toneladas menos de CO₂ de lo que preveían las tendencias recientes. Esto equivale a la mitad de las emisiones anuales de la Unión Europea. Aunque menor de lo temido, la caída expone la fragilidad del equilibrio climático actual.
Por qué el calor debilita el sumidero
La explicación es física básica: el agua caliente disuelve menos gases. A mayor temperatura, menor capacidad del océano para retener CO₂.
En 2023, el exceso de calor en latitudes medias y altas —especialmente en el Atlántico Norte— redujo la solubilidad del dióxido de carbono y provocó zonas de emisión neta, donde el océano dejó de absorber y comenzó a liberar CO₂ a la atmósfera.
El autor principal del estudio, Jens Daniel Müller, comparó el fenómeno con una bebida carbonatada calentándose al sol: el gas se escapa, y la bebida pierde su burbujeo. Aquí, la pérdida es invisible, pero con consecuencias atmosféricas concretas.
Qué evitó un colapso mayor
A pesar del golpe térmico, el sumidero no colapsó. Tres mecanismos naturales contribuyeron a amortiguar la pérdida:
- Desgasificación temporal: al liberar CO₂, algunas zonas superficiales quedaron momentáneamente más vacías, facilitando que otras áreas siguieran absorbiendo.
- Estratificación térmica: el calentamiento extremo formó capas que impidieron que aguas profundas —ricas en carbono— subieran a la superficie.
- Bomba biológica activa: el fitoplancton continuó capturando CO₂ mediante fotosíntesis y enviando carbono a las profundidades como materia orgánica en descomposición.
Estos procesos interactúan como una fuerza de equilibrio dinámica, donde el calor empuja el carbono hacia fuera, pero la biología y la química oceánica lo contienen, al menos en parte.
El Niño aportó algo, pero no bastó
En años con El Niño, el Pacífico oriental suele emitir menos CO₂ porque se suprime el afloramiento de aguas frías y ricas en carbono. Ese patrón se repitió en 2023, y ayudó a contener las emisiones.
Sin embargo, la magnitud del calentamiento en otras regiones, especialmente en latitudes altas, superó el efecto positivo del Pacífico. El resultado neto fue negativo: el sumidero global se debilitó.
Cómo se midió la caída
A diferencia de evaluaciones más teóricas, este estudio se basó en observaciones reales. El equipo combinó décadas de datos de buques de investigación y cargueros, junto con información de boyas autónomas y satélites. Luego aplicaron modelos de aprendizaje automático para rellenar vacíos y generar una reconstrucción diaria y global de los flujos de CO₂ entre océano y atmósfera.
Esta metodología permite comparaciones directas y consistentes con años anteriores y ofrece una imagen más clara de los cambios recientes.
El futuro del sumidero de carbono oceánico
Aunque los océanos no han vuelto a los niveles récord de 2023, siguen inusualmente calientes, y las olas de calor marinas son cada vez más frecuentes. Esto plantea una duda incómoda: ¿podrán los mecanismos naturales seguir compensando la pérdida de capacidad de absorción a medida que se calientan aún más las aguas?
El profesor Gruber advierte que no está claro si los procesos compensatorios seguirán funcionando en el largo plazo. Si fallan, el océano podría pasar de ser un aliado a convertirse en una fuente neta de carbono, amplificando el calentamiento global.
Y lo más preocupante es que el sistema no tiene margen de error. A medida que aumentan las emisiones y suben las temperaturas, la presión sobre el sumidero oceánico solo crecerá.
Más información: Unexpected decline in the ocean carbon sink under record-high sea surface temperatures in 2023 | Nature Climate Change



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