
Investigadores en Noruega demuestran cómo los desechos de ballenas fertilizan aguas oceánicas pobres en nutrientes.
- Ballenas fertilizan el océano.
- Aumentan fitoplancton hasta un 10 %.
- Nutrientes clave: nitrógeno, fósforo, hierro.
- Impacto en zonas alejadas de la costa.
- Efecto visible en verano.
- Mejora la cadena trófica marina.
- Transporte de nutrientes entre hemisferios.
- Potencial climático subestimado.
Las ballenas no solo comen: también alimentan al océano
Una nueva investigación confirma lo que algunos científicos ya sospechaban: las ballenas no son solo consumidoras, sino recicladoras activas de nutrientes en el océano.
En los mares Nórdico y de Barents, sus desechos pueden impulsar el crecimiento del fitoplancton hasta en un 10 % durante el verano. Un dato nada menor si se considera que gran parte del Atlántico Norte es pobre en nutrientes superficiales durante esa época.
El fertilizante que viene del mar abierto
Este efecto ocurre lejos de las costas, donde no llegan los aportes de ríos ni el remolino de aguas profundas. Y se alinea perfectamente con la temporada de alimentación de los grandes cetáceos.
El estudio, liderado por la doctora Carla Freitas del Instituto de Investigación Marina de Noruega, se centró en aguas próximas a Noruega e Islandia, un corredor clave para ballenas barbadas como la ballena azul, la jorobada y la minke.
En esos mares fríos, el verano trae sol en abundancia, pero escasez de nutrientes en la superficie. Ahí es donde entra en juego la ballena, con un mecanismo que sorprende por su sencillez: se alimenta en profundidad, sube a respirar y excreta desechos ricos en nutrientes justo donde hacen falta.
¿Qué contienen los desechos de ballena?
El equipo analizó muestras de orina y heces, descubriendo que la orina aporta principalmente nitrógeno, mientras que las heces son ricas en fósforo, hierro y metales traza. Todo en proporciones capaces de desencadenar respuestas biológicas rápidas en las microalgas.

Un solo ejemplar de ballena minke puede liberar diariamente 8 kg de materia fecal seca y unos 101 litros de orina. En el caso de las ballenas más grandes, como la fin, estas cifras se multiplican con creces.
Pero no se trata solo de cantidad: los ligandos orgánicos presentes en las heces ayudan a mantener el hierro disuelto y disponible, lo que favorece el crecimiento del fitoplancton incluso en zonas donde normalmente este elemento escasea.
Este detalle químico, aparentemente menor, es en realidad clave para sostener la vida en alta mar, donde la falta de hierro puede limitar la fotosíntesis marina tanto como la escasez de luz o fósforo.
Las excreciones de las ballenas pueden contener hasta 10 millones de veces más hierro que el presente en el agua del océano, lo que impulsa grandes proliferaciones de fitoplancton. Estos microorganismos, a su vez, absorben miles de toneladas de carbono de la atmósfera cada año.
Florecimientos en pleno océano
Los modelos revelan que el impacto de estos nutrientes se concentra en cuencas oceánicas alejadas de fuentes terrestres.
Durante el verano, cuando la superficie del mar se estratifica y el agua cálida queda atrapada arriba, una pequeña recarga de nutrientes puede marcar la diferencia entre un mar estancado y un florecimiento de vida microscópica.
En agosto, cuando el fitoplancton más lo necesita, los aportes de las ballenas pueden aumentar la productividad primaria hasta en un 10 %.
Esto tiene consecuencias reales: más alimento para el zooplancton, más biomasa para peces como el arenque o el bacalao, y en consecuencia, mejores condiciones para aves marinas, focas y otras especies de la cadena trófica.
Este tipo de efecto es especialmente relevante en zonas cercanas al borde del hielo estival, donde el cambio climático está alterando patrones de circulación y productividad. En ese contexto, el rol de las ballenas podría adquirir una importancia aún mayor.
Ballenas como vehículos de nutrientes
Pero el trabajo de las ballenas no termina en el Ártico. Durante sus migraciones hacia aguas tropicales para reproducirse, transportan miles de toneladas de nitrógeno hacia zonas donde escasea.
Según un análisis reciente de 2025, esta transferencia biológica conecta ecosistemas distantes y redistribuye nutrientes a escala planetaria.

Este “ascensor de nutrientes” orgánico –como lo llaman algunos oceanógrafos– probablemente era mucho más potente antes de la caza industrial, cuando la población global de ballenas era varias veces superior a la actual.
Hoy, aunque sus efectos sean sutiles y localizados, cada ballena viva es un eslabón móvil en la red de fertilidad oceánica.
Las preguntas que aún quedan
Los modelos actuales, aunque sólidos, aún manejan ciertas incertidumbres. Por ejemplo, qué parte de los nutrientes se disuelve y qué parte se hunde, o cómo varían esos porcentajes según la dieta del animal. También se investiga si la orina se libera siempre cerca de la superficie o si algunos nutrientes se pierden en profundidad.
Otro factor clave es la proporción entre nitrógeno, fósforo e hierro. Cambios sutiles en esta “receta” pueden favorecer un tipo de fitoplancton sobre otro, afectando toda la cadena alimentaria.
La forma química del nitrógeno también importa. El que viene disuelto en la orina es inmediatamente aprovechable por el fitoplancton. En cambio, el fósforo necesita disolverse primero, lo cual depende del tipo de partícula y de las corrientes locales.

Lo que está claro es que el hierro biodisponible, favorecido por los ligandos orgánicos en las heces de ballena, puede marcar una gran diferencia en mar abierto, donde normalmente este elemento se agota rápido.
Un fertilizante natural con impacto global
Los experimentos de campo ya habían demostrado que los nutrientes liberados por ballenas pueden desencadenar florecimientos de algas. Ahora, este modelo amplía la escala y confirma que el efecto es real y medible incluso a nivel regional.
En un momento en que los océanos se enfrentan a múltiples crisis –desde la acidificación hasta la sobrepesca–, el papel de las ballenas como agentes de fertilización natural cobra un valor ecológico y climático que va mucho más allá de su tamaño.
Más información: Impact of baleen whales on ocean primary production across space and time | PNAS



Freddy Fernández dice
Todos los seres contribuyen a la salud y bienestar de los ecosistemas aunque se pueda pensar lo contrario. El hecho de no ser concientes de sus roles en beneficio del planeta es lamentable porque da lugar a juicios mayormente erróneos.
Gracias a quienes dedican su tiempo a mostrarnos el lado positivo de cada ser.
Alejandro Escobar dice
muy importante me había preguntado cual era la función de las heces de las bellezas y su función en el ecosistema
felicitaciones 👏 👏
Lois Alfred Flores López dice
*»★Popularmente ES RECONOCIDO QUE EL COMER PEZCADO EXISTENTE EN EL MAR, ES MAS RECOMENDABLE QUE EL COMER LA CARNE DE ANIMAL EXISTENTE FUERA DEL MAR «* , Pero veo que : NUNCA CASI SE TOCA EL TEMA DE : *»★ ¿¿CÓMO SE DESARROLLA LA VIDA AL INTERIOR DEL MAR ?? ……★ VIENDO POR EJEMPLO , Las grandes islas en que no hay habitantes humanos y que por siglos solo están habitadas por aves llamadas guaneras , todas esas aves acumulan sus desperdicios cadavéricps , residuos , y guano abundantes por siglos , que despide un olor característico y con bastantes nutrientes para fertilizar los campos agrícolas ; y ésta visión me lleva a darme cuenta de que entre el mar la abundancia de seres marinos , es muchísima más cuantiosa que la existente fuera del mar ; y con tantísimo desperdicio cadavéricos , , residuos y guano muy abundante , servirá de alimento de unos a otros , más que a fertilizar los fondos marinos , y es asombroso que con tanto excremento y residual no se descompone ni adquiere toxicidad el agua marina y talvez ni se desatará gran mortandad en la vida marina ; y así es como , langostas , cangrejos comerán restos de cadáveres de cualquier animal marino que muere , y otros comerán excrementos y nada se descompone , si nó todo poser nutrientes para otras vidas y solo los productos contaminantes que vierten al mar irresponsables humanos perjudican con arroyos de plásticos, petróleo, solventes químicos , y mercurio que contamina a muchas especies y peces , y con los residuales que comen los cangrejos , y las exquisitas langostas y tantos otros , no dejan de ser deliciosos potajes *» ★ pienso Yo *»★ !!!! ***✍️🙏✨🎉🤞🎊🌟⭐👋🏽👍👍👍
Juan Carlos dice
Acabáis de inventar la rueda !
En el mar los peces y en la tierra los animales, se llama abono natural 😄😄😄
Adriana dice
Ese es el nicho de las ballenas, proporcionar abono a los mares y fortalecer el crecimiento de microorganismos
Ser humano dice
Estamos claramente en la fase inicial de la campana de Gauss de la conciencia ambiental. Aunque un número creciente de personas, científicos y organizaciones reconoce la crisis ecológica —como la pérdida de ballenas y la contaminación por plástico—, la acción colectiva masiva aún no ha alcanzado su punto máximo.
Gobiernos, industrias y gran parte de la población global siguen priorizando modelos de desarrollo insostenibles. Esto confirma que la curva de adopción de conciencia y cambio está en su ascenso, pero lejos del pico. Aún hay una ventana de oportunidad para acelerar la educación, políticas y transformaciones sistémicas.