• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Publica tu artículo
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Privacidad
  • Cookies

EcoInventos

Tu blog de gadgets ecológicos

Telegram EcoInventos
  • Lo + Visto
  • Renovables
  • Energía solar
  • Fotovoltaica
  • Autoconsumo
  • Arquitectura
BLUETTI

Reino Unido construye una gigantesca batería de aire líquido que almacena energía durante semanas sin usar litio

12 agosto, 2026 Deja un comentario

5/5 - (1 voto)
¿Te interesa la sostenibilidad? Añade EcoInventos como fuente preferida para encontrar más fácilmente nuestros artículos en Google.
Añadir a Google

Empresa británica construye una planta que almacena energía renovable como aire líquido a −196 °C durante semanas sin usar litio.

  • ❄️ Aire líquido como sistema de almacenamiento energético.
  • ⚡ 50 MW de potencia y 300 MWh de capacidad.
  • 🌬️ Sin litio, cobalto ni níquel.
  • 🏭 Instalación sobre una antigua central eléctrica.
  • ⏳ Almacenamiento durante horas, días o semanas.
  • ♻️ Vida útil prevista de 50 años.
  • 🇬🇧 Proyecto clave para reforzar la red eléctrica británica.

Olvídate del litio: una planta británica almacena energía renovable en aire líquido a −196 °C durante semanas y promete durar 50 años

Cuando almacenar electricidad deja de depender de las baterías

La expansión de la energía solar y la energía eólica ha cambiado el sistema eléctrico. Sin embargo, producir electricidad limpia cuando hace sol o sopla el viento no garantiza que esa energía esté disponible cuando realmente se necesita. Ahí aparece uno de los grandes retos de la transición energética: el almacenamiento a gran escala.

Durante los últimos años, las baterías de litio se han convertido en la solución dominante. Su rapidez de respuesta las hace ideales para estabilizar la red eléctrica, aunque presentan limitaciones cuando el almacenamiento debe prolongarse durante muchas horas o incluso varios días. Además, dependen de materias primas estratégicas cuya extracción genera impactos ambientales y geopolíticos cada vez más evidentes.

En el Reino Unido, la empresa Highview Power apuesta por una alternativa completamente distinta. En lugar de almacenar electricidad en productos químicos, la almacena transformando el aire en un líquido extremadamente frío.

Una batería donde el combustible es el aire

La nueva instalación que se construye en Carrington, cerca de Manchester, será la primera planta comercial británica de almacenamiento de energía mediante aire líquido (LAES, Liquid Air Energy Storage).

El principio es relativamente sencillo. Cuando existe un excedente de electricidad renovable, esa energía alimenta un sistema que comprime, limpia y enfría el aire hasta aproximadamente −196 °C, temperatura en la que pasa de estado gaseoso a líquido.

Al ocupar un volumen muchísimo menor que el aire atmosférico, puede almacenarse durante largos periodos en depósitos criogénicos aislados con muy pocas pérdidas. Cuando aumenta la demanda eléctrica, el aire líquido vuelve a calentarse, recupera rápidamente su volumen original y mueve una turbina que genera electricidad para la red.

Lo interesante es que durante este proceso también se recupera parte del frío generado anteriormente mediante un sistema de almacenamiento térmico, mejorando el rendimiento global de la instalación.

Una infraestructura pensada para durar décadas

La planta tendrá una potencia de 50 MW y una capacidad de 300 MWh, suficiente para suministrar electricidad a plena carga durante unas seis horas. Más allá de esta cifra, lo realmente relevante es que el sistema está diseñado para funcionar durante aproximadamente medio siglo, muy por encima de la vida útil habitual de las baterías electroquímicas.

Otra ventaja importante reside en los materiales utilizados.

El sistema no necesita litio, cobalto, níquel ni otros minerales críticos cuya demanda mundial no deja de crecer impulsada por el vehículo eléctrico y el almacenamiento estacionario.

El recurso principal es simplemente el aire atmosférico.

Una tecnología conocida… llevada ahora a otra escala

Aunque pueda parecer una idea futurista, la licuefacción del aire es una tecnología utilizada desde hace décadas en numerosos procesos industriales relacionados con los gases criogénicos.

La innovación no consiste en descubrir una nueva física. Lo novedoso es integrar esa tecnología dentro del sistema eléctrico para convertirla en una herramienta capaz de almacenar grandes cantidades de electricidad renovable.

Highview Power ya operaba desde 2018 una planta piloto de menor tamaño cerca de Manchester, experiencia que ha servido para validar el funcionamiento antes de construir instalaciones comerciales mucho mayores.

No todo son ventajas: la eficiencia sigue siendo el principal desafío

Como ocurre con cualquier tecnología energética, el almacenamiento mediante aire líquido también presenta limitaciones.

Su principal punto débil es la eficiencia del ciclo completo. Según las estimaciones de la propia empresa, recupera aproximadamente entre el 50 % y el 60 % de la electricidad utilizada inicialmente para licuar el aire.

Las baterías de ion-litio suelen superar con facilidad el 80 % de eficiencia, por lo que devuelven una mayor parte de la energía almacenada.

Ahora bien, comparar únicamente ese porcentaje puede resultar engañoso.

Cuando el objetivo consiste en almacenar energía durante muchas horas o incluso varios días, factores como la durabilidad, el coste de construcción, la seguridad, la facilidad para ampliar instalaciones o la disponibilidad de materias primas empiezan a tener un peso mucho mayor que unos puntos porcentuales de eficiencia.

En otras palabras, cada tecnología encuentra su espacio dentro del sistema eléctrico.

Reutilizar antiguas centrales eléctricas abre nuevas oportunidades

Uno de los aspectos más interesantes del proyecto británico es su ubicación.

La planta se está construyendo sobre los terrenos de una central eléctrica desmantelada, aprovechando conexiones ya existentes a la red de alta tensión y parte de la infraestructura industrial.

Este planteamiento permite dar una segunda vida a antiguos emplazamientos energéticos sin necesidad de ocupar nuevos espacios naturales, una estrategia que cada vez gana más protagonismo en Europa.

En distintos países también se están transformando antiguas minas, centrales térmicas y áreas industriales en centros dedicados al almacenamiento energético o a la producción de hidrógeno renovable.

El Reino Unido prepara una nueva generación de almacenamiento de larga duración

Carrington representa únicamente el primer paso.

Highview Power trabaja en varios proyectos adicionales mucho más ambiciosos, incluyendo instalaciones que combinarán aire líquido y baterías de litio para aprovechar las ventajas de ambas tecnologías.

Al mismo tiempo, el regulador británico Ofgem impulsa mecanismos específicos para favorecer el desarrollo del almacenamiento energético de larga duración, considerado una pieza esencial para alcanzar los objetivos nacionales de descarbonización del sistema eléctrico.

La necesidad es evidente. Cuando existe una elevada producción eólica, parte de esa electricidad no puede aprovecharse por falta de capacidad de almacenamiento y los parques eólicos llegan incluso a reducir su producción temporalmente. Disponer de sistemas capaces de absorber esos excedentes ayudaría a reducir este desperdicio energético y a estabilizar la red.

Un complemento, no un sustituto de las baterías

Resulta poco probable que el aire líquido sustituya completamente a las baterías de litio.

Cada tecnología responde mejor a necesidades diferentes.

Las baterías continuarán siendo especialmente útiles para responder en segundos a cambios en la demanda o estabilizar la frecuencia de la red. En cambio, el almacenamiento criogénico puede convertirse en una solución muy competitiva cuando se trata de guardar grandes cantidades de electricidad durante periodos prolongados utilizando infraestructuras industriales relativamente sencillas.

De hecho, el futuro del almacenamiento energético probablemente pase por la convivencia de varias tecnologías: baterías, centrales hidroeléctricas reversibles, hidrógeno verde, almacenamiento térmico y sistemas basados en aire líquido, cada uno cubriendo una necesidad específica dentro de una red eléctrica mucho más flexible.

Potencial

El desarrollo del almacenamiento mediante aire líquido puede convertirse en una herramienta muy valiosa para acelerar la transición hacia un sistema eléctrico basado casi por completo en energías renovables.

Si logra demostrar su viabilidad económica a gran escala, permitiría aprovechar mejor la electricidad producida por parques eólicos y solares cuando existe exceso de generación, reduciendo los vertidos energéticos y mejorando la estabilidad de la red.

Además, ofrece una alternativa que disminuye la presión sobre la demanda mundial de minerales estratégicos y facilita la reutilización de antiguos emplazamientos industriales, evitando nuevas ocupaciones de suelo.

No resolverá por sí sola todos los retos del almacenamiento energético. Pero sí puede convertirse en una pieza importante dentro de un modelo eléctrico más resiliente, diversificado y menos dependiente de recursos escasos. En un escenario donde la electrificación seguirá creciendo durante las próximas décadas, contar con diferentes formas de almacenar energía renovable puede marcar la diferencia entre un sistema capaz de adaptarse o uno limitado por la falta de flexibilidad.

Vía Highviewpower

Más información: highviewpower.com

Canal de WhatsApp de EcoInventos

Publicado en: Almacenamiento de energía

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Un sistema de 250 kW produce hidrógeno y 31,6 kg de agua dulce cada hora utilizando agua de mar

Convierte el calor residual de la electrólisis en un recurso útil para desalar agua, mejorando un 14,4 % la eficiencia y reduciendo la dependencia de agua dulce.

Transforman la góndola de un aerogenerador de 2 MW en una casa de 35 m² con placas solares y bomba de calor

De producir energía a tener una segunda vida: una enorme pieza eólica retirada demuestra hasta dónde puede llegar la reutilización en la economía circular.

Una ciudad repartirá 600 paneles solares usados para que sus vecinos construyan 300 instalaciones de balcón en un solo día y batir un récord mundial

La ciudad alemana de Freiburg im Breisgau y la asociación Balkonsolar e.V. intentarán batir su anterior récord de upcycling fotovoltaico.

Aerotermia y placas solares: cuándo compensa combinar ambas tecnologías en una vivienda

La unión de una bomba de calor con una instalación fotovoltaica puede reducir la energía comprada a la red y aumentar la autonomía de una vivienda. Sin embargo, para que la inversión tenga sentido, ambos sistemas deben dimensionarse a partir de las necesidades reales de la casa.

Un pueblo de 1.300 habitantes instala 9.222 paneles solares flotantes sobre su depósito de agua y evita ocupar 12 hectáreas de cultivo

La instalación de 6 MWp ya vierte a la red municipal; faltan potencia ac, generación observada, coste, tarifa y mediciones de evaporación y calidad del agua.

Estudiantes construyen una maleta solar que convierte agua contaminada en potable y funciona hasta dos días sin electricidad

Un purificador solar portátil convierte agua contaminada en agua potable fría o caliente y puede funcionar dos días sin red.

Investigadores chinos desarrollan células solares de perovskita capaces de operar a 10 metros bajo el mar durante años

La energía solar se sumerge: nuevas células funcionan incluso a 10 metros bajo la superficie del océano.

Crean paneles solares flotantes que siguen al sol y producen hasta un 20 % más de electricidad sin aumentar el coste de instalación

Noria Energy acaba de lanzar comercialmente Airon, un sistema que lleva algo habitual en grandes plantas terrestres —hacer que los paneles sigan el recorrido del sol— a la fotovoltaica flotante.

Construye una bici solar desde cero y recorre 1.300 km por los Alpes con solo 200 W de paneles

Una bicicleta de carga, dos paneles solares y un reto alpino que pone a prueba hasta dónde puede llegar la movilidad eléctrica ultraligera.

Diseñan un secador de pescado sin electricidad que usa sol y piedras de granito y reduce el proceso de 4–5 días a menos de 48 horas

Solvane es un secador pasivo diseñado para comunidades pesqueras de Madagascar. Utiliza luz solar, convección natural, efecto Bernoulli y piedras de granito como almacenamiento térmico, eliminando ventiladores, motores y electricidad.

Puede revisar y cambiar sus preferencias de cookies con respecto a este sitio web en este enlace.

Copyright EcoInventos © 2026 - Aviso legal - Política de privacidad RGPD - Cookies